martes, 2 de noviembre de 2010

Santiago Ramón y Cajal, un premio Nobel español.


El 10 de diciembre de 1906, el doctor don Santiago Ramón y Cajal, profesor de Histología y Anatomía Patológica de la Facultad de Medicina en Madrid, recibió de manos del rey de Suecia, en solemne ceremonia, el premio Nobel en Medicina y Fisiología, en la ceremonia anual en la que se otorgan los premios Nobel, en el auditorio de la Real Academia de Música de Estocolmo, Suecia.

(Santiago Ramón y Cajal en su estudio)

Fue el primer español en recibir este prestigioso galardón. Compartió este premio con el italiano Camillo Golgi. Ramón y Cajal había hecho grandes avances en el estudio del sistema nervioso. Fue en 1888 (año que el propio Cajal definió como su año cumbre) cuando descubrió que la neurona, la célula nerviosa, es la unidad básica de la estructura del sistema nervioso. 

Al año siguiente, en el congreso de la Sociedad Anatómica Alemana, celebrado en Berlín dio a conocer  su teoría sobre el funcionamiento del sistema nervioso que empezó a conocerse como "doctrina de la neurona": Los precursores de Cajal habían considerado al tejido nervioso como un todo único, una compleja maraña sin solución de continuidad. Cajal demostró de forma sagaz, gracias a la tinción de plata, el error conceptual que se había mantenido inamovible en el pasado, y pudo probar de forma inequívoca que este tejido encefálico viene formado por una complicada red de millones de células nerviosas absolutamente individuales, dotadas de una personalidad propia y unidas entre sí por una abundantísima trama de conexiones o puentes intercelulares, axones y dendritas, a la manera de una tupida red.

(Esquema neuronal realizado por Don Santiago Ramón y Cajal)

Ramón y Cajal quiso pasar desapercibido tras recibir la notificación en la que se le notificaba su galardón.

"Ante la perspectiva de felicitaciones, mensajes, banquetes y otras molestias tan honorables como conflictivas, traté durante los primeros días ocultar la noticia, pero todo fue en vano, pronto la chismosa prensa la difundió a los cuatro vientos y no tuve más remedio que hacerme visible a los ojos de todo el mundo".

En ningún momento pareció disgustarse por tener que compartir dicho premio con Camillo Golgi, más bien al contrario, ya que decía que :

"La otra mitad ha sido justificadamente adjudicada al ilustre profesor de Pavía, Camillo Golgi, el creador del método con el cual he logrado mis más notables descubrimientos".

De origen humilde, Ramón y Cajal nació en 1852 en Petilla de Aragón (Navarra), hijo de Justo Ramón, un modesto médico-cirujano, estudia la carrera de Medicina en Zaragoza y, curiosamente, apenas superó el aprobado:

“Continué la carrera sin tropiezos, aunque sin permitirme el lujo de sobresalir demasiado”. 

Poco después de licenciarse (a los 21 años), consigue aprobar la oposición de Sanidad Militar y fue destinado a Cuba, donde contrajo el paludismo, y de forma excepcional, consiguió superar esta enfermedad: 

“Por fin, la Providencia apiadóse de mí. Y aprovechando, impaciente, cierta débil mejoría, embarqué precipitadamente en el vapor España, que zarpaba con rumbo a Santander”.

Posteriormente, y tras conseguir una plaza de ayudante interino de anatomía en la Facultad de Medicina de Zaragoza, obtiene el título de director de Museos Anatómicos de dicha Facultad. En 1883 obtiene la cátedra de Anatomía en Valencia, y, tras una brillante y fructífera trayectoria investigadora y docente en la Universidad de Barcelona, continuó finalmente en la Facultad de Medicina de Madrid (1892-1922). 

En 1920, como reconocimiento a sus numerosos méritos y contribuciones al progreso de la ciencia, el Rey Alfonso XIII comisionó la construcción del Instituto Cajal en Madrid, donde el científico trabajó ininterrumpidamente hasta su muerte, el 17 de octubre de 1934, a los 82 años de edad.

(Autorretrato con cuatro de sus hijos, 1888.)

La dilatada obra de Cajal (55 años ininterrumpidos de labor investigadora, casi 300 trabajos monográficos, 14 libros) es admirable por su calidad científica y por la vigencia actual del producto de sus principales obras, que continúan siendo textos de referencia para muchos investigadores del campo de la neurología.


No me gustaría dejar de citar algunas frases célebres de este genio de la medicina y ejemplo de humildad :

-Apártate progresivamente, sin rupturas violentas, del amigo para quien representas un medio en vez de ser un fin.

-Conócense infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento.

-Cuando veáis un escritor que se mete con todo el mundo, es que aspira a que todo el mundo se meta con él. No habiendo podido ser admirado anhela ser temido.

-De todas las reacciones posibles ante una injuria, la mas hábil y económica es el silencio.

-El anciano propende a enjuiciar el hoy con el criterio del ayer.

-El que se toma las cosas a risa es siempre vencido por quien se las toma seriamente.

-El tiempo, gran destructor de la vida, es también inexorable apagador de los más firmes sentimientos.

-En la vida del enamorado, los prudentes consejos del viejo suenan como la voz atiplada de un eunuco que disertara sobre las excelencias del celibato.

-Hay pocos lazos de amistad tan fuertes que no puedan ser cortados por un cabello de mujer.

-La gloria no es otra cosa que un olvido aplazado.

-La mujer es como la mochila en el combate. Sin ella se lucha con desembarazo: pero, ¿y al acabar?

-La verdad es un ácido corrosivo que salpica casi siempre al que lo maneja.

-Lo más triste de la vejez es carecer de mañana.

-Nada me inspira mas veneración y asombro que un anciano que sabe cambiar de opinión.

-O se tienen muchas ideas y pocos amigos, o muchos amigos y pocas ideas.

-Procuremos agradar e instruir; nunca asombrar.

-Quien desee firmísimamente poseer talento acabará por tenerlo.

-Si cuando discutes se alegra demasiado la galería, recela que tú o tus impugnadores habéis sacado las cosas de quicio o tratado sin decoro la cuestión.

-Sólo el médico y él dramaturgo gozan del raro privilegio de cobrar las desazones que nos dan.

Gracias por este artículo a los colaboradores de España Eterna : Isaac Valero y Raquel Monsalvo

4 comentarios:

Raquel dijo...

Otra frase muy bonita que dijo, a propósito de la propia vejez fue: "Hemos llegado sin sentir a los helados dominios de Vejecia, a este invierno de la vida sin retorno vernal".
Un saludo

Nesk dijo...

Buenas tardes, enhorabuena en primer lugar por tu blog, como aficionado y estudiante de historia, me hago seguidor desde este momento.

En segundo lugar, quería comentarte que he utilizado una imagen del Doctor Ramon y Cajal de esta entrada para utilizarla en mi blog
http://ejoyzgzalternativa.blogspot.com
No me ha dado tiempo a pedir permiso, pero desde luego si deseas que la elimine, comentamelo y lo haré en la mayor brevedad.
Un saludo y ánimo con el blog!

Pedro de Mingo dijo...

Estimado Nesk. Por supuesto que puedes usar la foto, es libre puesto que la saqué de internet también.

Enhorabuena por tu blog, lo seguiré asiduamente.

Un abrazo :-))

Anónimo dijo...

Una de sus frases incréibles: De la cual me siento orgullosa, pues la elegí personalmente en el Hall del Hospital RAMON Y CAJAL de Madrid.
TODO HOMBRE, si se lo propone, puede ser el ESCULTOR DE SU PROPIO CEREBRO.

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