martes, 22 de noviembre de 2011

La primera Constitución de España. Cádiz 1812 (1ª Parte)


-¿Juráis la santa religión católica, apostólica, romana sin admitir otra alguna en estos reinos?

 -¿Juráis conservar en su integridad la nación española y no omitir medio alguno para libertarla de sus injustos opresores?

 -¿Juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que la nación ha puesto a vuestro cuidado, guardando las leyes de España, sin perjuicio de alterar, moderar  y variar aquellas que exigiese el bien de la nación?

-Si así lo hiciéreis, Dios os lo premie, y si no, os lo demande.


Así repitieron uno por uno cada uno de los diputados que se reunieron aquella mañana del 24 de septiembre de 1810 en representación de todas las ciudades y  territorios de España, en la isla de León (la actual San Fernando en Cádiz). Todos ellos juraron con determinación tras la misa oficiada por el cardenal arzobispo de Toledo, don Luis de Borbón. Así nacía la primera Constitución Española.


(Portada de una edición de la Constitución de Cádiz de 1812, Biblioteca Nacional. Madrid. Si os fijáis en el detalle, aparecen en la parte inferior unas cadenas que representan al despotismo)

Una vez terminada la misa, los participantes de aquel hecho histórico trascendental en nuestra historia, se trasladaron al Salón de Cortes  situado en el Teatro Cómico de la Isla de León. Allí el presidente del Consejo de Regencia pronunciaría un discurso y posteriormente quedaron formalmente inauguradas las Cortes Generales extraordinarias, que quedarían grabadas para siempre en los libros de historia como las Cortes de Cádiz.

Ese mismo día se aprobó el primer decreto por el que los diputados se proclaman legítimos representantes de la nación española y depositarios de la soberanía nacional, reservándose la facultad del poder legislativo. Esto que hoy en día puede parecer normal, por entonces contituía algo auténticamente revolucionario pues las Cortes de Cádiz despojaban al monarca Fernando VII de su poder absoluto, sentando lo que serían las bases del poder constitucional.

Sin embargo este proceso no fue repentino. Ya dos años antes, en 1808, cuando entraron en España las tropas invasoras de Napoleón, hubo un auténtico colapso de las estructuras políticas del regimen absolutista de Fernando VII, incluso el rey se encontraba retenido en la misma Francia. Ante tal vacío de poder, se empezó a fraguar el germen de lo que llegaría a ser nuestra primera constitución, todo ello en un marco de revueltas populares y enfrentamientos militares ante el invasor francés.

Se
constituirían así las primeras juntas de gobierno locales y provinciales independientes que a su vez se englobaban en las llamadas Juntas Supremas. Posteriormente se crearía la Junta Suprema Central que estaba integrada por 36 vocales de las juntas provinciales. Tendría su sede en Aranjuez y sería presidida por el conde de Floridablanca. Posteriormente ante el avance de las tropas napoleónicas, la Junta Suprema Central tuvo que trasladarse hasta Sevilla. Fue el órgano que acumuló los poderes ejecutivo y legislativo españoles durante la ocupación napoleónica de España. Se constituyó el 25 de septiembre de 1808 tras la victoria en la batalla de Bailén y después de que el Consejo de Castilla declarase nulas las abdicaciones de Bayona. Estuvo vigente hasta el 30 de enero de 1810.


(La Constitución de Cádiz fue uno de los textos políticos más liberales de su época. La pintura, representa la lectura pública del texto en la Plaza de San Felipe Neri, ante el pueblo soberano y las autoridades. Actualmente, esta obra se halla en el Museo de las Cortes de Cádiz. Merece la pena pinchar sobre ella para verla en detalle)

Efectivamente, ante el vacío del tradicional poder monárquico, se constituyeron células de autogobierno que poco a poco fueron a desembocar en el gran proyecto de una Constitución para todos los españoles donde el poder residía en el pueblo y que a su vez constituía un arma contra el poder usurpador de los franceses.

Algunos pensaron que ésta era una solución de transición para los tiempos revueltos que se vivían y que seguiría vigente hasta la vuelta de Fernando VII. Pero otros consideraron que, independientemente de lo que ocurriera, podría ser una alternativa al modo de gobierno conocido hasta entonces, una alternativa válida frente al absolutismo borbónico y soñaban con aprovechar la guerra contra Napoleón para hacer en España una revolución política como la que hubo en la Francia de 1789. 

Sin embargo, las Cortes como institución no eran una novedad. Ya en la edad media, existían en cada uno de los reinos de España asambleas en las que se representaban los tres estamentos sociales: el clero, la nobleza y las ciudades. Estas Cortes aprobaban leyes y en ocasiones se enfrentaban al poder del mismo Rey. Sin embargo, desde el siglo XVI entraron en declive como consecuencia del afianzamiento del poder absoluto de los reyes, de tal manera que en el XVIII habían desaparecido o tenían una función muy diluida y se convocaban en raras ocasiones.

Sin embargo ahora su recuerdo se reivindicaba con fuerza, aunque en realidad más que querer resucitar esta institución medieval, se quería crear un nuevo órgano de gobierno con más atribuciones que aquellas Cortes primigenias, creando una asamblea nacional que asumiera toda la soberanía como aquella que surgió en la Francia revolucionaria de 1789.


(Juramento de las Cortes de Cádiz en la Iglesia Mayor Parroquial de San Fernando el 24 de septiembre de 1810. Expuesto como tal en el Congreso de los Diputados de Madrid)

En abril de 1809 un miembro de la Junta Central, Calvo de Rozas, elaboró una propuesta de convocatoria de las Cortes y elaboración constitucional, con el objetivo de establecer una "Constitución bien ordenada". Durante las siguientes semanas, la propuesta se convirtió en un Real Decreto. Este Real Decreto, con fecha de 22 de mayo de 1809, proponía oficialmente la celebración de una asamblea constituyente para el año 1810, además de la creación de una Comisión de Cortes, presidida por Jovellanos, que prepararía las reformas necesarias para poder llevar a término las Cortes.


Los defensores del absolutismo, los conservadores, recelaban de esta idea ya que se convocaban las Cortes en ausencia del monarca, algo que no tenía precendentes. Mientras que los liberales esperaban que ésta fuera la oportunidad para introducir todas las reformas que el país necesitaba.

La Junta Central decide también que las Cortes tengan una composición estamental y sean bicamerales, enviando la convocatoria a las ciudades con voto a Cortes. Por dificultades administrativas no se envía la convocatoria a los otros dos estamentos, Clero y Nobleza.


(«La Verdad, la Historia y el Tiempo» (también conocido como «Alegoría de la adopción de la Constitución de 1812». Alegoría de la Constitución de 1812, Francisco de Goya, Museo de Estocolmo)

Sin embargo el panorama bélico era desfavorable para España. La invasión de Andalucía por parte de los franceses motivó que la Junta Central abandonara Sevilla y se trasladara a la isla de León en Cádiz, que se convertiría así en el baluarte de la resistencia española y en la cuna de la primera Constitución de España.

(Continuará)
 
Curiosidades :

» La Constitución española de 1812, también denominada La Pepa, fue promulgada por las Cortes Generales de España el 19 de marzo de 1812 en Cádiz. La importancia histórica de la misma es grande, al tratarse de la primera Constitución promulgada en España, además de ser una de las más liberales de su tiempo. Respecto al origen de su sobrenombre, la Pepa, fue promulgada el día de San José, de donde vendría el sobrenombre de Pepa.


 » La Constitución de 1812 se publicó hasta tres veces en España (1812, 1820 y 1836), se convirtió en el hito democrático en la primera mitad el siglo XIX, e influyó en la gestación de varias constituciones europeas posteriores. También tuvo gran impacto en los orígenes constitucionales y parlamentarios de la mayor parte de los Estados americanos durante y tras su independencia.

 » La mayor parte de las investigaciones dedicadas a estudiar la constitución española de 1812 omiten o minusvaloran la influencia que la revolución liberal y burguesa española tuvo al transformar el imperio colonial español en provincias de un nuevo Estado, y convertir en nuevos ciudadanos a los antiguos súbditos del absolutismo, y que incluía en su definición de ciudadanos españoles no solo a los europeos o sus descendientes americanos, sino también a las castas y a los indígenas de los territorios de América, algo de gran trascendencia para las nacientes legislaciones americanas.(1)

 » Sometida a asedio durante más de dos años por los franceses, la ciudad de Cádiz se defendió con dos mil soldados españoles, reforzados posteriormente por otros diez mil, así como por tropas británicas y portuguesas. Los gaditanos se preocuparon de instalar a los ingleses fuera de las murallas para que no se repitiera con ellos con que sucedió en Gibraltar un siglo antes. También se crearon milicias de voluntarios locales que participaban en la defensa de la ciudad, son los llamados "Voluntarios Distinguidos", provistos de un llamativo uniforme y que todavía hoy desfilan por las calles de Cádiz en algunos actos conmemorativos.

(1) Paniagua Corazao, Valentín "Los orígenes del gobierno representativo en el Perú: las elecciones (1809-1826)"
 
Fuentes :

 
» Artola, Miguel: «Orígenes de la España contemporánea», Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 2000; Las Cortes de Cádiz, Ayer, 1, 1991.
» Chust, Manuel: «La cuestión de la nación americana en las Cortes de Cádiz», Valencia, UNED-UNAM, 1998.
» Rodríguez, J. E.: «La independencia de la América española», México, FCE, 1996.» Pérez Garzón, Juan Sisinio: «Las Cortes de Cádiz», Síntesis, Madrid, 2007.

15 comentarios:

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Bueno, veo amigo Pedro que vuelve usted por sus fueros. Interesante esta primera parte dedicada a nuestra "Pepa". Por lo demás no se preocupe, no debe excusarse. Los cuidados de la pequeña Alba son lo primero. Un abrazo.

Valier dijo...

Te me has adelantado, amigo, te iba a proponer este tema para el 6 de diciembre... jajaja
Recuerdo que mi profesor del insti decía que esta fue una constitución muy adelantada a su época y que sirvio de modelo en otros paises, ¿es cierto o mi memoria me falla?
En fin, lástima que no estuviese en vigor ni 6 años... duró hasta que llegó Fernando VII (Ref: http://espanaeterna.blogspot.com/2010/10/el-manifiesto-de-los-persas.html) y los 3 años del Trienio Liberal que protagonizó Riego, hasta que vinieron los franceses con sus Cien Mil Hijos de San Luis...

Sareo dijo...

Gracias amigo por ilustrarnos y... ¡Viva la Pepa! Espero ansioso la segunda parte.

PACO HIDALGO dijo...

Pedro, veo que te has esmerado para hacer esta entrada y la próxima que vendra. Excelente planteamiento de la cuestión constitucional en tiempos de guerra. Me ha encantado ver el lienzo de Goya del Museo de Estocolmo, esa alegoría que no conocía. Espero impaciente la continuación. En cuanto a los deberes paternales, que quieres que te diga; ya uno pasó por ahí, y eso sí que es importante. Un abrazo, amigo.

Manuel dijo...

Interesante introducción y exposición sobre una constitución que marcó no solo a España sino lo que quedaba de su Imperio en América.

No tienes porque disculparte. Los deberes paternales privan. Tengo dos que siempre los tengo encima. A veces escriben por mi

Saludos

Pedro González Miguel dijo...

Muy interesante y oportuna esta nueva serie que incias sobre la Constitución de 1812 y de como se fraguó en medio de un conflicto. Bien nos viene en estos oscuros tiempos políticos recordar nuestro pasado constitucional, gran trabajo Pedro. Un saludo desde Mundo de Babel.

Francisco Doña dijo...

Siempre me ha llamado la atención el juramento con el que se iniciaron aquellas Cortes tan liberales. Como me llama la atención la inconmensurable calidad de cada una de las entradas de este blog.
Me ha gustado mucho, como a nuestro amigo Paco Hidalgo, ese cuadro alegórico de Goya, que tampoco conocía. Y estoy encantado de compartir un tiempo con el padre de esa preciosa niña.
Muchas gracias, Pedro, y un fuerte abrazo.

Francisco Doña dijo...

¡Ah! Se me olvidaba... Desde la tierra de aquella Constitución: ¡Viva la Pepa!

La Dame Masquée dijo...

Monsieur, muy oportuno tema para estas fechas. Será un buen repaso constitucional, si sus obligaciones le permiten continuar.

Feliz día

Bisous

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

Unos hombres, aquellos que se constituyeron en Cortes en el Cádiz de 1812, con un gran sentido del deber y de la responsabilidad, y que antepusieron España y su indivisibilidad a todo lo demás, incluido el Rey. Mucho tienen que aprender los políticos de hoy que deberían jurar con las mismas palabras que lo hicieron aquellos:

" -¿Juráis conservar en su integridad la nación española y no omitir medio alguno para libertarla de sus injustos opresores?

-¿Juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que la nación ha puesto a vuestro cuidado, guardando las leyes de España, sin perjuicio de alterar, moderar y variar aquellas que exigiese el bien de la nación?

-Si así lo hiciéreis, Dios os lo premie, y si no, os lo demande".

Un abrazo.

PD: supongo que también contarás el hecho que las Cortes de Cádiz y la Constitución de ellas emanadas hablaban de los españoles americanos y los de la Península situándolos al mismo nivel, algo inédito en cualquier otro país con respecto a sus colonias. Otro símbolo más de modernidad, la Constitución más moderna de su época.

Juan dijo...

¡Tiempos aquellos en los que España fue la tercera nación en tener una Carta Magna y una monarquía liberales! Eran tiempos en los que íbamos al revés de Europa, de aquella Europa del Congreso de Viena, del absolutista Metternicht. Cuando ya Francia llegó a la libertad en 1830 aún le quedaban tres años del Felón y malvado rey que todos sabemos.
Saludos.

RETABLO dijo...

Es muy oportuno su artículo, Y como siempre muy valioso para los que estudiamos nuestro pasado. Tendremos, especialmente, ocasión en los próximos meses de comentar muchos aspectos sobre la Constitución del 12.

Saludos.

CarmenBéjar dijo...

¡Viva la Pepa y aquellos que la parieron! Porque, la verdad, tuvieron un mérito grandísimo. Recomiendo la visita de la iglesia de San Felipe Neri de Cádiz porque es un lugar en el que todavía hoy parecen oirse los ecos de las voces de los diputados españoles y americanos. Reconozco que me emocioné.
Saludos

Lorenzo "el Retronauta" dijo...

Una entrada bien traída y bien llevada teniendo en cuenta el día que se acerca. Y menos mal que esta vez aprendieron de errores pasados y dejaron a los ingleses fuera de las murallas, sino, ya no los hubieran sacado de allí.

Y me parece que se le paso por alto mi anterior comenterio en que le decía que tengo un premio para usted, pase a recogerlo...

http://fotosantiguasdemallorca.blogspot.com/2011/11/aniversario-con-premio.html

José Manuel Rodríguez Pardo dijo...

Gran artículo tanto en su primera como en su segunda parte. Es importante destacar que, mientras que en Francia se reunieron los tres estamentos tradicionales para decir que «la Nación no puede esperar», las Cortes de Cádiz, pese a estar compuestas igualmente de notables, fueron una asamblea verdaderamente revolucionaria, frente al Antiguo Régimen y frente al francés. De todas maneras, había muchos «serviles» entre los asambleístas y no poco sabios. Otra cuestión es que la bandera española de las Cortes de Cádiz incluía la hoy tan denostada Águila de San Juan, que aparece también en el ejemplar original de nuestra Constitución de 1978. «¡Ojalá que nuestros trabajos pudieran influir en el destino de esta nación, tan grande en otro tiempo, y hoy tan abatida!». Saludos cordiales.

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