sábado, 4 de diciembre de 2010

La mayor Batalla Medieval. Los reyes españoles unidos en Las Navas de Tolosa (1ª Parte)

El preludio :

Aquel lunes 16 de julio, La bruma de la mañana comenzaba a disolverse y dejaba adivinar ya a un nutrido ejército encabezado por los Reyes Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra. Frente a ellos un inmenso ejército de guerreros del Al-Andalus y norteafricanos agrupados bajo el estandarte del Califa almohade Abu Abd-Allah Muhammad al-Nasir. Se supone que el número total de guerreros allí reunidos estaría en torno a los doscientos mil hombres, quizá el ejército más numeroso que nunca se había reunido en la Península Ibérica, se vaticinaba por tanto un enorme choque, brutal y sangriento que iba a decidir el futuro de los reinos que componían España.


(España en 1212, el Imperio Almohade ocupaba todo el sur peninsular y todo el Norte de Africa, los reinos cristianos estaban divididos y eran mucho más débiles)

Pero ¿cómo se había llegado a esta situación? es sencillo de entender, el imperio Almohade, Al-Muwahhidun, en lengua árabe: الموَحدون
, se extendía por el norte de Africa y controlaba la mayor parte de la Península Ibérica, era un enemigo muy poderoso, con un ejército devastador y que tenía en jaque a los pequeños reinos cristianos del resto de España, ninguno de ellos (Castilla, León, Aragón, Navarra y Portugal) por separado hubiera osado plantarle cara a semejante fuerza, el futuro por tanto pasaba por la unión o la desaparición paulatina bajo las garras almohades de todos ellos. 
 
 (Corán del Siglo XIII)

El Imperio Almohade, se sustentaba en el fanatismo religioso, tenían una interpretación rigorosísima del Islam y un ejército capaz de difundir la nueva doctrina, controlaban gran parte del norte de Africa y habían incorporado Al-Andalus bajo su órbita. En este contexto, los monarcas cristianos de la Península evitaron a toda costa los choques frontales, más aún después de la terible derota que sufrieron en Alarcos.

La catástrofe de Alarcos :

Durante la segunda mitad del siglo XII, los reinos cristianos pasaban por una grave crisis, la tradicional coalición y amistad que los unia siempre que estuvieran frente al enemigo común del Islam, se había diluido debido a rencillas internas y a enfrentamientos dinásticos, lo que dio pie a que los almohades tuvieran el camino más despejado que de costumbre.


El detonante fue que en el año 1190 un ejército cristiano procedente de Toledo, se atrevió de manera unilateral e incomprensible a saquear el valle del Guadalquivir, muy cerca de Sevilla que era por entonces la capital Almohade en la Península. Este desafío del reino de Castilla provocó la ira del califa almohade Abu Yusuf Yaqub que abandonó incluso su capital en el Norte de Africa para responder sin paliativos con todas sus fuerzas a semejante provocación.

En junio de  1195 desembarcó en Tarifa para dirigirse a Sevilla y reunió a un formidable ejército para dirigirse a Toledo. Cuando las noticias de su avance llegaron al rey castellano Alfonso VIII , éste organizó como pudo un ejército para frenar el avance de las tropas musulmanas. Contó con la ayuda de Alfonso IX de León y de Sancho VII de Navarra, pero cometió otro error, el de no esperar la llegada de la ayuda leonesa y navarra que estaba de camino y enfrentarse él solo al califa en los alrededores de Alarcos.


(El ejército castellano no estaba preparado para aquella nueva táctica y finalmente se vieron en la necesidad de huir, sufriendo así una tremenda derrota)

La derrota fue incontestable, confió en la fuerza de su caballería pesada y menospreció a la más ágil caballería norteafricana, la caballería acorazada de los castellanos no tuvo nada que hacer frente a los arqueros montados a caballo que siguieron la táctica llamada de Tornafuye, es decir fingir la huida para atraer al enemigo que caía desorganizado y sorprendido bajo un repentino ataque posterior,. No había posibilidad de huida porque a esta maniobra de huida le seguía otra maniobra envolvente. Así inmovilizado el ejército castellano fue practicamente masacrado.

Como consecuencia, los almohades se adueñaron de las tierras entonces controladas por la Orden de Calatrava y llegaron hasta las proximidades de Toledo, donde se refugiaron los combatientes cristianos que habían sobrevivido a la batalla. La derrota desestabilizó al Reino de Castilla durante años. Todas las fortalezas de la región cayeron en manos almohades: Malagón, Benavente, Calatrava, Caracuel, etc., y el camino hacia Toledo quedó despejado. Afortunadamente para Castilla, Abu Yusuf volvió a Sevilla para restablecer sus numerosas bajas y tomó el título de al-Mansur Billah (el victorioso por Alá). 



 (Catedral de Sevilla, el minarete es lo único que se conserva de la antigua mezquita, es un ejemplo del arte almohade cuyas características son:

·El elemento constructivo más importante es el ladrillo.
·El motivo decorativo más característico son los paños de Sebka, o malla de rombos.
·El arco típico es el de herradura apuntado, que recuerda al arte gótico.
 


La tregua :
 
Se firmó una tregua entre ambos contendientes, de una década, necesaria para que ambos pues Castilla necesitaba reponerse del golpe y los almohades volvieron para sofocar otras amenazas del norte de Africa.

Alfonso VIII aprovechó esta tregua para resolver sus disputas y estrechar lazos con el resto de reinos cristianos. Pactó treguas con Alfonso IX de León para asegurarse el flanco oeste de su reino, también firmó tregua con Sancho I de Portugal y guerreó contra Sancho VII de Navarra al que obligaría a firmar un tratado de paz. Con Pedro II de Aragón también mantuvo una intensa diplomacia que desembocó en alianza, todo con el objetivo de resarcirse de la humillante derrota de Alarcos. De este modo los cinco reinos hispánicos estuvieron en paz y crearon el caldo de cultivo necesario para formar una alianza contra el enemigo común.

Mientras, en el bando almohade, había muerto el califa vencedor de Alarcos y fue sucedido por Muhammad al-Nasir que confiado, mantenía sus ojos puestos en los problemas de su imperio en el norte de Africa. Mientras tanto el rey castellano siguió intentando avanzar la frontera de Castilla a costa de territorio musulman, fueron progresos pequeños, no resultado de grandes campañas militares sino de esfuerzos aislados y heroicos, todo ello en el marco de la idea que se estaba fraguando, la de la unidad de todos los reinos para acabar con el invasor. El espaldarazo a esta idea vino finalmente del Papa Inocencio III y del Arzobispo de Toledo don Rodrigo Ximénez de Rada que enmarcaron la idea de la unión con el aura de Guerra Santa.


 (Escultura de Rodrigo Ximénez de Rada y de Antonio de Nebrija en el Monasterio de Santa María de Huerta en Soria. Arzobispo y guerrero, Ximénez de Rada organizó la cruzada cristiana contra los almohades de Al-Ándalus, participando personalmente en varias batallas de la guerra de Reconquista, entre ellas la de Las Navas de Tolosa)
 
Faltaba ya unicamente la provocación al enemigo, cuando finalmente expiraron las treguas con los musulmanes en 1209, el rey de Castilla atravesó el rio Tajo y atacó las tierras de Jaén y Baeza mientras que los caballeros de la Orden de Calarava marchaban contra Andújar. Pedro II de Aragón por su parte penetró en tierras de Castellón ocupando varias poblaciones.


La guerra estaba servida, ambos bandos se prepararon con todas sus fuerzas para una guerra abierta. En los púlpitos de toda Europa Occidental se predicaba la Cruzada contra los almohades, avisando de que quien participase en la misma obtendría la plena absolución se sus pecados. Además el papa amenazó con la excomunión a todo aquel que pactase o ayudase a los musulmanes, ordenando a su vez a todos los reinos cristianos de la Península que aparcaran sus diferencias para combatir al enemigo común y continuar la Reconquista.


 (Estatua de Alfonso VIII Rey de Castilla y principal impulsor de la Cruzada)

Por parte del bando musulmán, el Califa Muhammad Al-Nasir abandona el Norte de Africa y entra en sus posesiones del Al-Andalus reuniendo un formidable ejército.

En esta contienda no sólo se enfrentarían más de 200.000 soldados, también se enfrentaban dos argumentos religiosos, a la Reconquista y a la Cruzada Santa de los cristianos se opondría la Yihad o Guerra Santa del Imperio Almohade formado por norteafricanos y andalusíes.


La batalla más grande que jamás se había visto en España y que decidiría su futuro, estaba a punto de comenzar.........(continuará)

jueves, 2 de diciembre de 2010

Las espadas del Cid, entre la Historia y la Leyenda (3ª Parte)

La Colada :

La otra espada emblemática del Cid y quizás menos conocida, la que utilizó en su lucha contra el general almorávide Abú Béker para ganar a La Tizona. 
La Colada fue ganada en combate al Conde de Barcelona, así lo atestigua el Cantar del Cid :

«Veçido a esta batalla / el que en buena hora nasio;
al conde don Remont /a preson le a tomado;
hi gañó a Colada / que más vale de mill marcos»

(...)
Martín Antolínez, mio vassallo de pro,
prended a Colada, ganéla de buen señor,
del conde Remont Verengel, de Barcilona la mayor;
por esso vos la dó, que la bien curiedes vós.


Por tanto La Colada fue ganada por el Cid, tras duro combate al Conde de Barcelona, Berenguer Ramon el Fraticida y tuvo como escenario el pinar de Tevar, junto al rio Tastavins, en la linde de las actuales provincias de Teruel y Castellón. Dice la tradición que esta importantísima espada se corresponde a una magnifica hoja conservada en la Armeria Real. Sin embargo, sus propietarios han impedido que el grupo de Tecnologia Mecánica y Arquemetalurgia de la Facultad de Ciencias Quimicas de la Universidad Complutense pudiera estudiarla con la minuciosidad suficiente para fijar con precisión la datación de la hoja de acero.

(Fragmento original del Manuscrito del Cantar de Mio Cid de Per Abbat)

Se dice que el nombre de Colada viene por ser una espada hecha de acero colado, es decir, un acero limpio y sin impurezas, por lo que también pude significar espada Clara, limpia. Al igual que su compañera, se afirmó que tenía propiedades sobrenaturales según quien la empuñase, así podemos leer también en el Cantar :

Relumbra tod el campo: tanto es limpia e clara.
Diol un colpe, de trauiessol tomaua.
El casco de somo apart gelo echaua.

(...)
Quando este colpe a ferido Colada la preçiada.
Vio Diego Gonçalez que no escaparie con el alma.
Boluio la rienda al cauallo por tornasse de cara.
 
Pese a que El Cid la regaló a sus yernos, los Infantes de Carrión, la misma fue devuelta por éstos tras la afrenta cometida sobre sus hijas en la localidad de Corpes y que dio lugar al nombre de la afrenta que narra el Cantar de Mio Cid. 

Tras el incidente,  El Cid había sido deshonrado y pide justicia al rey. El juicio culmina con el «riepto» o duelo en el que los representantes de la causa del Rodrigo Díaz vencen a los infantes. Éstos quedan deshonrados en justa pública y se anulan sus bodas devolviendo también las espadas. Siendo Colada regalada de nuevo por el Cid a su caballero Martín Antolinez.

En este pasaje se habla de cómo El Cid dio cómo regalo sus espadas a los Condes de Carrión:

«Darvos he dos espadas / a Colada e a Tizón,
bien lo sabedes vos que las gané / a guisa de varón;
míos fijos sodes amos / quando mis fijas vos do;
allá me levades / ías telas del corazón.»
 
Y en este otro cómo se las demanda tras la afrenta :

«Diles dos espadas / a Colada e a Tizón
estas yo las gané / a guisa de varón,
ques onrassen con ellas / e sirviessen a vos;
quando dexaron mis fijas /en el robredo de Corpes,
conmigo non quisieren ayer nada / e perdieron mi amor
denme mis dos espadas / quando mis yernos non son.»

 (Las hijas del Cid son deshonradas y abandonadas por los infantes de Carrión)

Actualmente La Colada se encuentra en la Real Armería del Palacio Real de Madrid. De acuerdo con el catálogo historico-descriptivo, su hoja mide 0.854 m de largo por 0.053 de anchura máxima, sus proporciones van disminuyendo hasta acabar en punta redondeada.

"Por ambos lados el campo , en los dos primeros tercios, lleva ancha estria, levemente hundida, circunstancia caracteristica de las hojas de las espadas del siglo XIII"

Por lo que algunos estudios comentan que la que se supone ser la famosa Colada del Cid es realmente una espada del siglo XIII con guarnición del XIV.

Lleva también unos grabados en su hoja hechos a punzón y dorados, algunos estudiosos afirman que son meros adornos y otros que son letras ornamentadas del siglo XII al XIII, un misterio más a descifrar pues no se sabe a ciencia cierta qué significan estos símbolos.

 (Los símbolos que adornan La Colada)

Algunos estudiosos, sin embargo, afirman que estos grabados se corresponden con el lema :

SI SI NO NON
  
En el capítulo LIV del libro "Nobleza y Lealtad" compuesto por los 12 sabios del Consejo del Rey Don Fernando III de Castilla se lee :

"Sennor, el TU SI SEA SI e el TU NON, SEA NON que muy gran virtud es al al Príncipe, ó á otro qualquier ome ser verdadero, e grand seguranza de sus vasallos, e de sus cosas."
 
Este lema, digno de ser grabado en una espada puede ser el que aparece en la hoja de este arma, y de ser así es posible que entonces fuera la famosa Espada Lobera del rey Fernando III. Espada que merecerá otra entrada posterior en España Eterna. ¿Es la Lobera de San Fernando es la Colada con el lema?

La guarnición de la espada corresponde al siglo XVI y es de hierro dorado y pomo esférico en forma de granada, obra del célebre espadero de Toledo Don Salvador de Ávila fallecido en 1539.

En definitiva, tampoco tenemos certeza de que esta sea la auténtica Colada del Cid, quizás estudios posteriores logren aportar un poco más de luz a la historia de ambas espadas.


Sea como fuere son dos magníficas armas llenas de misterio y que han corrido mil aventuras en su ya larga historia, lo que si podemos afirmar sin duda es que estas espadas son algo más que un arma blanca, larga, recta, aguda y cortante, con empuñadura, como la puede definir cualquier diccionario; son algo más que un pedazo de hierro frío y sin vida, sin valor alguno, son Historia y forjadoras de la Historia de España, testigos de las batallas en las que participaron, armas que sus dueños empuñaron orgullosos y herederas de la fama de un caballero llamado, Rodrigo Díaz de Vivar, que las ha hecho ya legendarias y eternas.

Curiosidades:

» Siempre que se entronizaba a un nuevo monarca, todos los Reyes de España juraban sobre La Tizona (posiblemente como un histórico homenaje, lleno de significado y tradición, al legendario juramento de Santa Gadea). Una tradición que se mantuvo hasta su abandono, no se sabe muy bien por qué, a la llegada de la Dinastía de los Borbones
.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Las espadas del Cid, entre la Historia y la Leyenda (2ª Parte)

Los Cambios en la espada :

Como ya he comentado este arma es una obra maravillosa de metalurgia islámica, es de color oscuro, de ahí su nombre tizona. Este color se debe al orcurecimiento del acero fruto de la técnica de aquellos antiguos forjadores del Al-Andalus, la más avanzada de toda la Edad Media. Las espadas nacidas con esta técnica eran denominadas "tizones" y se empleaba una técnica singular con ellas, ya que para endurecer el acero, los herreros lo envolvían con pieles y procedían a su fundición en el horno, lo que dotaba de más carbono a la hoja y por consiguiente la hacía más dura y flexible, si bien el acero aparecía de un color oscuro característico. 

(Según el relato, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, obligó a Alfonso VI el Bravo, rey de Castilla y León, a jurar que no había tomado parte en el asesinato de su propio hermano, el rey Sancho II de Castilla, quien fue asesinado ante los muros de la ciudad de Zamora en el año 1072 en este cuadro vemos representado el citado pasaje conocido como la Jura de Santa Gadea)
 
Posteriormente sufría una serie de calentamientos y enfriamientos repetidos (doble temple) y el uso de diferentes aleaciones de metales para darle finalmente una resistencia y elasticidad fuera de lo común, sin duda una espada de reyes. El profesor Criado, decía de la Tizona :

«Una hoja de acero compuesto, de gran flexibilidad, dureza, tenacidad y filo cortante de gran resistencia al desgaste, todo ello en un conjunto de espada tajadora útil para el combate.»
  
La polémica de la Tizona:

Un equipo de investigadores químicos con el profesor Antonio Criado a la cabeza, realizaron hace unos años un análisis metalográfico de La Tizona, llegaron a la conclusión de que se trataba de una espada musulmana forjada con la técnica que he comentado y en acero de Constantina (antigua población islámica situada cerca de la actual Sevilla) y que fue realizada en el siglo XI, justamente el siglo en que vivió el aguerrido Don Rodrigo Diaz de Vivar, por lo que era un punto muy a favor de su autenticidad.

Tras muchos siglos de calma tras las grandes batallas que protagonizó en manos su dueño original, la polémica surgiría en la época contemporánea, con el anuncio del traslado del Museo del Ejército de Madrid a Toledo. Hubo un desacuerdo entre el dueño de la espada, el marqués de Falces, y las autoridades culturales, lo que llevó a que el marqués pusiera en venta la espada.

Ésta ha sido recientemente adquirida por 1,6 millones de euros, por la Junta de Castilla y León para exponerla en la ciudad del Cid, Burgos, donde también reposan los restos de nuestro heroe junto con los de su esposa Doña Jimena. Sin embargo, el informe pericial encargado por las autoridades culturales negaba que pudiera ser considerada al 100% la Tizona del Cid, si bien se trataba de una espada de la misma época. Pero la pregunta es, si la espada se ha demostrado que es contemporanea del Cid ¿cómo se puede asegurar que es la que llevó en sus batallas casi 1000 años después?

(Sepulcros del Cid y de Doña Jimena en la Catedral de Burgos)

Todo esto no parece sino un juego entre las autoridades pues si cuando la tenían en su poder afirmaban que era la auténtica, ahora que ya no la tienen ponen en duda su autenticidad. El Patrimonio Nacional emitió un informe indicando que :
 
"no existen datos fiables para identificar esa espada como la auténtica del Cid". 

El Museo Arqueológico la describe como "falsa reliquia" y el historiador José Godoy explica que el arma es del siglo XV-XVI, con añadiduras del XIX que no coinciden con la inscripción de la auténtica Tizona.

Otros estudios de la Universidad Complutense afirman que la hoja es contemporánea del Cid, aunque la empuñadura, primero árabe y luego renacentista, se sustituyó por otra de la época de los Reyes Católicos. La hoja lleva inscritas las siguientes leyendas :

'IO SOI TISONA FUE FECHA EN LA ERA DE MILE QUARENTA' 

(En castellano antiguo, que sería 'Yo soy Tizona. Fue hecha en la era de 1040'. Sin embargo, debe ser traducido como 1002, pues 'era de mile quarenta' se refiere a 'era hispánica', que comienza en el 38 a.C.)

En la otra cara, dice en latín :

'AVE MARIA GRATIA PLENA DOMINUS TECUM'. 

(Son los tres primeros versos del Ave María: "Ave María. Llena eres de gracia. El señor es contigo".)

Ahora ya sólo queda nuestra imaginación y nuestro criterio para decidir si es o no la auténtica espada o simplemente se trata de un juego entre las autoridades. Sea como fuere, lo cierto es que fue contemporánea del gran héroe medieval español Don Rodrigo Díaz de Vivar, y que fue propiedad de muchos reyes que también consideraron que fue la espada del Cid.

(Detalle de unos relieves en el Monasterio de Silos en Burgos, podemos apreciar perfectamente el detalle de las cotas de malla, cascos, y diversas armas de los guerreros, puedes pulsar sobre la imagen para agrandarla)

Curiosidades:

» En el Cantar de Mio Cid, la Tizona tiene personalidad propia, ya que su fuerza varía según el brazo que la esgrime, aterrorizando a los adversarios indignos. Mientras la Tizona está en posesión de los infantes de Carrión, estos desdeñan su fuerza. Tras la afrenta de Corpes, el Cid recupera sus espadas y entrega la Tizona a Pedro Bermúdez para su duelo con el infante Ferrán González. Éste se declara vencido antes del combate a espada, atemorizado al ver a Pedro Bermúdez desenvainar la Tizona:

Él dexó la lança, e mano al espada metió;
cuando lo vio Ferrán González, conuvo [reconoció] a Tizón,
que antes qu'el golpe esperasse, dixo: — ¡Vençido só!

No ha terminado todo, en el próximo capítulo hablaremos de la otra espada La Colada, con una no menos agitada vida y de sus misteriosos grabados que han dado lugar a muchas teorías.....(continuará)

sábado, 27 de noviembre de 2010

Las espadas del Cid, entre la Historia y la Leyenda (1ª Parte)

La espada

La espada para un caballero medieval era como una extensión de sí mismo, representaba su medio para cumplir los designios de Dios o de su señor, era mucho más que un arma, era un símbolo de su deber y en caso de pérdida representaba una afrenta a su honor propio. Se tenía la creencia de que "un caballero llegaría tan lejos como llegase su espada" arma y caballero estaban tan unidos que permanecerían juntos desde el principio cuando el aspirante a caballero tenía que velar sus armas toda la noche antes del nombramiento como caballero y hasta el final de su vida en que era enterrado con ella o bien pasaba a sus descendientes como legado del honor y compromiso de la familia.

(El aspirante a caballero deberá velar armas en la soledad, el silencio y la oscuridad de un recinto consagrado. Se habrá confesado y depositado su espada sobre el altar. Al despuntar el primer rayo de sol del día de la iniciación, deberá realizar un baño ritual, luego no tomará sus ropas antiguas, sino que se revestirá de una túnica blanca, capa púrpura y cinto blanco)

El guerrero medieval hispano por excelencia fue el llamado Cid (Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador) Cid deriva del sobrenombre que le daban los moros: SIDI, el Señor; y Campeador, equivalente a batallador .
También en él vemos esa asociación indisoluble entre guerrero y espada, pues a su fama en el campo de batalla, aumentada por la literatura épica gracias al Poema de Mío Cid, se ha visto correspondida con la fama de sus espadas las inmortales Tizona y Colada. Sobre la autenticidad de las que tenemos conservadas hoy en día en nuestros museos se ha hablado mucho, voy a exponer las diferentes teorías y estudios:
 
La Tizona:

Ramón Menéndez Pidal (eminente historiador y medievalista) consideró veraces los datos que aporta el Cantar del Cid, en el que se habla de que nuestro gran héroe ganó la espada Tizona en el año 1093. Todo ocurrió cuando el general almorávide Abú Béker se encontraba con su ejército sitiando la ciudad de Valencia, finalmente desistieron de su empeño debido a la resistencia de los habitantes de la ciudad y al empuje de las huestes del Campeador, motivo por el cual se retiraron hacia los barcos que en la playa esperaban para volver de nuevo a tierra musulmana, sin embargo no hubo tiempo para eso y ambos ejércitos se encontraron junto al mar y entablaron feroz lucha, según parece El Cid venció al general y se apoderó de su espada, una espada valiosísima :

"Mató a Búcar el rey de allén de mar, e ganó a Tizón que mil marcos d'oro val".
(Del cantar del Mío Cid, versos 2425-2426.)

Esta valiosa espada por tanto no es la que le hizo ganar al Cid su fama y su valía, pues ya había ganado otras muchas batallas, si tenemos en cuenta que falleció en el año 1099, apenas seis años más tarde de lograr la posesión de la famosa espada, por lo que deducimos que su prestigio como caballero lo hizo empuñando otras armas, alguna de ellas igualmente famosas. Por ejemplo, durante la lucha contra Abú Béker, el Cid esgrimió la espada Colada y esta última espada fue ganada también por el Cid a otro de sus enemigos, el Conde de Barcelona, Ramón Berenguer II, en la batalla de Almenara (1082).

 (Monumento ecuestre al Cid Campeador en la ciudad de Burgos)

Hay otra teoría sobre el origen de la Tizona, en el documento templario "Liber Feudoprum" fechado en la época del Cid, se cita a la Tizona y se dice que por un tratado entre el conde de Barcelona Ramón Berenguer I y Armengol I conde de Urgel el primero le entrega al segundo una espada llamada Tizona entre los años 1018 y 1026 :

"Ipsam espadam cognominatam Tizonem"

El Cid guerreó con ambos condes por tanto esta espada podía habérsela arrebatado a alguno de los dos o formar parte de un botín de guerra.

Fuese como fuese ambas espadas eran de una calidad inigualable, la Colada una joya de la ingeniería metalúrgica de la época carolingia y la Tizona igualmente encerraba los secretos de la más alta elaboración de espadas de la cultura musulmana.

Tras la muerte del Cid Campeador, el arma con una hoja de 0,785 metro de largo por 0,045 de ancho peregrinó por diferentes manos y corrió mil aventuras, para empezar, sería uno de los regalos del Cid a sus yernos los infantes de Carrión, pero volvería a las manos del Cid tras el maltrato que sus hijas sufrieron a manos de estos, por lo que se la afrecería posteriormente a su sobrino Pedro Bermúdez y posteriormente a su nieto el rey García Ramírez V de Navarra (1100-1150), que a su vez la legó a sus sucesores, los reyes de Aragón y en las manos de todos los reyes aragoneses estuvo hasta que Fernando I de Aragón (1410-1416) se la regaló a su sobrino, Juan II (1406-1454), rey de Castilla y en la corte de los reyes castellanos estuvo hasta que El rey Fernando el Católico y la Reina Isabel de Castilla le regalaron la espada al Condestable Mosén Pierres de Peralta, primer Conde de Santisteban de Lerín, Barón de Marcilla y abuelo del primer marqués de Falces; por los servicios prestados por éste en las negociaciones que permitieron el matrimonio de ambos soberanos a finales del siglo XV.

(La Tizona, expuesta en el Museo del Ejército de Madrid)

Don Alonso, primer marqués de Falces y fundador de la casa,  guardó la espada en la armería de este marquesado y fueron sus legítimos dueños durante siglos. 
Sin embargo, durante la Guerra Civil española la espada se sustrajo de la casa de esta familia. El periódico "El Liberal" afirmaba en septiembre de 1936 del hallazgo de la Tizona cuando las tropas republicanas entraron en la casa de los Falces en Madrid. Entre los objetos estaba :

"Una espada con documento acreditativo de haber pertenecido al Cid Campeador"

El ejército rojo la trasladó a Barcelona con intención de llevarla como destino final a Rusia, pero cuando finalizó la guerra aparecería de nuevo en el castillo de Figueras. Se encontró dentro de una caja y en la tapa había un letrero que decía:

"Esta es la espada del Cid, Respetadla"

Posteriormente la espada fue trasladada al Museo del Ejército de Madrid por Luis Peral, coronel del ejército de Franco y allí estuvo mucho tiempo depositada y expuesta al público. Los marqueses de Falces siguieron siendo sin embargo sus legítimos dueños.
No terminarían aún sus aventuras, pero eso ya es tema del próximo capítulo .......(continuará)

viernes, 26 de noviembre de 2010

Una mujer americana, la primera visitante del Viejo Continente.

Una mujer amerindia puso sus pies en Europa cinco siglos antes de que Colón pudiera devolverle la visita. Corría el año 1000 y la mujer fue llevada a Islandia por los vikingos que ya exploraban la costa norteamericana. No solo llegó hasta el viejo continente, sino que además tuvo hijas en él, quién sabe en qué circunstancias. El linaje ha llegado hasta nuestros días. Un equipo de investigadores, entre los que se encuentran varios españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha constatado por primera vez esta presencia precolombina con una base genética en familias islandesas. Este impresionante trabajo aparece publicado en la revista American Journal of Physical Anthropology.

Varios restos arqueológicos y narraciones evidencian que los vikingos pisaron tierras americanas siglos antes de la llegada de Cristóbal Colón. El poblado vikingo descubierto en L’Anse aux Meadows, en Terranova, Canadá, y textos medievales islandeses como la «Saga de los groenlandeses» y la «Saga de Erik el Rojo», escritas en el siglo XIII, apuntan a que estos incansables exploradores comenzaron a llegar a la costa norteamericana a partir del siglo X. Pero nunca hasta ahora se había encontrado una clave genética de la relación física entre islandeses y amerindios, un hecho científico incontestable.

 (Leif Erikson, uno de los exploradores vikingos que se cree llegaron a América)

Los investigadores, en colaboración con la compañía islandesa de investigación biomédica deCode Genetics, que tiene muestras de ADN de casi todos sus compatriotas actuales, encontraron que cuatro familias distintas, integradas actualmente por cerca de 80 personas, tienen un linaje genético de origen amerindio. Los investigadores reconstruyeron las genealogías de hasta cuatro antepasados cercanos al año 1700. Hasta ahora, se conocía que los genes de los actuales habitantes de la isla procedían de los países escandinavos, de Escocia e Irlanda, pero se desconocía que el origen fuese más lejano.

El linaje encontrado, denominado C1e, es además mitocondrial, lo que significa que estos genes fueron introducidos en Islandia por una mujer.«Dado que tienen la misma secuencia y que es de tipo amerindio, lo lógico es pensar que estas cuatro antepasadas, a su vez, derivan de una única antepasada común», explica el investigador del CSIC Carles Lalueza Fox, del Instituto de Biología Evolutiva de la Universidad Pompeu Fabra. Como la isla quedó prácticamente aislada desde el siglo X, «la hipótesis más factible es que estos genes correspondiesen a una mujer amerindia que fue llevada desde América por los vikingos cerca del año 1000», señala Lalueza Fox.

Desde esa primera mujer han pasado unas 40 generaciones, y en todas nació, al menos, una niña. «Esa mujer tuvo hijas y ese linaje femenino no se ha interrumpido hasta la actualidad. En caso contrario, el ADN mitocondrial no hubiera llegado hasta ahora», apunta el investigador. ¿Pueden existir otras familias en Europa con una antepasada tan exótica? Para Lalueza, «no es descartable, pero sería muy raro, ya que existen decenas de miles de estudios genéticos y no se ha encontrado este linaje en ninguna otra familia». Sería algo muy poco representativo y, de hecho, ya lo es, ya que hasta ahora se han descubierto 80 descendientes en un país de 280.000 habitantes.

Imaginar la vida que pudo llevar esa primera mujer «americana» en Europa no es fácil, pero seguramente estaba lejos de ser un cuento de hadas. «La tradición de los vikingos era raptar mujeres en los lugares que conquistaban, algo que también se aprecia genéticamente en la población islandesa, donde hay una proporción bastante elevada de linajes mitocondriales que provienen de las islas británicas».
Que algo tan impresionante como la primera visita de una mujer amerindia a Europa haya pasado desapercibida no es extraño. «Lamentablemente, las mujeres no escribían la historia», apunta Carles Lalueza.

Fuente : Judith de jorge - ABC - Ciencia
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