miércoles, 12 de enero de 2011

La Rendición de Breda (Las Lanzas) la obra de un genio.

Para entender esta obra es necesario meternos en el contexto histórico. En esta época Los Paises Bajos estaban inmersos en la llamada Guerra de Flandes (o de los 80 años) contra España para conseguir su independencia. En 1590 Mauricio de Nassau-Orange al frente de los holandeses tomó la ciudad de Breda. Posteriormente La tregua de los doce años mantuvo el país en calma entre 1609 y 1621. La tregua terminó con Felipe IV en 1621 y la guerra comenzó de nuevo. La intención del rey español era recuperar la plaza perdida, enclave importante para otras conquistas.

Para tan arriesgada misión el Rey Planeta (Felipe IV) nombró a Ambrosio de Spinola, un noble genovés de reputada fama de estratega. Le puso al mando de un fabuloso ejército de más de 40.000 hombres dirigidos por un buen número de generales españoles.


(La rendición de Breda o Las lanzas, realizado por Velázquez en 1634, Óleo sobre lienzo 307 cm × 367 cm. Si quieres verlo con más detalle pincha sobre la foto)

La ciudad de Breda, defendida por Justino de Nassau resistió heroicamente el asedio español, las fuerzas atacantes impidieron cualquier tipo de refuerzo o víveres asfixiando al enemigo  de tal manera que aquello supuso una lección de estrategia militar de la época. Finalmente Justino de Nassau rinde la plaza el día 5 de junio de 1625. Los españoles trataron con respeto al enemigo y les permitieron una honrosa capitulación. En base a este hecho Velázquez realizó su obra.

El cuadro fue encargado para decorar el Salón de Reinos del madrileño Palacio del Buen Retiro (actualmente este palacio no existe aunque quedan del mismo sólo este Salón de Reinos y el  Salón de Baile, que hoy conocemos como Casón del Buen Retiro).


El lienzo formaría parte de la decoración junto con otros doce cuadros. Este palacete o villa se erigió por mandato de Felipe IV y disponía de diversos pabellones y espaciosos jardines se construyó anexo al monasterio de San Jerónimo el Real, cuya iglesia aún subsiste a espaldas del Museo del Prado. El actual Parque del Retiro es una parte de aquellos terrenos.

El Salón de Reinos era una importante parte de todo el conjunto ya que es el lugar donde Felipe IV recibía a los embajadores y demás autoridades extranjeras. A fin de impresionarles con una imagen de poder bélico y económico, se decidió decorar este gran salón con imágenes de los principales éxitos militares de España, si bien casi todos estos hechos eran relativamente antiguos y realmente España empezaba a menguar como potencia mundial. Junto con los cuadros relativos a batallas, se colgó otra serie de pinturas, debidas a Francisco de Zurbarán, sobre los Trabajos de Hércules, personaje mítico que los reyes españoles consideraban antepasado suyo.

Un detalle importante que hay que tener en cuenta en esta obra es que Velázquez no ha pintado la batalla, sino el final de la misma cuando Nassau entrega las llaves de la ciudad a Spínola. Las escenas de batalla del Renacimiento insistían en el poder del vencedor sobre el vencido. Velázquez se aparta intencionadamente de esa representación y refleja el encuentro de ambos generales prácticamente en pie de igualdad, si os dais cuenta, no hay ánimo de humillar ni de rebajar al enemigo, Spínola no permite que Nassau le entregue la ciudad de rodillas como era costumbre, sino que posa su mano en el hombro, con condescendencia, resaltando de esta manera la caballerosidad, gallardía y honor de los españoles vencedores, victoria sin arrogancia, porque el perdón engrandece más que la venganza, la clemencia es una alegoría del príncipe. Se evidencia por tanto la actitud de nobleza de ambos comandantes y la paciencia, virtud tan característica, de Spinola.


Nassau se muestra con coleto (vestidura hecha de piel) y calzón de color pardo con adornos de oro, paloma de encaje (cuello grande y vuelto sobre la espalda) y sombrero chambergo negro (de copa más o menos acampanada y de ala ancha levantada por un lado y sujeta con presilla, el cual solía adornarse con plumas y cintillos y también con una cinta que, rodeando la base de la copa, caía por detrás). Spinola lleva armadura pavonada con adornos de oro, valona (Cuello grande y vuelto sobre la espalda, hombros y pecho, que se usó especialmente en los siglos XVI y XVII.) de encaje, botas de piel y una banda de color carmín. En la mano izquierda enguantada lleva el sombrero también negro, más la bengala,(Insignia antigua de mando militar a modo de cetro o bastón) símbolo de autoridad (un bastón de mando).

De esta manera las llaves de la ciudad de Breda que Nassau entrega a Spínola aparecen en el centro de la composición, las tropas españolas a la derecha, los Tercios Viejos de Flandes curtidos en mil batallas con las lanzas hacia arriba en señal de victoria , en contrapunto a las tropas holandesas a la izquierda  con las armas caidas, dos alabardas y tres picas cortas, escenificando la derrota.

Todas las figuras restantes son retratos de personas reales de la época aunque no se ha podido identificar a ninguna a excepción de uno de los soldados que puede ser un autorretrato de Velázquez. 


 (Posiblemente este soldado de los Tercios Viejos de Flandes es un autorretrato del autor, Velázquez)

Velázquez en esta obra encuentra una nueva forma de captar la luz, ya no emplea el modo caravaggista de su estilo sevillano de iluminar los volúmenes así el grupo central de Spínola y Nassau se realza por efecto de la luz. La técnica se ha vuelto muy fluida, Sobre la marcha modificó la composición varias veces borrando lo que no le gustaba con ligeras superposiciones de color o añadiendo nuevos elementos, esto es lo que se llama Arrepentimientos. Así las lanzas de los soldados españoles se añadieron en una fase posterior. El tiempo o estudios posteriores revelan las correcciones. Un ejemplo, el sombrero del español de la primera lanza de la izquierda.

 
 (Ejemplo de una de las correcciones del cuadro que posteriormente se han desvelado. El sombrero de uno de los soldados, podeis ver aquí el detalle)

Curiosamente, la idea de la rendición de Breda tampoco es completamente original del pintor, podemos pensar que se sintió influido de otro genio de su época, Calderón de la Barca, el cual realizó en este tiempo una obra llamada "El Sitio de Breda" que se representó en el Coliseo del Buen Retiro, extraemos un fragmento que podría decirse es la música o el mejor comentario que podría acompañar al cuadro de Velázquez. 


Justino: 
— Aquestas las llaves son
de la fuerza, y libremente
hago protesta en tus manos
que no hay amor que me fuerce
a entregarla, pues tuviera
por menos dolor la muerte.
Aquesto no ha sido trato,
sino fortuna, que vuelve
en polvo las monarquías
más altivas y excelentes.

Espínola:
— Justino, yo las recibo,
y conozco que valiente
sois; que el valor del vencido
hace famoso al que vence. 
Y en el nombre de Filipo Cuarto
que por siglos reine,
con más victorias que nunca,
tan dichoso como siempre,
tomo aquesta posesión.

Don Gonzalo:
— Dulces instrumentos [suenan].

Don Luis:
— Ya el Sargento en la muralla
las armas de España tiende.

Sargento:
— Oíd, soldados, oíd,
Españoles y otras gentes,
¡Bredá por el Rey de España!

Por otra parte y respecto a esto último que comento, el cuadro parece efectivamente una representación teatral, esto explicaría la pulcritud en los trajes, no vemos heridos y la colocación de los personajes es perfecta, como actores de teatro, aún así apreciamos la ligera desorganización del ejército holandés y la actitud ordenada de los españoles.

La obra se estructura en dos partes, la superior con el paisaje mencionado y la inferior con los hombres y los animales. Podemos apreciar algunos detalles interesantes por ejemplo sabemos que Spínola para protegerse mandó levantar dos barreras defensivas alrededor de casi toda la ciudad.  Velázquez las representa en el fondo del cuadro, además a modo de protección adicional Spinola mandó inundar parte de los prados lo que también se puede ver en el cuadro. Luego sabremos el porqué de tanto detallismo.


 (Detalle al fondo del cuadro de las barreras defensivas rodeando la ciudad, empalizadas y terreno inundado. Una estrategia que dio el triunfo a las tropas dirigidas por Spínola)

Ciertas teorías de algunos autores, remarcan que quizá esta obra pudiera haberse inspirado en el “Encuentro de Abraham y Melquisedec” de Rubens y también en los “Quadrins historiques de la Bible” de Paradin, ilustrados por Bernard Salomón, abra publicada en Lyon en 1553 y donde apreciamos también composiciones con grupos enfrentados, con presencia de picas o lanzas.
Incluso aparece también un caballo en la obra.

 (Abraham y Melchizedek, Peter Paul Rubens 1577 - 1640 Óleo sobre panel (66 × 82 cm) - ca. 1625 National Gallery of Art, Washington DC)

Por la composición del cuadro, posiblemente Velázquez también pudo tener en cuenta la obra “Jesús y el centurión” de Veronés donde aparece una representación parecida y donde aparecen las lanzas. Observamos en esta obra también una serie de personajes enmarcando la escena con el centurión postrado ante Jesús y algún personaje dando la espalda al espectador como en La Rendición de Breda. 


 Jesús y el centurión (1571) Pablo Veronés (1528?-1588) Óleo sobre lienzo, 192 x 297 cm. Relata aquel pasaje bíblico que dice :

"-Señor, mi siervo yace en casa y está paralítico atrozmente atormentado. -Yo iré y lo curaré. -Yo no soy digno que entres bajo mi techo, di sólo una palabra y mi siervo será curado. -Ve, hágase contigo según has creído. Y en aquella hora quedó curado el siervo." (Mateo, 8, 5-13).  Merece la pena pinchar sobre la imagen para verla en detalle.

Esto no quiere cecir que Velázquez copiara la obra de los maestros que he citado sino que inspiró en ellos para su propia composición dándole un aie completamente original dando una excelente muestra del dominio de todos los recursos pictóricos: habilidad para introducir la atmósfera, la luz y el paisaje en sus lienzos, maestría retratística y conocimiento profundo de la perspectiva aérea.

En cuanto al estilo del cuadro, lo enmarcamos dentro del Barroco, con una composición abigarrada y naturalista en lo representado, incluso cuando se representa lo feo o lo desagradable se hace de manera delicada. Las posturas de los personajes se inspiran en la delicadeza de Veronés, los contrastes entre luces y sombras y las formas redondeadas son típicas de las escenas barrocas, y en este caso se muestran con la delicadeza y la maestría que sólo Velázquez sabía darle a sus obras.


El maestro juega con la luz y hace que resalte lo que le interesa, rostros, manos, tejidos, contraponiéndola acusadamente con zonas de sombra, este contraste le da viveza y fuerza a la escena. La pincelada que emplea es la llamada técnica de mancha, en la que la pincelada no sigue la línea precisa y delgada del dibujo, sino que llena las formas de color creando imágenes a base de trazos espontáneos y libres, si bien en algunos puntos se combina esta técnica con el detallismo, como se aprecia en los materiales de las ropas de los personajes lana, bordados, gasa, seda, cuero, etc

Para que el espectador se sienta parte integrante de la escena, Velázquez recurre a dos trucos: coloca a algunos personajes y al caballo de espaldas, como lo estamos nosotros contemplando el cuadro y otros nos miran fijamente, se cierra de esta forma un círculo que nos hace pensar que somos testigos del momento de la entrega de las llaves.


(El espectador cierra el círculo de la escena integrándolo en el cuadro y a la vez dándole profundidad a la obra)

Para darle profundidad a la obra, Velázquez pinta la lejanía usando varios procedimientos, como por ejemplo el Punto de Vista Alto para mostrarnos mucho paisaje por detrás, lo difumina para darle aspecto de lejanía y utiliza tonos azulados (técnicas conocidas y muy empleadas) consigue el efecto gracias a una imprimación más ligera que la utilizada en su etapa sevillana, trabaja con colores fríos para dar impresión de distancia, grises, violetas, azules que crean aspecto de ligereza, atmósfera y distancia.

Curiosidades :

» En la esquina inferior derecha pintó una hoja de papel en blanco, donde se esperaría ver la firma del pintor, pero no hay nada firmado a modo de desafío ¿quién aparte de Velázquez hubiera podido pintarlo?

» Velázquez y el general Spínola se conocían y fueron buenos amigos. Tiempo después, viajan juntos a Italia, país de origen del general. Se dice que allí, el artista estudia de los grandes maestros y que su estilo comienza a hacerse más realista y detallado.

» La rendición de Breda, es una pintura para exaltar las victorias españolas, es una obra propagandística, pero también es un tributo de Velázquez a su amigo Spínola recientemente fallecido porque en el momento en que Velázquez pintaba la obra, Breda había sido recuperada por los holandeses.

» Esta obra es una de las pocas pinturas históricas de Velázquez. Además, la estrecha relación del artista con el general, nos hace suponer que Spinola relató los acontecimientos de la rendición de Breda a Velázquez con todo lujo de detalles, lo que hace a la pintura históricamente precisa.

25 comentarios:

Raquel dijo...

Enhorabuena por tan magnífica entrada. El cuadro de Las Lanzas siempre ha sido mi favorito, y ahora, conociendo lo que tú nos cuentas, lo es más todavía.
Un beso

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

Excelente entrada, pero debo hacer una par de consideraciones:

En primer lugar, quería comentar que el Salón de Reinos (incluídos sus frescos con los escudos de los diveros reinos de la Monarquía) sigue existiendo hoy en día. Se encuentra ubicado en el antiguo Museo del Ejército y hoy está abierto al público en el ámbito de la llamada Domusae (http://www.abc.es/20101215/cultura/cultura-reabre-salon-reinos-20101215.html).

El ex-museo del ejército, junto al Caserón del Buen Retiro (perteneciente al Museo del Prado, reabierto al público hace un par de años y donde se pueden observar los magníficos frescos de Luca Giordano sobre la Alegoría del Toisón de Oro pintados h. 1696 por orden de Carlos II) son las únicas partes que sobrevivieron al incendio y destrucción del Palacio del Buen Retiro durante la Guerra de la Independencia (otra vez a destacar el papel destructor y vándalo de las tropas napoleónicas), aunque su estructura, absolutamente remodelada, poco tenga ya que ver con el diseño original...el Parque del Retiro, como bien citas, era los antiguos jardines del Palacio. y también en la entrada del Parque, por el lado del Caserón, podemos observar la llamada Puerta de Mariana de Neoburgo, por donde la última Reina de la Casa de Austria, realizó su entrada en la Villa y Corte el día de su entrada oficial tras su casamiento con Carlos II.

Por lo demás excelnete como decía.

Un saludo.

La Dame Masquée dijo...

Qué maravilla! Menudo texto de lujo. Es perfecto en su analisis, descripcion y hasta al relacionarlo tan hermosamente con Calderón. No se puede pedir más.
Me imagino que este cuadro es el que serviría de inspiración más adelante a Francisco Pradilla para pintar la entrega de las llaves de Granada por Boabdil a los reyes catolicos.

Feliz tarde

Bisous

Pedro González Miguel dijo...

Gran entrada y muy completa... hace tiempo yo hice una del mismo tema:

http://pedro-mundodebabel.blogspot.com/2009/11/grandes-iconos-universales-iii-la.html

De nuevo felicidades amigo

PACO HIDALGO dijo...

Como no sé si el comentario se ha publicado, vuelvo a escribirlo.
Decía, Pedro, que es una excelente y modélica entrada. No se puede desmenuzar mejor un lienzo, sin dejar de ser ameno y claro.
Como afirma Carolvs, yo he podido visitar el Salon de Reinos en el antiguo Museo del Ejército (actual Paseo del Prado), donde además de las lanzas, están otras grandes obras alegóricas de la monarquia hispánica, como la Defensa de Cádiz de Zurbarán.
Una maravilla de post. Abrazos.

CarmenBéjar dijo...

A mi gusto "La rendición de Breda" es una de las pinturas más logradas de Velázquez, pues en ella se refleja un hecho contemporáneo. El pintor actúa de testigo, de reportero gráfico, salvando las distancias. Sin embargo, el lienzo no podría entenderse sin la contemplación de las restantes pinturas de acontecimientos militares que otros autores de renombre llevaron a cabo con el mismo fin. Recuerdo el nombre de Zurbarán o de Maíno (a quien por cierto se le ha dedicado una exposición temporal no hace mucho en el Prado).

En contraste a Goya, Velázquez huye de los horrores de la guerra dignificándola y elevándola a los niveles de acontecimiento épico.

Enhorabuena por la entrada. Ha sido una delicia.

Saludos

Pedro de Mingo dijo...

@Raquel, gracias por tus palabras. Sabía que es uno de tus cuadros favoritos de Velázquez y a raiz de todo lo que he ido aprendiendo al crear esta entrada también será uno de mis favoritos.
Un beso.

Pedro de Mingo dijo...

@Carolus, me temo que hemos tenido un error de interpretación. Me refería al ya desaparecido palacio del Buen Retiro no al Salón de Reinos que como bien comentas es de lo poco que queda de aquel conjunto monumental si exceptuamos también el Salón de Bailes que hoy conocemos como el Casón del Buen Retiro.
Te agradezco por tanto tu aclaración y documentación que aportas a la entrada. Para evitar otras posibles confusiones he retocado esa parte para aclararlo definitivamente.
Un abrazo y gracias por tu comentario amigo :-)

Pedro de Mingo dijo...

@Madame, va usted a sacarme los colores. Me alegro infinitamente de que le haya gustado la entrada.
En cuanto a Francisco Pradilla y su obra de la entrega de las llaves de Granada por Boabdil, realmente no lo había pensado, pero al ver de nuevo el cuadro me doy cuenta de que posiblemente tenga usted razón, tiene muchos elementos en común, la perspectiva del espectador, los ejércitos enfrentados, las lanzas. Sin duda una interesantísima observación.
Muchas gracias por su aporte Madame :-)

Pedro de Mingo dijo...

@Pedro, me he quedado gratamente sorprendido con su entrada, efectivamente le hemos dado prácticamente un enfoque similar a la hora de presentarla si bien te has basado más en los hechos históricos y yo en el cuadro en sí.
Muchas gracias por tu aporte, ambas entradas se complementan perfectamente.
Un abrazo :-)

Pedro de Mingo dijo...

@Paco, gracias por tu visita. Yo hace muchos años que visité el Museo del Ejército o lo que es lo mismo el Salón de Reinos del antiguo Palacio del Buen Retiro. Ahora que este museo se ha trasladado a Toledo supongo que habrá otro destino para este histórico Salón. Gracias al enlace de Carolus parece que la cosa está en punto muerto, ya veremos que sucede.
Un saludo amigo Paco :-)

Valier dijo...

Impresionante amigo, cada día te superas más con tus entradas. Además, me lees la mente, porque pensando en alguna nueva aportación por mi parte, había pensado en este pasaje de la Historia.

Pedro de Mingo dijo...

@CarmenBéjar, usted lo ha descrito perfectamente al decir que el pintor actúa como un reportero gráfico. Lo fantástico sería contemplar este cuadro junto a los otros que formaban la colección en el Salón de Reinos. Como muy bien dice, Velázquez presenta la guerra de manera elegante, huyendo del horror, de lo feo, es un cuadro propagandístico y ensalzador de los éxitos de la Monarquía.
Un saludo y gracias por su interesante comentario Carmen.

Pedro de Mingo dijo...

@Valier, es normal que te lea la mente a juzgar por el tiempo que pasamos juntos.
Ya sabes que cualquier idea o aportación tanto tuya como del resto de amigos será siempre bienvenida.
Un saludo :-)

Retablo de la Vida Antigua dijo...

Para mí lo más imponente son las picas.

Saludos cordiales y gran muestra de erudición la suya.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Interesantísimo artículo Pedro, y qué bien explicado el cuadro.
No diré que no pudo tener en cuenta las obras de Rubens o Veronés, que si lo dicen los entendidos por algo será, pero estoy mas cerca de creer que más que otras pinturas, y teniendo en cuenta que Velázquez tenía recursos e inspiración propias suficientes, lo que puede le motivase fuesen las letras de don Pedro Calderón de la Barca: “Justino, yo las recibo, y conozco que valiente sois; que el valor del vencido hace famoso al que vence” parece reflejar la filosofía del cuadro. Me ha gustado muchísimo. Un fuerte abrazo.

Manuel dijo...

Detalles interesante tiene este óleo.

Un neofito como yo, disfruta mucho de estas entradas. Veo el arte de otra manera.

Saludos

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

Por si no la has leído en mi blog, te dejó la respuesta a la pregunta que me planteas sobre el soneto del infante don Carlos: el malentendido lo encontré gracias a la obra de Adolfo de Castro “Poetas líricos de los siglos XVI y XVII” que cito en la bibliografía, pero la prueba que lo demuestra es que los distintos penegíricos contemporáneos dedicados a la muerte de don Carlos como el de Lope o Calderón de la Barca citan el soneto "a Anarda" o alguna de sus estrofas como la primera: "¡Oh! Rompa ya el silencio el dolor mío".

Pedro de Mingo dijo...

Carolus, gracias por su explicación sin duda un detalle de lo más interesante y que gracias a su entrada hemos podido conocer.
Un cordial saludo y enhorabuena por su fantástico trabajo :-)

Pedro de Mingo dijo...

Manuel, me alegro de que haya aprendido a disfrutar del cuadro con la entrada. Personalmente debo decir lo mismo, cada vez que visito su blog disfruto de todo aquello que desconozco por completo.
Un saludo y gracias por su visita.

Anónimo dijo...

Me gustaría preguntar si el paisaje que parece en la obra es la ciudad de Breda o el Parque del Retiro. Gracias.

Pedro de Mingo dijo...

Estimado amigo, el paisaje que aparece de fondo es una representación de la ciudad de Breda y territorios circundantes, que Velázquez representó gracias a las referencias de otros que sí estuvieron allí.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Gracias por la aclaración, Pedro, tenía la duda de si el paisaje al fondo era El parque del Retiro, ya que no estuvo en Breda, o la misma ciudad de Breda, inspirándose en otras obras. ¿Podrías decirme, si no es molestia, que otras obras tomó como referencia para respresentar el paisaje? Saludos y enhorabuena por la página ya la he selañado como favorita.

Pedro de Mingo dijo...

Estimado amigo,

Le refiero a lo que comento en la entrada "La obra se estructura en dos partes, la superior con el paisaje mencionado y la inferior con los hombres y los animales. Podemos apreciar algunos detalles interesantes por ejemplo sabemos que Spínola para protegerse mandó levantar dos barreras defensivas alrededor de casi toda la ciudad. Velázquez las representa en el fondo del cuadro, además a modo de protección adicional Spinola mandó inundar parte de los prados lo que también se puede ver en el cuadro. Luego sabremos el porqué de tanto detallismo."
Parece ser que Velázquez se inspiró en comentarios de personajes que sí estuvieron en Breda y le describieron con detalle el entorno y la estrategia que se siguió en la toma de la ciudad.
En cuanto a qué cuadros utilizó Velázquez en su inspiración paisajística, lo desconozco, es posible que se inspirara en pintores holandeses como los paisajistas Jan van Goyen y Jacob van Ruysdael, que pintaron magníficos paisajes. O quizás tuvo inspiración de los maestros italianos de cuando Velázquez estuvo en aquellas tierras en su primer viaje en 1630, cuando residió durante dos meses en la villa romana. Tenemos un magnífico ejemplo paisajístico ya posteriormente en su obra Vistas del jardín de la Villa Médicis (1650-1651).

Un cordial saludo y gracias por su visita.

Anónimo dijo...

En cinco palabras... ES-PEC-TA-CU-LAR

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...