martes, 25 de enero de 2011

Velázquez, un joven maestro llega a Madrid.

Antes de trabajar en el mundo de la Corte de los Austrias, antes de ser pintor de cámara con 24 años, Velázquez elaboraba otro tipo de lienzos, donde se retrataba a la sociedad más modesta, al pueblo llano. Trabajos muchos, que no se conservaron en el Museo del Prado sino que posteriormente se convirtieron en objetos de culto, de coleccionismo y en obras fundamentales de museos en el extranjero.

Diego Velázquez llegó al mundo en 1599 en Sevilla, su madre era del mismo lugar y su padre también había nacido en la ciudad del Guadalquivir, en el seno de una familia de Oporto perteneciente a la pequeña hidalguía.

Apenas cumplidos los diez años, el pequeño Diego, siguiendo la costumbre portuguesa, adoptó el apellido materno y así le conocemos como Diego Velázquez aunque su padre se apellidara da Silva.

Desde temprada edad mostró grandes dotes para la pintura y hacia ella encaminó su oficio, un buen oficio en la ciudad más poblada del reino, con 121.000 habitantes y un ambiente cosmopolita.

(En el Museo del Prado este lienzo aparece etiquetado como "Retrato de Joven" y desde 1933 está considerado como original de Velázquez, anteriormente aparecía como copia. Para la mayoría de los expertos es un autorretrato del pintor, por lo que sería una de las pocas imágenes que se tienen de su juventud. Otros expertos apuntan a que quizá se trate de su hermano Juan. De lo que no hay duda es de que fue ejecutado hacia 1623, año en que se puso de moda el cuello de Golilla en España)  

Los encantos de Sevilla la convirtieron en el epicentro del Barroco español con nombres como Zurbarán, Murillo o Alonso Cano. Durante algunos meses Velázquez estuvo probablemente a las órdenes de Francisco Herrera "el Viejo" y su hermano Juan, si bien su tutor definitivo sería Francisco Pacheco. Firmaron un contrato de aprendizaje de 6 años de duración durante los cuales el maestro daría casa, vestido y comida al discípulo.

La cosa pareció funcionar puesto que ya en 1617 Velázquez obtuvo la licencia para fundar su propio taller, un año después con 19 años se casó con la hija de su maestro, Juana Pacheco, con la que tendría dos hijas.

Es de estos primeros tiempos de su juventud en Sevilla de los que va a tratar la entrada de hoy, de sus primeras obras, lejos de aquellos lienzos grandiosos como las Meninas o Las Lanzas de la Corte española de Felipe IV.

En estos primeros años sus obras se centran en los Bodegones y en los personajes del pueblo llano rodeados de utensilios habituales. Pícaros, vagabundos, gentes de oficios llanos son los protagonistas de sus obras como también fueron los protagonistas de muchas de las fundamentales obras literarias de la España del Siglo de Oro. Velázquez los llevó a sus lienzos dotándoles de una enorme dignidad aun siendo los personajes de la menor condición social.

Velázquez marcharía a Madrid con algunos de estos lienzos como ejemplo, dispuesto a triunfar y labrarse un futuro. Allí tuvo la oportunidad de conocer y de retratar Luis de Góngora y parece que la calidad del lienzo comenzó a labrarle una fama merecida, tanto es así que poco a poco los rumores llegaron a los oidos del Valido de tal manera que tuvo oportunidad  poco después de retratar al monarca Felipe IV.

El resultado sería más que satisfactorio porque sería nombrado pintor del Rey.  Pero vamos a analizar algunas de las obras de sus primeros tiempos.

La vieja friendo Huevos :

Es la primera obra maestra del pintor, la realizó con tan sólo 19 años. En España se la conoce como " La vieja Friendo Huevos" en la National Galleries os Scotland se la conoce como "An Old Woman cooking Eggs" es decir se emplea el verbo "cocinar" porque los expertos no se ponen de acuerdo en si el proceso es de freir, hervir o escalfar.

(La Vieja friendo huevos es un cuadro de Velázquez, realizados en su etapa sevillana. Actualmente se encuentra en la National Gallery of Scotland, en Edimburgo, tras adquirirlo en 1955 por 57.000 libras. La fecha del cuadro, aunque no está claramente definida se situaría en torno al año 1618, antes del traslado definitivo de Velázquez a Madrid, lo cual sucedería en 1623. Merece la pena pinchar sobre la fotografía para verla en grande)

Una de las quimeras de la pintura era mostrar procesos en movimiento, Velázquez aquí lo consigue con el líquido bullendo y los huevos en mitad de la cocción.

El pigmento del fondo, es uno de los elementos que sirven a los expertos para autentificar a los primeros Velázquez. Está hecho con una mezcla de tierra de Sevilla, cola y aceite de linaza.

Se cree que pare este cuadro posaron su suegra, María Melgar y Diego Melgar que en el futuro se convertiría en discípulo del pintor.

Velázquez hace uso del claroscuro que tan magistralmente dominara Caravaggio. Así aparece la zona oscura, la del joven y avanzamos hacia otra más clara donde se sitúa la luz con los blancos más intensos, donde aparece la anciana.

Los  objetos culinarios y alimentos que Velázquez dispone en el lienzo, están considerados como una de las mejores naturalezas muertas de la pintura española, sobre todo se admira la perfección con que representa el metal del mortero, la increible perfección de la sombra curvilinea del cuchillo sobre el plato y el realismo de la cebolla.

Pero hay mucho más detrás de todas estas figuras. Los expertos coinciden en que se esconden alegorías, así se interpreta que el cuadro es una alegoría de la regeneración simbolizada por la juventud del muchacho, la vejez de la anciana y el símbolo del que nace la vida que son los huevos.
 
El Aguador de Sevilla :

Esta obra, a diferencia del resto de las de su primera época,  sí perteneció a las Colecciones Reales, aunque hoy en día no cuelgue del Museo del Prado por otras circunstancias. Velázquez la llevó a la Corte y decoró una de las estancias del Palacio del Buen Retiro. Se mantuvo dentro de la pinacoteca de la Corte hasta que en 1812 José Bonaparte lo robó junto a muchas otras obras y joyas. El Duque de Wellington interceptó al prófugo francés en Vitoria y Fernando VII le regaló esta y otras obras como muestra de agradecimiento, por eso podemos ver estas grandes obras de Velázquez expuestas en museos británicos.

(La obra es una de las mejores realizadas por Velázquez antes de su traslado a Madrid en el año 1623. Todavía mantiene la técnica del claroscuro, iluminando una zona del cuadro con un foco de luz desde la parte izquierda y oscureciendo el resto del lienzo. Pincha en la foto, la verás a gran tamaño)

El niño pertenece a una clase social elevada a juzgar por su atuendo y su figura recuerda mucho a la de la anterior obra que hemos analizado.
El higo que aparece dentro de la copa de agua, sirve para perfumarla y endulzarla. Iconográficamente este fruto representa al igual que la manzana la idea del conocimiento.
Si nos fijamos un poco más en el detalle veremos que el aguador, el personaje más anciano, tiene un quiste en su oreja y unos nódulos de Heberden en sus manos (inflamaciones óseas) síntomas de osteoartritis. Lo que demuestra que Velázquez pinta la realidad sin ningún pudor, pero siempre con elegancia.

Se cree que el aguador, es un modelo auténtico y que posó previo pago de unos maravedíes, por tanto es un verdadero aguador llamado "El Corso" , el más famoso de la Sevilla de la época.

La presencia de un tercer personaje de mediana edad al fondo del cuadro, hace suponer a los expertos que esta obra es una alegoría de las Edades del Hombre. Así el más joven recibe la sabiduría en forma de higo del más anciano. El de mediana edad está captado en el momento preciso de beber ese conocimiento.
Velázquez es un maestro en retratar la naturaleza, obsérvese como muestra la materia trasparente en forma de gotas de agua que resbalan por la superficie de la tinaja. 
 
No sólo eso, sino que podemos observar cómo los dedos del alfarero dejaron su huella al realizar este utensilio en el torno. Este detalle sirve al maestro para experimentar con las luces y las sombras de los defectos de la tinaja de manera magistral.

Obsérvese también como la mirada de los personajes de esta obra se evitan. El pintor sugiere con ello un intenso aire de dignidad.

La vestimenta de nuestro aguador es pobre, pero no ruin, mucho menos vil, como dice el refranero “La pobreza no es vileza”.

El colorido que utiliza sigue una gama oscura de colores terrosos, ocres y marrones. La influencia de Caravaggio en este tipo de obras se hace notar, posiblemente por grabados y copias que llegaban a Sevilla procedentes de Italia.

Curiosidades:

» En 1700 el cuadro, tras pertenecer a la colección del cardenal infante don Fernando de Austria, ya figuraba en el inventario regio como :

“…un retrato de un Aguador de mano de Velázquez, llamado el dho aguador el Corzo de Sevilla con marco dorado y negro

» El Aguador de Sevilla fue portado en el equipaje del joven pintor, quien se desplazó a la Corte para probar fortuna como artista. Sabemos, también, que el cuadro había de ser regalado o vendido en 1623 al canónigo y maestrescuela de la catedral hispalense Juan de Fonseca y Figueroa, un amigo de su suegro Francisco de Pacheco quien, al igual que otros sevillanos, se había instalado en Madrid para desempeñar tareas cortesanas, siempre en el entorno político del Conde-Duque de Olivares. Juan de Fonseca fue sumiller de cortina de Felipe IV (cargo inmediato inferior al de capellán de los Reyes)
En el inventario del canónigo, efectuado a su muerte acaecida en 1627, el lienzo ya figura con una sencilla inscripción: "Un cuadro de un aguador, de mano de Diego Velázquez", siendo tasado en 400 reales, un precio razonable para la época, aunque nada excesivo.

» En la obra picaresca "Vida de Estebanillo González", su anónimo autor en el capítulo quinto, nos describe la existencia de un personaje cuyos rasgos físicos parecen coincidir con los de este Corzo inmortalizado por el pintor sevillano.

20 comentarios:

Valier dijo...

De esta época pueden salir decenas de personajes: El siglo de Oro español. Tanto en pintura como en las letras, hubo grandes genios españoles en un mismo tiempo. Si sacases una entrada así para cada uno de los genios de esta época, no tendrías suficiente espacio en el blog. Gracias por este aporte de esta época que no se enseña lo suficiente en las escuelas...

La Dame Masquée dijo...

Qué genialidad la de Velazquez. Era unico. Si es que parece que esos personajes están vivos y van a salir del cuadro.
Ha sido interesantísimo conocer tantos detalles como usted nos explica, monsieur.

Buenas noches

Bisous

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

Interesante entrada amigo Pedro. Es obvio que Velázquez se ganó su posición gracias a su "duende" pero también a su esfuerzo por triunfar.

Otra vez salen a relucir los desmanes de las tropas napoleónicas, parece que no hay obra en el Louvre que no haya sido robada o expoleada en aquellos años, una vergüenza para aquellos que alardeaban de Liberté, Égalité, Fraternité ...lo de regalar "El aguaedor de Sevilla" a Wellington también nos da una idea de las "luces" del "Deseado"...

Un abrazo.

Pedro González Miguel dijo...

Extraordinaria entrada, conocía bien el tema, pero me has aportado interesantes detalles. Enhorabuena Pedro

PACO HIDALGO dijo...

Magnifico recorrido por la obra del joven Velázquez, ese pintor influido por la técnica tenebrista de Zurbarán, el gran maestro sevillano de la época. Tendría que emigrar a la corte para conocer el color y la opulencia de Rubens. Un cordial saludo, Pedro.

CarmenBéjar dijo...

Me encanta leer tus entradas porque siempre me cuentas cosas nuevas. A pesar de haber leído sobre el genial Velázquez me asombras con datos y curiosidades a de las cuales antes no sabía nada. Por ejemplo, el higo que hay dentro de la copa de agua y su simbología, las manos del alfarero que dejan su impronta en el maleable barro, la realidad de los huevos medio fritos. Y de fondo siempre el admirable Velázquez, el maestro de los maestros de pintura, en quien tanto se han inspirado artistas de todas las épocas como Goya, Manet o Zuloaga.

Besos

Retablo de la Vida Antigua dijo...

El cuadro de la vieja friendo huevos es, además, un auténtico documento sobre la vida material del XVII.

Saludos cordiales.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Huy, pues hice un comentario el otro día y veo que no ha salido. Venía a decir en él lo interesante que resulta ver estos cuadros de Velázquez, anteriores a sus famosos cuadros como pintor de Corte en Madrid; y también como grancias a un maestro como él un personaje común, de los millones que en esta vida han sido, al que nadie recordaría, Velázquez ha convertido en "eterno".
¿Recibiste mi correo?
Un abrazo.

Jose dijo...

Verdaderamente, deliciosa entrada... Vayan mi enhorabuena y mi gratitud por delante por este regalo, pues... ¿Qué otra cosa podría decir, siendo Velázquez uno de mis favoritos entre los genios de nuestra pintura? Magnífica su maestría a la hora de captar la naturaleza y los detalles de los objetos y personajes representados. No descubro nada. Muy buena elección, bajo mi humilde punto de vista, los de la "La vieja friendo huevos" y "El aguador de Sevilla" para poner estos aspectos de su obra de manifiesto...

Feliz tarde, Pedro. Un abrazo.

Manuel dijo...

Gran desglose de la obra de Velázquez antes de su trabajo en la corte.

El aguador de Sevilla. Única

Saludos

Pedro de Mingo dijo...

@Valier, efectivamente podemos decir que es la época más fructífera de nuestra Historia, las grandes obras y grandes artistas que surgieron en esta época marcarían los siglos posteriores y nuestra identidad como nación, por algo es llamado "Siglo de Oro". Espero tener tiempo suficiente y espacio en el blog para poder hablar de todo ello, y por supuesto cuento con tu colaboración, amigo.

Un abrazo.

Pedro de Mingo dijo...

@Madame, Gracias por sus palabras, es verdad que parece que van a salir del cuadro y van a hablar con el espectador, es ciertamente admirable tanta naturalidad y realismo en estas obras, nadie como Velázquez para envolver con su magia al que contempla sus obras.

Un abrazo :-)

Pedro de Mingo dijo...

@Carolus, Las tropas napoleónicas hicieron grandes desmanes por allí por donde iban, robaron, destruyeron y expoliaron todo lo que quisieron, no tuvieron respeto ni por las tumbas reales ni por las iglesias y conventos. Si no es por Wellington, este cuadro estaría en el Louvre. Aun así cuelga de un museo inglés por el absoluto desprecio y dejadez de Fernando VII puesto que Wellington se ofreció a devolver las obras a sus legítimos dueños y por dos veces mandó aviso de ello. Pero el indolente rey las regaló como el que regala cualquier bagatela.

Gracias por su visita Carolus.

Pedro de Mingo dijo...

@Pedro González, Gracias amigo, siempre es un placer contar con tus visitas por este blog.

Un cordial saludo.

Pedro de Mingo dijo...

@Paco hidalgo, tiene usted razón, sin duda fue influido también por estos grandes maestros. Ciertamente es palpable en sus primeras obras influencias que se enriquecen y amplian en épocas posteriores cuando conoce las colecciones reales. Creo sinceramente que cogió lo mejor de todos ellos, imprimiendo un sello propio a sus creaciones, se convertiría finalmente en el Pintor de Pintores.

Un saludo amigo Paco.

Pedro de Mingo dijo...

@CarmenBejar, me encanta que te encante leer mis entradas Carmen. Ciertamente contemplar una obra de Velázquez es un placer no sólo por su forma de representar la cotidianidad, también por todo el simbolismo que encierra en cada elemento, nada se representa al azar, todo tiene su significado y es auténticamente curioso leer los análisis de los expertos sobre las posibles interpretaciones de cada obra. Seguro que Velázquez se lo estaría pasando en grande si pudiera ver las discursiones y teorías que estos expertos hacen de cada una de sus lienzos.

Como siempre, un placer contar con sus comentarios.

Pedro de Mingo dijo...

@Retablo, Es cierto, como he comentado antes, cada cuadro es un documento inestimable que nos habla de la vida cotidiana de los personajes del pueblo llano, representado los utensilios de la época como cubiertos, tinajas, copas etc...

Un placer su visita.

Pedro de Mingo dijo...

@Desde la Terraza. Si amigo, recibí tu correo y entiendo perfectamente la teoría que me explicas, sin embargo el llevarlo a la práctica ya me tiene un poco más liado. Voy a ver si me pongo con ello y si tengo alguna duda me va a tocar molestarte.

Gracias por tu comentario y por tu mail, me van a ser de ayuda.

Pedro de Mingo dijo...

@Jose, no merezco tantos elogios, simplemente muestro y comento la obra de un genio, los elogios sean para él. Coincido contigo en que es nuestro pintor favorito, no será por tanto esta la última entrada que haga sobre el gran maestro de pintores.

Muchas gracias por tu visita y comentario amigo Jose.

Pedro de Mingo dijo...

@Manuel, me alegro de que le guste la entrada, seguramente, como he comentado antes, haga algún análisis más de alguna de sus grandes obras.

Un fuerte abrazo.

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