Antes de trabajar en el mundo de la Corte de los Austrias, antes de ser pintor de cámara con 24 años, Velázquez elaboraba otro tipo de lienzos, donde se retrataba a la sociedad más modesta, al pueblo llano. Trabajos muchos, que no se conservaron en el Museo del Prado sino que posteriormente se convirtieron en objetos de culto, de coleccionismo y en obras fundamentales de museos en el extranjero.
Diego Velázquez llegó al mundo en 1599 en Sevilla, su madre era del mismo lugar y su padre también había nacido en la ciudad del Guadalquivir, en el seno de una familia de Oporto perteneciente a la pequeña hidalguía.
Apenas cumplidos los diez años, el pequeño Diego, siguiendo la costumbre portuguesa, adoptó el apellido materno y así le conocemos como Diego Velázquez aunque su padre se apellidara da Silva.
Diego Velázquez llegó al mundo en 1599 en Sevilla, su madre era del mismo lugar y su padre también había nacido en la ciudad del Guadalquivir, en el seno de una familia de Oporto perteneciente a la pequeña hidalguía.
Apenas cumplidos los diez años, el pequeño Diego, siguiendo la costumbre portuguesa, adoptó el apellido materno y así le conocemos como Diego Velázquez aunque su padre se apellidara da Silva.
Desde temprada edad mostró grandes dotes para la pintura y hacia ella encaminó su oficio, un buen oficio en la ciudad más poblada del reino, con 121.000 habitantes y un ambiente cosmopolita.
(En el Museo del Prado este lienzo aparece etiquetado como "Retrato de Joven" y desde 1933 está considerado como original de Velázquez, anteriormente aparecía como copia. Para la mayoría de los expertos es un autorretrato del pintor, por lo que sería una de las pocas imágenes que se tienen de su juventud. Otros expertos apuntan a que quizá se trate de su hermano Juan. De lo que no hay duda es de que fue ejecutado hacia 1623, año en que se puso de moda el cuello de Golilla en España)
Los encantos de Sevilla la convirtieron en el epicentro del Barroco español con nombres como Zurbarán, Murillo o Alonso Cano. Durante algunos meses Velázquez estuvo probablemente a las órdenes de Francisco Herrera "el Viejo" y su hermano Juan, si bien su tutor definitivo sería Francisco Pacheco. Firmaron un contrato de aprendizaje de 6 años de duración durante los cuales el maestro daría casa, vestido y comida al discípulo.
La cosa pareció funcionar puesto que ya en 1617 Velázquez obtuvo la licencia para fundar su propio taller, un año después con 19 años se casó con la hija de su maestro, Juana Pacheco, con la que tendría dos hijas.
Los encantos de Sevilla la convirtieron en el epicentro del Barroco español con nombres como Zurbarán, Murillo o Alonso Cano. Durante algunos meses Velázquez estuvo probablemente a las órdenes de Francisco Herrera "el Viejo" y su hermano Juan, si bien su tutor definitivo sería Francisco Pacheco. Firmaron un contrato de aprendizaje de 6 años de duración durante los cuales el maestro daría casa, vestido y comida al discípulo.
La cosa pareció funcionar puesto que ya en 1617 Velázquez obtuvo la licencia para fundar su propio taller, un año después con 19 años se casó con la hija de su maestro, Juana Pacheco, con la que tendría dos hijas.
Es de estos primeros tiempos de su juventud en Sevilla de los que va a tratar la entrada de hoy, de sus primeras obras, lejos de aquellos lienzos grandiosos como las Meninas o Las Lanzas de la Corte española de Felipe IV.
En estos primeros años sus obras se centran en los Bodegones y en los personajes del pueblo llano rodeados de utensilios habituales. Pícaros, vagabundos, gentes de oficios llanos son los protagonistas de sus obras como también fueron los protagonistas de muchas de las fundamentales obras literarias de la España del Siglo de Oro. Velázquez los llevó a sus lienzos dotándoles de una enorme dignidad aun siendo los personajes de la menor condición social.
Velázquez marcharía a Madrid con algunos de estos lienzos como ejemplo, dispuesto a triunfar y labrarse un futuro. Allí tuvo la oportunidad de conocer y de retratar Luis de Góngora y parece que la calidad del lienzo comenzó a labrarle una fama merecida, tanto es así que poco a poco los rumores llegaron a los oidos del Valido de tal manera que tuvo oportunidad poco después de retratar al monarca Felipe IV.
El resultado sería más que satisfactorio porque sería nombrado pintor del Rey. Pero vamos a analizar algunas de las obras de sus primeros tiempos.
La vieja friendo Huevos :
Es la primera obra maestra del pintor, la realizó con tan sólo 19 años. En España se la conoce como " La vieja Friendo Huevos" en la National Galleries os Scotland se la conoce como "An Old Woman cooking Eggs" es decir se emplea el verbo "cocinar" porque los expertos no se ponen de acuerdo en si el proceso es de freir, hervir o escalfar.
(La Vieja friendo huevos es un cuadro de Velázquez, realizados en su etapa sevillana. Actualmente se encuentra en la National Gallery of Scotland, en Edimburgo, tras adquirirlo en 1955 por 57.000 libras. La fecha del cuadro, aunque no está claramente definida se situaría en torno al año 1618, antes del traslado definitivo de Velázquez a Madrid, lo cual sucedería en 1623. Merece la pena pinchar sobre la fotografía para verla en grande)
Una de las quimeras de la pintura era mostrar procesos en movimiento, Velázquez aquí lo consigue con el líquido bullendo y los huevos en mitad de la cocción.
El pigmento del fondo, es uno de los elementos que sirven a los expertos para autentificar a los primeros Velázquez. Está hecho con una mezcla de tierra de Sevilla, cola y aceite de linaza.
Se cree que pare este cuadro posaron su suegra, María Melgar y Diego Melgar que en el futuro se convertiría en discípulo del pintor.
Velázquez hace uso del claroscuro que tan magistralmente dominara Caravaggio. Así aparece la zona oscura, la del joven y avanzamos hacia otra más clara donde se sitúa la luz con los blancos más intensos, donde aparece la anciana.
El pigmento del fondo, es uno de los elementos que sirven a los expertos para autentificar a los primeros Velázquez. Está hecho con una mezcla de tierra de Sevilla, cola y aceite de linaza.
Se cree que pare este cuadro posaron su suegra, María Melgar y Diego Melgar que en el futuro se convertiría en discípulo del pintor.
Velázquez hace uso del claroscuro que tan magistralmente dominara Caravaggio. Así aparece la zona oscura, la del joven y avanzamos hacia otra más clara donde se sitúa la luz con los blancos más intensos, donde aparece la anciana.
Los objetos culinarios y alimentos que Velázquez dispone en el lienzo, están considerados como una de las mejores naturalezas muertas de la pintura española, sobre todo se admira la perfección con que representa el metal del mortero, la increible perfección de la sombra curvilinea del cuchillo sobre el plato y el realismo de la cebolla.
Pero hay mucho más detrás de todas estas figuras. Los expertos coinciden en que se esconden alegorías, así se interpreta que el cuadro es una alegoría de la regeneración simbolizada por la juventud del muchacho, la vejez de la anciana y el símbolo del que nace la vida que son los huevos.
El Aguador de Sevilla :
Esta obra, a diferencia del resto de las de su primera época, sí perteneció a las Colecciones Reales, aunque hoy en día no cuelgue del Museo del Prado por otras circunstancias. Velázquez la llevó a la Corte y decoró una de las estancias del Palacio del Buen Retiro. Se mantuvo dentro de la pinacoteca de la Corte hasta que en 1812 José Bonaparte lo robó junto a muchas otras obras y joyas. El Duque de Wellington interceptó al prófugo francés en Vitoria y Fernando VII le regaló esta y otras obras como muestra de agradecimiento, por eso podemos ver estas grandes obras de Velázquez expuestas en museos británicos.
Pero hay mucho más detrás de todas estas figuras. Los expertos coinciden en que se esconden alegorías, así se interpreta que el cuadro es una alegoría de la regeneración simbolizada por la juventud del muchacho, la vejez de la anciana y el símbolo del que nace la vida que son los huevos.
El Aguador de Sevilla :
Esta obra, a diferencia del resto de las de su primera época, sí perteneció a las Colecciones Reales, aunque hoy en día no cuelgue del Museo del Prado por otras circunstancias. Velázquez la llevó a la Corte y decoró una de las estancias del Palacio del Buen Retiro. Se mantuvo dentro de la pinacoteca de la Corte hasta que en 1812 José Bonaparte lo robó junto a muchas otras obras y joyas. El Duque de Wellington interceptó al prófugo francés en Vitoria y Fernando VII le regaló esta y otras obras como muestra de agradecimiento, por eso podemos ver estas grandes obras de Velázquez expuestas en museos británicos.
(La obra es una de las mejores realizadas por Velázquez antes de su traslado a Madrid en el año 1623. Todavía mantiene la técnica del claroscuro, iluminando una zona del cuadro con un foco de luz desde la parte izquierda y oscureciendo el resto del lienzo. Pincha en la foto, la verás a gran tamaño)
El niño pertenece a una clase social elevada a juzgar por su atuendo y su figura recuerda mucho a la de la anterior obra que hemos analizado.
El niño pertenece a una clase social elevada a juzgar por su atuendo y su figura recuerda mucho a la de la anterior obra que hemos analizado.
El higo que aparece dentro de la copa de agua, sirve para perfumarla y endulzarla. Iconográficamente este fruto representa al igual que la manzana la idea del conocimiento.Si nos fijamos un poco más en el detalle veremos que el aguador, el personaje más anciano, tiene un quiste en su oreja y unos nódulos de Heberden en sus manos (inflamaciones óseas) síntomas de osteoartritis. Lo que demuestra que Velázquez pinta la realidad sin ningún pudor, pero siempre con elegancia.
Se cree que el aguador, es un modelo auténtico y que posó previo pago de unos maravedíes, por tanto es un verdadero aguador llamado "El Corso" , el más famoso de la Sevilla de la época.
La presencia de un tercer personaje de mediana edad al fondo del cuadro, hace suponer a los expertos que esta obra es una alegoría de las Edades del Hombre. Así el más joven recibe la sabiduría en forma de higo del más anciano. El de mediana edad está captado en el momento preciso de beber ese conocimiento.
Velázquez es un maestro en retratar la naturaleza, obsérvese como muestra la materia trasparente en forma de gotas de agua que resbalan por la superficie de la tinaja. No sólo eso, sino que podemos observar cómo los dedos del alfarero dejaron su huella al realizar este utensilio en el torno. Este detalle sirve al maestro para experimentar con las luces y las sombras de los defectos de la tinaja de manera magistral.
Obsérvese también como la mirada de los personajes de esta obra se evitan. El pintor sugiere con ello un intenso aire de dignidad.
La vestimenta de nuestro aguador es pobre, pero no ruin, mucho menos vil, como dice el refranero “La pobreza no es vileza”.
El colorido que utiliza sigue una gama oscura de colores terrosos, ocres y marrones. La influencia de Caravaggio en este tipo de obras se hace notar, posiblemente por grabados y copias que llegaban a Sevilla procedentes de Italia.
Curiosidades:
» En 1700 el cuadro, tras pertenecer a la colección del cardenal infante don Fernando de Austria, ya figuraba en el inventario regio como :
“…un retrato de un Aguador de mano de Velázquez, llamado el dho aguador el Corzo de Sevilla con marco dorado y negro”
» El Aguador de Sevilla fue portado en el equipaje del joven pintor, quien se desplazó a la Corte para probar fortuna como artista. Sabemos, también, que el cuadro había de ser regalado o vendido en 1623 al canónigo y maestrescuela de la catedral hispalense Juan de Fonseca y Figueroa, un amigo de su suegro Francisco de Pacheco quien, al igual que otros sevillanos, se había instalado en Madrid para desempeñar tareas cortesanas, siempre en el entorno político del Conde-Duque de Olivares. Juan de Fonseca fue sumiller de cortina de Felipe IV (cargo inmediato inferior al de capellán de los Reyes)
En el inventario del canónigo, efectuado a su muerte acaecida en 1627, el lienzo ya figura con una sencilla inscripción: "Un cuadro de un aguador, de mano de Diego Velázquez", siendo tasado en 400 reales, un precio razonable para la época, aunque nada excesivo.
» En la obra picaresca "Vida de Estebanillo González", su anónimo autor en el capítulo quinto, nos describe la existencia de un personaje cuyos rasgos físicos parecen coincidir con los de este Corzo inmortalizado por el pintor sevillano.


























