sábado, 8 de enero de 2011

La Sordera de Goya.

En noviembre de 1792, Francisco de Goya enferma gravemente en Sevilla con un complejo cuadro clínico: sufre de acúfenos (autoescucha de ruidos y pitidos en los oídos), vértigos, disminución de la capacidad auditiva y confusión mental, con delirios y alucinaciones. 

Tal es la gravedad del cuadro que adelgaza considerablemente y entra en una profunda depresión, y en enero de 1793 escribe a su amigo Zapater diciéndole que está:

"enfermo, en cama, desde hace dos meses en la ciudad de Sevilla”.

Zapater le contestó, aludiendo a su “mala cabeza”, en referencia a una posible enfermedad venérea, dada la conocida promiscuidad del pintor.

Goya atendido por el doctor Arrieta es un cuadro de Francisco de Goya pintado en 1820 que refleja la grave enfermedad (quizá el tifus) que padeció desde noviembre de 1819 en la que fue atendido por el médico Eugenio García Arrieta.
Goya aparece autorretratado enfermo y agonizante, sostenido por detrás por el doctor Arrieta que le da a beber alguna medicina. En un fondo oscuro aparecen al fondo a la izquierda unos rostros de mujer que la crítica ha identificado con la representación de Las Parcas.
En una cartela en la parte baja del cuadro figura un epígrafe, presumiblemente autógrafo, que reza:
Goya agradecido, á su amigo Arrieta: por el acierto y esmero con qe le salvo la vida en su aguda y / peligrosa enfermedad, padecida á fines del año 1819, a los setenta y tres años de su edad. Lo pintó en 1820.

Goya continúa convaleciente, y se traslada a Cádiz, a casa de su amigo Sebastián Fernández, quien, en marzo de 1793 escribe a Zapater:

“…que nuestro Goya sigue con lentitud, aunque algo repuesto. Tengo confianza en la estación y que los baños de Trillo, que tomará a su tiempo, lo restablezcan. El ruido de la cabeza y la sordera en nada han cedido, pero está mucho mejor de la vista y no tiene la turbación que tenía, que le hacía perder el equilibrio”. 

En abril de 1793, a los 59 años de edad, puede regresar a Madrid, pero queda finalmente con una sordera profunda e irreversible como secuela que le acompañó hasta el final de sus días.

En cuanto a la etiología de la sordera (o cofosis) de Goya, la Otorrinolaringología de 1793 debió de barajar las siguientes probabilidades:

•    La “cofosis mercurial, en aquellos casos en los que, con el uso del mercurio, se pierde el oído”

•    La “cofosis venérea, en la que gálico inveterado ataca al oído”

•    Y la “cofosis pletórica, propia de personas de vida sedentaria y regalada mesa, por llenura de los vasos sanguíneos de la oreja interna”

Según los conocimientos de la época, Goya padeció una “parálisis de los nervios de los oídos, de causa oscura –pletórica, luética o tóxica-, responsable de la sordera, que, a su vez, había excitado las terminaciones de los nervios auditivos, -lo que habría producido sus ruidos-, y justificado sus giros de cabeza, por el daño de los espíritus cerebrales”. Se han tenido en cuenta otras hipótesis diagnósticas, pero, en cualquier caso, la causa definitiva sigue siendo un misterio hoy en día.

La sordera de Goya era tan profunda que le obligó a renunciar a su puesto de director de pintura en la Academia de San Fernando. Se llegó a decir de él que: 

"Se asusta con facilidad por el modo en que la gente irrumpe en su campo visual como caída del cielo, por el modo en que corre a su alrededor en silencioso torrente, murmura y ríe, se le acerca subrepticiamente, por detrás, y él siente su aliento en la nuca. Todos parecen burlarse de su vulnerabilidad, excepto los que son vulnerables: los lisiados, los viejos seniles, y los locos, que lo reconocen y aceptan de inmediato como uno de ellos."
 
Curiosidades:

» La sordera de Goya comportó que el regente Godoy impulsara la creación del primer aula para sordos en España en 1795, y en 1802 se abrió para ellos el primer colegio. Y es curioso que tuviera que ser la lesión de un pintor Real la que motivara este hecho porque el primer alfabeto para sordos lo inventó un español, Juan Pablo Bonet (1573-1632), en 1620.

» Se sabe que Goya conoció y manejó el lenguaje de los signos, a través de un grabado realizado en sepia, firmado por el autor como “Goya en Piedrahita/ año de 1812”: donde inicialmente se pensó que era un estudio pictórico sobre las manos, en realidad se ha descubierto que son las letras del alfabeto utilizado por los sordomudos :


Bibliografía:

  • Vallés Varela H. Goya, su sordera y su tiempo. Acta Otorrinolaringol Esp 2005; 56: 122-13
Gracias por esta entrada a la colaboradora Raquel Monsalvo Arroyo, médico especialista en Medicina Interna.

martes, 4 de enero de 2011

Las versiones Originales de las Pinturas Negras de Goya



 (Francisco de Goya y Lucientes, Fuendetodos, Zaragoza, 30 de marzo de 1746 – Burdeos, Francia, 15 de abril de 1828)
 
Los ojos desorbitados de Saturno que vemos hoy en las Pinturas Negras no son fieles al original, ni tan terribles como los que Goya pintó; el Perro semihundido no tiene la mirada perdida, sino que contemplaba el lejano vuelo de dos aves; tampoco el Duelo a garrotazos se entabló jamás entre dos hombres con las piernas enterradas, en un énfasis cainita tan querido por los agoreros de las dos Españas. No. Hasta hoy hemos visto las Pinturas Negras con los ojos equivocados por culpa de una restauración excesiva y desgraciada que siguió a la poco cuidadosa transferencia de las obras del muro al lienzo. Pero hoy, por fin, tenemos medios para una visita a su estado original: las fotos de Jean Laurent (uno de los más importantes fotógrafos que trabajaron en España en el siglo XIX)

Fieles a la semántica del tiempo ido, las imágenes en blanco y negro nos permiten asomarnos a la Quinta del Sordo hace casi siglo y medio, cuando las enigmáticas pinturas permanecían en sus muros. La historiografía ha conocido casi siempre malas copias de esas fotos, pero desde que aparecieron algunos originales en 1985 hasta 2009 no se ha terminado el proceso de recuperación y digitalización de las viejas, dañadas placas de cristal, que conserva el Instituto del Patrimonio Cultural de España. Por primera vez tenemos acceso a detalles fundamentales de su contenido. Y las consecuencias para la interpretación de las Pinturas Negras se sucederán.

(El cuadro Saturno devorando a un hijo es una de las pinturas al óleo sobre revoco que formó parte de la decoración de los muros de la casa que Francisco de Goya adquirió en 1819 llamada la Quinta del Sordo y, por tanto, pertenece a la serie de las Pinturas negras.
La obra, junto con el resto de las Pinturas negras, fue trasladada de revoco a lienzo en 1873 por Salvador Martínez Cubells. En la foto podemos apreciar las diferencias entre el original fotografiado y el resultado del trabajo de Martínez Cubells al pasarlo a lienzo)

El resultado de la investigación es el novedoso estudio de Carlos Foradada Baldellou, y acaba de aparecer en la revista «Goya». Foradada es profesor de Bellas Artes en la Universidad de Zaragoza, pintor e historiador, y un reputado estudioso de las Pinturas Negras, a las que dedicó su tesis. Las imágenes permiten separar el trabajo de Goya de los repintes y reintegraciones del restaurador del Prado, Salvador Martínez Cubells, que no estuvo a la altura de estas obras.

Los ojos de Saturno coinciden con sendas pérdidas de capa pictórica y en su restauración la mirada pierde un elemento de sorpresa fundamental y salvaje. Pero es que toda la cabeza resultó muy dañada en su paso al lienzo. El pelo de matices fluctuantes que aparece en la fotografía cambió con los repintes. La sombra del pómulo, a la izquierda, desaparece, quitando volumen al rostro, cuyo aspecto actual es mucho menos fiel a la anatomía (zonas óseas, partes blandas) a la luz del original.

Qué decir de la figura desgarrada, un cuerpo femenino al que Goya marca perfiles sangrientos muy decididos, que el restaurador empasta, y pierde volúmenes y sombras adecuadas, veladuras y perfiles como el que indica que el dios hunde sus dedos en la carne de su víctima.

 
(Duelo a garrotazos. La interpretación tradicional del cuadro había sido la de dos villanos luchando a bastonazos en un paraje desolado enterrados hasta las rodillas. Parece que la versión que pintó Goya no tenía nada que ver con lo que conocemos hoy en día)

El Duelo a garrotazos es el más cambiado. Para empezar, Martínez Cubells tapó casi todo el paisaje agreste, incluso parte de las piernas de los contendientes, escondiéndolas bajo una masa de tierra, cuando en realidad luchan en un campo de cereal o de hierba que oculta sólo sus pies, pero no las líneas de sus piernas o sus sombras.

Los rebaños del paisaje recuerdan sin duda a los de El Coloso, cuadro que ha protagonizado una de las más agrias polémicas cuando el Prado decidió descatalogarlo de la obra de Goya, en una decisión no aceptada por grandes especialistas, como Nigel Glendinning, Valeriano Bozal o Jesusa Vega. De hecho, este trabajo sobre las Pinturas Negras puede abrir una nueva fisura en el estudio de Manuela Mena que justificó la decisión de nuestro primer museo.

Porque hay más detalles que relacionan uno y otro cuadro: las dos manchas blancas del personaje de la izquierda, una flor prendida a la chaqueta y el cuello de camisa roto (ver estos detalles en la foto de arriba, en el cuadro que conocemos estos detalles desaparecen), están aplicadas con espátula, en un procedimiento («no una técnica, como asevera Mena», según Foradada) que Goya comentaba con orgullo como de su invención y que también aparece en las nubes que rodean la cintura de El Coloso.

El restaurador, sencillamente «no supo reproducirlas», asegura el autor del estudio, como tampoco pintó fielmente la sangre sobre la camisa o los ojos y el rostro del personaje de la izquierda. El hecho de utilizar la flor blanca y un traje que nunca usaría un vaquero durante su trabajo sirve a Foradada para lanzar la nueva visión de que en el Duelo a garrotazos subyace una alegoría de la lucha de la España liberal, blanca y luminosa y la oscura España absolutista.

(El Coloso, un gigante de tamaño colosal se yergue tras unos montes, ocupando el centro de la imagen, rodeado de nubes y con los puños en alto. El tercio inferior del lienzo lo ocupa un sombrío valle donde una multitud de gente y ganado se dispersa caóticamente en todas direcciones. Se pone en duda la autoría de Goya)
 
Otra novedad de la investigación es el análisis de los aglutinantes proteicos hallados en la capa pictórica de las Pinturas Negras. Según Foradada, Goya empleó yema de huevo para unir el agua del temple con el aceite del óleo en la pared. Y de nuevo miramos a El Coloso, porque este investigador espera que el Prado analice los aglutinantes presentes en el cuadro, para esclarecer si son proteicos. Foradada pertenece a una nueva generación de especialistas que tratan de quitar a Goya  el velo romántico, y cree que el pintor fue también en las Pinturas Negras el notario genial de un tiempo incierto. 

(Perro Semihundido, El cuadro, muy austero, solo presenta la cabeza de un perro escondida o hundida sobre un plano inclinado de ocre oscuro y un espacio vertical en ocre más claro, todo ello exento de cualquier otra figura. La mirada de la cabeza del perro se dirige hacia arriba, y podría representar la soledad. En el original el perro mira a dos pájaros. En el que conocemos hoy en el museo de El Prado han desaparecido los pájaros y apenas se distingue el paisaje de fondo)
 

Fuente : Jesús García Calero, ABC : Cultura.

domingo, 2 de enero de 2011

La Cruz de la Victoria, su accidentada historia desde Don Pelayo (2ª Parte)


Tras una angustiosa búsqueda, por fin encontraron el tesoro. Un vulgar ratero portugués, José Domínguez Saavedra, fue detenido pocos días después con 251 piedras preciosas en sus bolsillos y hasta el 6 de noviembre de 1989 no apareció la última pieza. 
Junto a la Cruz de la Victoria fue saqueada la Cruz de Los Ángeles y la Caja de las Ágatas regalo del rey Fruela II y de su mujer Nunilo.
 
 (Uno de los símbolos más representativos de Asturias es el Puente Romano de Cangas de Onís. Conocido por colgar de él una reproducción de la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias. El puente que se conserva actualmente es de la Edad Media. Fue construido sobre los restos de un antiguo puente de la época romana. Está formado por cinco arcos, tres de los cuales son apuntados. En el centro de su arco central se encuentra colgando una réplica de la Cruz de la Victoria. El puente fue declarado Monumento Histórico Artístico en el 1931) 

Su lamentable estado obligó a realizar una nueva restauración que fue realizada según el dictamen de una comisión constituida al efecto el 30 de noviembre de ese mismo año. En la citada comisión participaron personas tan eminentes como el arqueólogo Helmut Schlunk, Magín Berenguer Alonso, José Menéndez Pidal o Manuel Fernández-Avello. Finalmente, el 8 de junio de 1978, tras numerosos estudios y consultas, se decidió devolver a las piedras su forma y posición original en la reliquia. El encargado de la delicada restauración fue Manuel Mier el cual, cuando le preguntaron que cómo estaba el tesoro respondió :

"Desastroso. Como cuando una lata de cerveza la aplasta un coche. Faltaban cosas."

Finalmente y tras un largo y minucioso trabajo de nuevo se restauró, el artista Manuel Mier afirmaría :

"El resultado es muy bueno. Lo que se pudo se enderezó y se puso en su sitio. Se reparó parte de las cosas que en su momento se habían hecho mal. Antes de la restauración de los años cuarenta habían sido reparadas varias veces y bastante mal. Lo nuevo no se hizo exactamente igual. La Cruz de la Victoria, por ejemplo, que ahora se puede ver en la Cámara Santa, parece que es igual a como era, pero cualquier técnico dentro de cien o doscientos años verá diferencias. Se hizo así para no engañar. No falsificamos nada. Restauramos solamente. Con un aleación de oro parecida. El de la Cruz de la Victoria es un oro bajo, sobre 600 milésimas o algo así. La Cruz de los Ángeles tiene un oro mejor. Son distintas. Ofreció más dificultades la de los Ángeles. Y es más antigua."

La Cruz de los Ángeles es una cruz-relicario en forma de cruz griega, que se encuentra depositada en la Cámara Santa de la Catedral de San Salvador de Oviedo.
Fue realizada a principios del siglo IX y, según consta en una inscripción colocada en el reverso de la cruz, en el año 808 fue donada a la catedral ovetense por Alfonso II el Casto, rey de Asturias. La Cruz de los Ángeles aparece en el escudo de Oviedo.
Si quieres ver al detalle esta cruz, pincha sobre este enlace :
http://web.educastur.princast.es/proyectos/jimena/pj_leontinaai/arte/webimarte2/WEBIMAG/ASTUR/cruzang.htm

La Cruz de la Victoria se convirtió en el emblema heráldico del Principado de Asturias, debido, en parte, a la intervención del ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos. El actual escudo del principado de Asturias fue aprobado por ley de 27 de abril de 1984, y está basado en el que la Diputación Provincial de Oviedo adoptó en el año 1857, en el que aparecía la imágen de la Cruz de la Victoria.

Descripción:

La Cruz de la Victoria es de tipo latino, y está formada por dos piezas de madera unidas en el centro de la cruz, donde se encuentra un compartimento para albergar reliquias. Dicho compartimento contuvo en el pasado, según refieren diversos autores, un fragmento del Lignum Crucis. Los brazos de la cruz, que parten de un medallón central, se ensanchan ligeramente desde el medallón conforme avanzan hacia los extremos, que acaban en tres medios círculos rematados a su vez por otros tres círculos casi cerrados. No obstante, el extremo inferior de la cruz, que le sirve de base, termina en dos cículos casi cerrados y no en tres, a fin de dejar espacio al ástil que permite mantener la cruz en posición vertical.

(Espectacular detalle del disco central de la Cruz de la Victoria, podemos apreciar la magnífica labor de restauración así como la riqueza de esta pieza fundamental de la orfebrería medieval)

La cruz mide 920 mm. de alto por 720 mm. de ancho, y el diámetro de su medallón central mide 140 mm. Los brazos laterales de la cruz miden 230 mm. cada uno. El brazo superior mide 350 mm. y el inferior 430 mm. El grosor de la mayor parte de la cruz alcanza los 25 milímetros, aunque el grosor del medallón central llega a los 40 mm. La Cruz de la Victoria pesaba 4.967 gramos.

La cruz está recubierta con oro, esmaltes, y pedrería tallada o en forma de cabujón, y su estilo muestra ciertas semejanzas, en opinión de diversos autores, con la orfebrería carolingia del siglo IX. En el reverso de la cruz, que es liso y contiene escasas labores de orfebrería, hay incrustadas cuatro gemas en forma de cabujón en cada uno de los extremos. Otras gemas más pequeñas están incrustadas en los bordes, y los clavos que fijan la lámina de oro a la cruz de madera están ocultos por florecillas, esferitas y formas amigdaloides soldadas.

Inscripciones :

En el reverso de la Cruz de la Victoria se encuentran soldadas las siguientes leyendas, compuestas a partir de letras de oro:

    * Brazo superior:

"SVSCEPTVM PLACIDE MANEAT HOC IN HONORE DI QVOD OFFERVNT / FAMVLI XPI ADEFONSVS PRINCES ET SCEMENE REGINA"

-Permanezca esto complacientemente en honor de Dios, que ofrecen los servidores de Dios Alfonso príncipe y Jimena reina.

    * Brazo derecho (brazo izquierdo del observador):

"QVISQVIS AVFERRE HOC DONARIA NOSTRA PRESVMSERIT FVLMINE DIVINO INTEREAT IPSE"

-Quienquiera que arrebatara este don nuestro perezca por el rayo divino.

    * Brazo izquierdo (brazo derecho del observador):

"HOC OPVS PERFECTVM ET CONCESSVM EST SANTO SALVATORI OVETENSE SEDIS"

-Esta obra se terminó y concedió a San Salvador ovetense

    * Brazo inferior:

"HOC SIGNO TVETVR PIVS HOC SIGNO VINCITVR INIMICVS / ET OPERATVM ES IN CASTELLO GAVZON AGNO REGNI NSI XLII DISCVRRENTE ERA DCCCCXLVI"

-Este signo protege al piadoso. Este signo vence al enemigo. Y se fabricó en el castillo de Gauzón el año 42 de nuestro reinado, transcurriendo la Era 946 (año 908)
(Dicha fecha corresponde a la era hispánica, cuyo cómputo comenzaba en el año 38 antes de Cristo, y por tanto coincide con el año 908 de la era cristiana.)

Curiosidades :

» Cuenta la historia que cuando Don Pelayo alzó la cruz en el campo de batalla, el general musulmán enemigo falleció y los musulmanes al ver esto se retiraron y huyeron de la batalla. Una vez vencidos los musulmanes, la corona de la Virgen María brillaba con esplendor dentro de la cueva.

» Existen testimonios de época moderna de que en tiempos de guerra la cruz era sacada de la Cámara Santa de Oviedo y depositada en el altar mayor de la Catedral ovetense, a fin de impetrar la paz y la victoria frente a los enemigos.

» Según afirma el periodista Javier Neira en La Nueva España el 7 de septiembre de 2008, la cruz de roble sin revestir fue arrojada al fuego por el restaurador Manuel Gómez Moreno, hecho conocido por algunos miembros de la comisión nombrada al efecto, pero hasta ahora desconocido para el gran público.

"Al entregar la Cruz de la Victoria, el restaurador les dijo que había tirado al fuego y sustituido por una pieza nueva el alma de madera de roble."

Sin embargo esto no es probable porque las pruebas del Carbono 14 confirman la antigüedad de la madera, si no es la que llevó Don Pelayo es al menos contemporánea de Alfonso III.

» La restauración de la Cruz de la Victoria fue larga y difícil, y su importe ascendió a once millones de las antiguas pesetas.

» La Cruz de la Victoria es el símbolo actual de la Comunidad Autónoma de Asturias, el origen de la bandera, aunque no está documentado, se remonta a la época de la invasión napoleónica, cuando la Junta General del Principado de Asturias se declara soberana y crea un ejército para responder a los invasores.

 (Bandera de la actual Comunidad Autónoma de Asturias, con la cruz de la Victoria)

» La bandera actual tiene la cruz de la Victoria amarilla sobre fondo azul, según se establece en el Estatuto de Autonomía para Asturias. De los brazos de la Cruz cuelgan las letras griegas alfa mayúscula y omega minúscula, que significan el principio y el fin (la infinita extensión de Dios). La letra omega es minúscula y no mayúscula, porque así se encuentra en las ilustraciones más antiguas que se conocen, como las pinturas de San Julián de los Prados.

Fin.

Gracias a :

» http://el.tesorodeoviedo.es (Oviedo Enciclopedia)
» Cid Priego, Carlos (1990). «Las joyas prerrománicas de la Cámara Santa de Oviedo en la cultura medieval».
» http:www.lne.es (Noticias de Oviedo)

miércoles, 29 de diciembre de 2010

La Cruz de la Victoria, su accidentada historia desde Don Pelayo (1ª Parte)

 
Cuenta la leyenda que cuando el Rey Don Pelayo comandaba a las tropas cristianas en Cangas de Onís, se dio cuenta de que no tenía estandarte ni bandera pues el pendón rojo de los Visigodos había sido apresado por los musulmanes en Jerez.

Fue entonces cuando San Antonio Anacoreta se acercó a Pelayo y le ofreció una tosca cruz de roble diciéndole:
«He aquí la señal de la victoria».

Pelayo besó la cruz y la enarboló con la diestra diciendo

«Esta será desde hoy mi divisa y mi bandera»

y como en otro tiempo había hecho el emperador Constantino por divino mandato, comenzó la Reconquista de España.
 
(Don Pelayo fue el primer monarca del reino de Asturias, que rigió hasta su muerte. Frenó la expansión de los musulmanes hacia el norte, comenzó la Reconquista y se le ha considerado tradicionalmente como el fundador del reino de Asturias. Esta escultura de Don Pelayo está en Covadonga)
 
Se considera la Cruz de la Victoria a la insignia de madera que Pelayo utilizó como estandarte en la Batalla de Covadonga. Posteriormente sería guardada por su hijo Favila en una iglesia de Cangas de Onís, primera capital del reino, dedicada a la Vera Cruz, porque en su centro contenía un relicario con un fragmento de la Lignum Crucis es decir la Cruz en la que se crucificó a Cristo. La Cruz de la Victoria constituiría, por lo tanto, el primer vestigio del culto a la vera cruz en el Reino de Oviedo, fechado por la inscripción levantada por Favila y su mujer Froiluba en el año 737.

Posteriormente sería engalanada con oro y piedras preciosas y trasladada por donación a la Catedral de San Salvador de Oviedo por el rey Alfonso III el Magno y por su esposa, la reina Jimena de Asturias, en el año 908. Según consta en una inscripción colocada en el reverso de la cruz, fue realizada en el castillo de Gauzón (cuyo emplazamiento aún es discutido por diversos historiadores). Se la considera la joya más valiosa de la Alta Edad Media española. 
 
(Cruz de la Victoria, impresionante joya medieval, a pesar de todos  los avatares que ha sufrido actualmente luce un magnífico aspecto. Merece la pena pinchar sobre la foto para verla ampliada y admirar su belleza)

Dice la tradición que la cruz de madera que se encuentra en el interior de la Cruz de oro y piedras preciosas fue la que el rey don Pelayo enarboló en la batalla de Covadonga, librada en el año 722, en la que las tropas asturianas derrotaron a las musulmanas. 
 
No obstante, dicha tradición, que no fue recogida por los eruditos hasta el siglo XVI, ha sido desmentida recientemente por los arqueólogos César García de Castro Valdés y Alejandro García-Álvarez del Busto, que han demostrado, basándose en la prueba del Carbono 14, que la cruz de madera que se encuentra en el interior de la Cruz de la Victoria procede de un árbol talado durante el reinado de Alfonso III el Magno, y no de la época de don Pelayo, primer rey de Asturias. Es posible que esta sustituyera a otra anterior de madera que efectivamente fuera la que enarbolara Pelayo, pero eso ya queda oculto en las brumas de la historia.

El caso es que Oviedo y su reliquia se convirtieron en paso obligado para los peregrinos que recorrían el Camino de Santiago por el Norte de España. Tanto es así que los peregrinos franceses solían cantar :

Qui a esté à Sainct Jacques
et n'esté à Sainct Salvateur,
a visité le serviteur
et a laissé le seigneur.

Que viene a decir : "Quien va Santiago y no a San Salvador, visita al criado dejando al Señor"
  

(Catedral de San Salvador de Oviedo, de estilo fundamentalmente gótico. Es conocida también como Sancta Ovetensis, refiriéndose a la calidad y cantidad de las reliquias que contiene. Comenzó a edificarse a finales del siglo XIII por la sala capitular y el claustro, y su construcción se prolongó durante tres siglos hasta el remate de la torre a mediados del siglo XVI. Posteriormente se añadiría una girola en el siglo XVII además de diversas capillas anexas a las naves laterales.)

Ya en el Libro Becerro de la Catedral de Oviedo de 1385 se señalaba que en la Cruz de la Victoria había tantas piedras preciosas como las que había perdido, y para rematar la faena en 1934, durante la Revolución de Asturias, la Cámara Santa de Oviedo fue dinamitada por los revolucionarios, y las reliquias y objetos allí conservados, incluidas la Cruz de los Ángeles, el Arca Santa y la Caja de las Ágatas, sufrieron graves desperfectos y hubieron de ser restauradas en 1942 por el prestigioso arqueólogo Manuel Gómez Moreno, aunque la Cruz de la Victoria apenas sufrió daños.
 
No obstante, la restauración de 1942 (gracias a las donaciones populares que permitieron la adquisición y restauración), a la que también fue sometida la Cruz de la Victoria, ha sido considerada por diversos historiadores como una violación de los principios arqueológicos, artísticos e históricos, pues en algunos casos los daños fueron reparados sin tomar precauciones que permitieran posteriormente diferenciar los elementos originales de los añadidos. En 1971 se colocan esmaltes nuevos por obra del orfebre alemán Werner Henneberger, aunque tampoco se tuvo demasiado en cuenta el diseño original.
 
 
 (Desastroso estado en que quedó la Catedral tras la Revolución del 34 en Oviedo, milagrosamente las reliquias no desaparecieron ni sufrieron grandes daños. La foto ha sido extraidda del siguiente blog  :  http://abelgalois.blogspot.com/)
 
Dice la crónica que lo que no hizo ni la dinamita del 34 ni el paso de los siglos lo hizo un ladrón que se dedicaba a robar los cepillos de las iglesias. La mañana del 9 de agosto de 1977, apareció la cámara del tesoro saqueada y lo que no se habían llevado estaba medio destrozado y tirado por el suelo. Los vecinos creían que se trataba de "una pérdida prácticamente irreparable" y el mayor temor era que se hubieran machacado e incluso fundido gran parte del tesoro. Y en la mente de todos, la labor de la Policía  (con la que colaboraba la Guardia Civil, el Cabildo y media España) que tenía la misión de ser "rápida, eficaz y, por un milagro, dar con los símbolos" porque Asturias no lo era tanto sin ellos. Era más el valor sentimental y además el presidente de Amigos de la Catedral, Ramón Cabanilles, comentó que "no alcanzaría grandes precios en el mercado libre".

El ladrón, parece que después de sortear las deficientes medidas de seguridad del templo, desguazó en la misma cámara santa todos sus tesoros y se llevó piedras, ágatas, camafeos y el oro. Sólo dejó el alma de madera de la Cruz de la Victoria y la Caja de las Agatas, desprovistas ambas totalmente de joyas.
 
No ha terminado aquí la historia de esta emblemática joya, la veremos en la segunda parte.......(Countinuará)

sábado, 25 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

(La Adoración de los Pastores de Bartolomé Murillo, 1650)

Desde España Eterna, os deseamos a todos Feliz Navidad.
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