La primera incursión:
El 1 de agosto del año 844 dc. cuentan las crónicas que se avistaron por primera vez las temibles naves vikingas asomando por el litoral del Cantábrico. Seguramente formaban parte de la escuadra que venía de saquear algunas poblaciones francesas. La " Crónica Profética" nos da una fecha:
"era DCCCLXXXII kalendas augustas"
Estos normandos (palabra que viene a significar hombres del norte) fueron bordeando la costa, como ellos solían hacer, pues no solían aventurarse en el desconocido oceano, y llegaron hasta Galicia. Al avistar el faro de la Torre de Hércules (Farum Brigantium) pensaron que probablemente habría una importante población acompañando a aquel impresionante monumento y se decidieron a desembarcar. Sin embargo no encontraron más que pequeñas aldeas como la pequeña población de Clunia, que dejó de existir ese mismo día. Desde ese punto los vikingos saquearon toda la zona de alrededor y continuaron hasta adentrarse en la provincia de Lugo, desgraciadamente para ellos se toparon con un ejército formado por las huestes de Ramiro I de Asturias y de algunos señores locales que se atrevieron a plantarles cara pues ya estaban avisados de esta presencia y llevaban tiempo observando los movimientos de los escandinavos. Empujaron a los vikingos hasta la ribera del Miño y les obligaron a librar combate en un lugar llamado hoy Camporramiro.
La "Cronica General de España" de Rodrigo de Toledo y Lucas de Tuy afirma :
"Y así ocurrió allí que el rey don Ramiro los venció y desbarató, y luego mandó poner fuego a la flota y les quemó LXX naves".
(Casco nórdico. Los vikingos usaban lo impredecible de sus llegadas como medio para provocar un terror psicológico a las poblaciones que atacaban. Por cierto, los vikingos nunca usaron cascos con cuernos)
Los piratas abandonaron aquellas costas, pero sus fuerzas, aunque mermadas, seguían siendo un problema a tener en cuenta. Así sus más de 53 bajeles y 58 barcos menores, llegaron el 17 de septiembre al puerto de Lisboa, ciudad que atacaron, sin éxito, durante varios días. Mientras tanto estuvieron arrasando los alrededores de la ciudad intentando hallar el modo de entrar y saquearla. Pero las murallas eran fuertes y los vikingos carecían de máquinas de asalto que no se correspondían con el tipo de guerra que ellos hacían :
"En el año 230, los madjus que habitaban en las tierras más lejanas de Al-Andalus invadieron las tierras de los musulmanes, presentandose ya en el mes de Du-l-higga del año 229 ( 20 de agosto - 17 septiembre del 844 ) ante Usbuna ( Lisboa ) quedandose allí durante trece días" (1)
Sin desanimarse por esta acción frustrada, los vikingos embarcaron de nuevo y se dirigieron hacia el sur de la Península hasta alcanzar la desembocadura del río Guadalquivir. Esta fue la puerta que se les abrió para penetrar en aquel Al-Andalus de los musulmanes. Saquearon Cádiz, Sidonia y Sanlúcar.
(Casi todos los drakkars eran construidos sin utilizar cuadernas, superponiendo planchas de madera; para tapar las juntas de unión entre las planchas se utilizaba musgo impregnado con brea. El reducido peso del drakkar y su poco calado hacían posible que navegara por aguas de sólo un metro de profundidad, lo que posibilitaba un rápido desembarco e incluso el transportar la embarcación por tierra. Este es un detalle del Tapiz de Bayeux representando unas neves normandas)
Llegaron así hasta la mismísima Sevilla el 25 de septiembre y esta vez sí tuvieron éxito, lograron tomar la ciudad sin apenas resistencia (aunque la alcazaba nunca llegó a rendirse) y desde allí comenzaron sus incursiones tierra adentro a lomos de los caballos que robaron. El botín conseguido fue cuantioso.
El emir, organizó rapidamente un ejército en Córdoba con el fin de expulsar a los intrusos, Abderramán II, estupefacto frente a unos guerreros que en cuestión de días habian saqueado tres ciudades de su territorio y que se desplazaban a una velocidad impensable, logró reunir un importante ejército y decidió tender una emboscada a los vikingos al sur de Sevilla, en un lugar llamado "Quintos de Muafar". Hay que tener en cuenta que por el volumen de naves utilizadas la expedición vikinga debía estar compuesta de un máximo de 1800 guerreros lo que suponía una fuerza considerable.
Al amanecer, cuando las tropas vikingas salían de Sevilla en dirección a Morón, las tropas musulmanas esperaron a la señal convenida para abalanzarse en masa hacia los invasores degollando a muchos de ellos y logrando entrar en Sevilla para liberarla de nuevo. Varios destacamentos vikingos se habían dispersado anteriormente por otras partes del territorio andaluz para seguir con sus correrías de pillaje, los que lograron escapar con vida de Sevilla decidieron regresar a sus naves y seguir remontando el Guadalquivir con la esperanza de encontrar parte de las tropas que se habían dirigido hacia Córdoba, finalmente lograron reunirse de nuevo y regresar río abajo, hostigados permanentemente desde ambas orillas por los musulmanes.
El emir, organizó rapidamente un ejército en Córdoba con el fin de expulsar a los intrusos, Abderramán II, estupefacto frente a unos guerreros que en cuestión de días habian saqueado tres ciudades de su territorio y que se desplazaban a una velocidad impensable, logró reunir un importante ejército y decidió tender una emboscada a los vikingos al sur de Sevilla, en un lugar llamado "Quintos de Muafar". Hay que tener en cuenta que por el volumen de naves utilizadas la expedición vikinga debía estar compuesta de un máximo de 1800 guerreros lo que suponía una fuerza considerable.
Al amanecer, cuando las tropas vikingas salían de Sevilla en dirección a Morón, las tropas musulmanas esperaron a la señal convenida para abalanzarse en masa hacia los invasores degollando a muchos de ellos y logrando entrar en Sevilla para liberarla de nuevo. Varios destacamentos vikingos se habían dispersado anteriormente por otras partes del territorio andaluz para seguir con sus correrías de pillaje, los que lograron escapar con vida de Sevilla decidieron regresar a sus naves y seguir remontando el Guadalquivir con la esperanza de encontrar parte de las tropas que se habían dirigido hacia Córdoba, finalmente lograron reunirse de nuevo y regresar río abajo, hostigados permanentemente desde ambas orillas por los musulmanes.
(Guerreros nórdicos disponiéndose a atacar la ciudad de Angers, en el siglo IX. Miniatura de una biografía de san Aubin del siglo XI. Biblioteca Nacional de París)
Una vez dejaron atrás Sevilla, parlamentaron con los musulmanes y aceptaron devolver todos los prisioneros que habían hecho a cambio de ropa y víveres que les permitiera continuar su viaje. También pidieron que el califa de Córdoba enviara un emisario como embajador suyo a su rey.
Sin embargo cerca de la actual Tablada, fueron finalmente alcanzados por el grueso del ejército musulmán, la batalla fue cruenta y murieron muchos hombres, se habla de más de 500 hombres y cuatro barcos. El castigo para los apresados fue ejemplar y muchos acabaron colgados de las palmeras de Tablada.
Pero no todos cayeron, los que lograron escapar del degüello lograron desquitarse asaltando la ciudad de Niebla y saqueándola antes de volver al Atlántico. Así concluyó la primera de las incursiones vikingas en la Península, pero no olvidaron a aquellos "blamenn" (hombres negros), como ellos llamaban a los sarracenos pues hablarían de todas las riquezas que habían visto, lo que daría pie a futuras expediciones.
La segunda incursión:
En el año 858, de nuevo otra armada vikinga capitaneada por Hasting y por Bjor Jernside (Costado de Hierro), atacaron las costas de Francia y posteriormente se dirigieron a la Península. En cuanto a estos personajes, sabemos algo especialmente de Costado de Hierro, hijo de Ragnar Lodbrok (Calzones Velludos) que en el 845 ya había saqueado París imponiendo el "Danegeld" ( "Impuesto danés", literalmente Oro Danés) a los francos y que llegó a ser rey de Dinamarca.
Una vez dejaron atrás Sevilla, parlamentaron con los musulmanes y aceptaron devolver todos los prisioneros que habían hecho a cambio de ropa y víveres que les permitiera continuar su viaje. También pidieron que el califa de Córdoba enviara un emisario como embajador suyo a su rey.
Sin embargo cerca de la actual Tablada, fueron finalmente alcanzados por el grueso del ejército musulmán, la batalla fue cruenta y murieron muchos hombres, se habla de más de 500 hombres y cuatro barcos. El castigo para los apresados fue ejemplar y muchos acabaron colgados de las palmeras de Tablada.
Pero no todos cayeron, los que lograron escapar del degüello lograron desquitarse asaltando la ciudad de Niebla y saqueándola antes de volver al Atlántico. Así concluyó la primera de las incursiones vikingas en la Península, pero no olvidaron a aquellos "blamenn" (hombres negros), como ellos llamaban a los sarracenos pues hablarían de todas las riquezas que habían visto, lo que daría pie a futuras expediciones.
La segunda incursión:
En el año 858, de nuevo otra armada vikinga capitaneada por Hasting y por Bjor Jernside (Costado de Hierro), atacaron las costas de Francia y posteriormente se dirigieron a la Península. En cuanto a estos personajes, sabemos algo especialmente de Costado de Hierro, hijo de Ragnar Lodbrok (Calzones Velludos) que en el 845 ya había saqueado París imponiendo el "Danegeld" ( "Impuesto danés", literalmente Oro Danés) a los francos y que llegó a ser rey de Dinamarca.
(Ordoño I de Asturias (Oviedo, 821 — Ibíd., 27 de mayo de 866). Rey de Asturias entre los años 850 y 866. Fue hijo del rey Ramiro I de Asturias, y padre de Alfonso III el Magno. Durante su reinado tuvo que hacer frente a las incursiones vikingas)
Como no era la primera vez que los vikingos visitaban la Península, esta vez fueron directamente a Faro Brigantino con la idea principal de saquear Santiago de Compostela, cuyo renombre ya se había extendido por la Europa cristiana. Utilizaron la Ría de Arosa para penetrar con sus rapidísimas drakkar (nombre de las naves vikingas), saquearon Iria Flavia y llegaron a Santiago, pero se encontraron con una fuerte defensa por parte de sus habitantes durante dos semanas. Finalmente ante el empuje invasor, se decidió el pago del "Danegeld" para evitar el saqueo.
A pesar de todo los vikingos no se dieron por satisfechos e intentaron el asalto a la ciudad. La providencia quiso sin embargo que apareciera el conde Don Pedro de Pravia al mando del ejército que el rey Ordoño I ( hijo de Ramiro I ) había logrado reunir para repeler la invasión.Tras un duro combate los vikingos fueron derrotados y obligados a embarcar.
"En aquel tiempo los normandos vinieron de nuevo a las costas de Galicia,
donde fueron derrotados por el conde Pedro". (2)
El ataque al reino de Asturias tuvo sus consecuencias. Por una parte se comenzaron a realizar construcciones defensivas a lo largo de la costa atlántica y otras poblaciones del reino comenzaron a amurallarse. Por otra parte se trasladaría la sede episcopal de la ciudad de la vulnerable Iria Flavia a la ciudad de Santiago de Compostela lo que impulsaría aún más el crecimiento de esta ciudad.
La expedición continuó a pesar de todo, una pequeña derrota no socavó la codicia de estos intrépidos hombres del norte. Tanto fue así que bordearon la Península hacia el sur saquearon la ciudad de Algeciras; los invasores penetraron en la ciudad con la intención de capturar botín obligando a los habitantes a escapar a las colinas próximas a la ciudad. Entre los estragos que los asaltantes cometieron destaca el incendio de la mezquita llamada "Alhadra"; ante la visión del edificio principal de la ciudad ardiendo, los algecireños montaron en ira y expulsaron a los normandos de la villa. En la refriega capturaron dos de los drakkars con cuyas maderas construyeron las puertas y las vigas de una nueva mezquita.
"En aquel tiempo los normandos vinieron de nuevo a las costas de Galicia,
donde fueron derrotados por el conde Pedro". (2)
El ataque al reino de Asturias tuvo sus consecuencias. Por una parte se comenzaron a realizar construcciones defensivas a lo largo de la costa atlántica y otras poblaciones del reino comenzaron a amurallarse. Por otra parte se trasladaría la sede episcopal de la ciudad de la vulnerable Iria Flavia a la ciudad de Santiago de Compostela lo que impulsaría aún más el crecimiento de esta ciudad.
La expedición continuó a pesar de todo, una pequeña derrota no socavó la codicia de estos intrépidos hombres del norte. Tanto fue así que bordearon la Península hacia el sur saquearon la ciudad de Algeciras; los invasores penetraron en la ciudad con la intención de capturar botín obligando a los habitantes a escapar a las colinas próximas a la ciudad. Entre los estragos que los asaltantes cometieron destaca el incendio de la mezquita llamada "Alhadra"; ante la visión del edificio principal de la ciudad ardiendo, los algecireños montaron en ira y expulsaron a los normandos de la villa. En la refriega capturaron dos de los drakkars con cuyas maderas construyeron las puertas y las vigas de una nueva mezquita.
(La Crónica Albeldense (Chronicon Albeldense) es un manuscrito anónimo redactado en latín y finalizado en el 881. En un formato de crónica histórica, relata pasajes de la historia antigua y de Hispania y supone una de las escasas fuentes conservadas de estudio del peridodo final de la monarquía hispanovisigoda, la invasión y asentamiento del poder Omeya en la península, y la génesis del Reino de Asturias. Aquí encontramos referencias del ataque de los vikingos)
Continuaron por el río Guadalquivir, como ya hizo la primera expedición, para alcanzar de nuevo Sevilla, pero esta vez la ciudad ya estaba prevenida y los emisarios habían puesto en alerta al ejército. Se dispuso una flota para repeler el ataque. Finalmente ambas escuadras se encontraron en algún punto del río Guadalquivir y allí se produjo una batalla naval que terminó con la pérdida de algunas naves vikingas y su retirada hacia la desembocadura.
No cejaron en su empeño de conseguir algún botín y se adentraron entonces en el Mediterráneo y lograron saquear algunas ciudades del norte de Africa donde parece que hicieron prisioneros que en meses posteriores llevarían, junto con el resto de productos exóticos, hasta Irlanda donde comerciarian con ellos, llamándolos "hombres azules". Posiblemente sea la primera mención de esclavos negros o tuaregs en esta lejana zona de Europa.
Continuaron su ruta y sus ataques a lo largo de la costa, así saquearon la ciudad de Uriwala (Orihuela ) y todo su territorio de alrededor. Menorca, Mallorca, Ibiza y Formentera fueron también víctimas de su saña depredadora. Saquearon un par de monasterios cercanos al río Ter y llegaron hasta la zona del Rosellón, ya en territorio franco, se harían fuertes en una isla en medio del río Ródano, en una zona llamada "La Camarga" y decidieron allí pasar el invierno y preparar las futuras correrías.
Los Annales Bertiniani o Anales de San Bertín (crónica franca) nos habla de los acontecimientos que allí ocurrieron :
"pero los daneses que estaban en el Ródano penetraron destruyendo hacia el interior hasta Valence; despues de haber saqueado toda la región, volvieron a la isla donde habían levantado sus cuarteles".
(La Península Ibérica en el siglo IX. Destaca la llamada Marca Hispánica. Carlomagno y luego su hijo Ludovico Pío crearon una serie de condados transpirinaicos para formar una frontera ("Marca") que sirviera de protección al núcleo del territorio carolingio. Estos condados tendrían desigual fortuna, algunos desparecerían absorbidos por otros de mejor fortuna, alguno llegó a ser reino, como Aragón, y otros siempre fueron condados, como el de Barcelona)
Al llegar la primavera, se hicieron de nuevo a la mar bordeando la costa italiana, saquearon Génova y la ciudad de Luna unos doscientos kilómetros al norte de Roma. Pero lo más significativo para nosotros es que para regresar a sus tierras del norte de Europa, pasaron de nuevo por las costas españolas y realizaron una intrépida excursión pues remontaron nada más y nada menos que el río Ebro, el Aragón y el Arga y llegaron hasta Pamplona (otras teorías hablan de que quizás llegaron desde el golfo de Vizcaya a través de la ría de Mundaka) pero lo cierto es que los barcos vikingos atracaron al pie de Pamplona y asaltaron la ciudad con tal fiereza que lograron tomar como rehén al mismísimo rey García Iñiguez, por el que obtendrían una fabulosa suma de 70.000 dinares como rescate.
No terminaron aquí las incursiones vikingas en nuestro suelo, en la próxima entrada veremos nuevos ejemplos y el desenlace.
Continuará...
No terminaron aquí las incursiones vikingas en nuestro suelo, en la próxima entrada veremos nuevos ejemplos y el desenlace.
Continuará...
Curiosidades:
» Las crónicas y relatos árabes les dan el nombre genérico de "Al-Magus". Esta era la forma de llamar paganos, esto es que no tienen religión vinculada con el "Libro" (cristianismo y judaismo). El origen de la palabra hacía referencia a los seguidores del zoroastrismo que adoraban al fuego como representación de Aura-Mazda. Las fuentes medievales posteriores toman la mayoría de las veces la forma árabe en su versión aljamiada por lo que nos encontraremos en la "Estoria General" de Alfonso X o la "Historia Gothica" del obispo Jimenez de Rada referencias a los "almojuces", "almozudes" y "almonides".
» El Danegeld (o "Impuesto danés", literalmente Oro Danés) fue un impuesto aplicado para el pago de tributo a los expedicionarios vikingos para evitar el saqueo y piratería. Fue un impuesto característico en Inglaterra y la Francia merovingia durante los siglos IX y XI, siendo ambos tributarios para evitar a los atacantes.
» Un drakkar o långskip (término islandés usado para designar a los dragones) es una embarcación de casco trincado que data del período comprendido entre los años 700 y 1000. Fue utilizada por los escandinavos, sajones y vikingos en sus incursiones guerreras tanto costeras como del interior. Fueron el mayor exponente del poderío militar de los escandinavos, que los consideraban como su más valiosa posesión. En las Islas Lofoten (Noruega), algunos barcos de pesca aún siguen fabricándose siguiendo las mismas técnicas.
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(1) Sihab al-Din al-Nuwairi en su obra " de los limites de la instrucción".
(2) " Cronica Albeldense"
Fuentes :
Reinhart, P.A. Dozy, "Los vikingos en España", Polifermo, Madrid, 1987.
Morales Romero, E "Historia de los vikingos en España", Miraguano, Madrid, 2006.



















