sábado, 27 de noviembre de 2010

Las espadas del Cid, entre la Historia y la Leyenda (1ª Parte)

La espada

La espada para un caballero medieval era como una extensión de sí mismo, representaba su medio para cumplir los designios de Dios o de su señor, era mucho más que un arma, era un símbolo de su deber y en caso de pérdida representaba una afrenta a su honor propio. Se tenía la creencia de que "un caballero llegaría tan lejos como llegase su espada" arma y caballero estaban tan unidos que permanecerían juntos desde el principio cuando el aspirante a caballero tenía que velar sus armas toda la noche antes del nombramiento como caballero y hasta el final de su vida en que era enterrado con ella o bien pasaba a sus descendientes como legado del honor y compromiso de la familia.

(El aspirante a caballero deberá velar armas en la soledad, el silencio y la oscuridad de un recinto consagrado. Se habrá confesado y depositado su espada sobre el altar. Al despuntar el primer rayo de sol del día de la iniciación, deberá realizar un baño ritual, luego no tomará sus ropas antiguas, sino que se revestirá de una túnica blanca, capa púrpura y cinto blanco)

El guerrero medieval hispano por excelencia fue el llamado Cid (Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador) Cid deriva del sobrenombre que le daban los moros: SIDI, el Señor; y Campeador, equivalente a batallador .
También en él vemos esa asociación indisoluble entre guerrero y espada, pues a su fama en el campo de batalla, aumentada por la literatura épica gracias al Poema de Mío Cid, se ha visto correspondida con la fama de sus espadas las inmortales Tizona y Colada. Sobre la autenticidad de las que tenemos conservadas hoy en día en nuestros museos se ha hablado mucho, voy a exponer las diferentes teorías y estudios:
 
La Tizona:

Ramón Menéndez Pidal (eminente historiador y medievalista) consideró veraces los datos que aporta el Cantar del Cid, en el que se habla de que nuestro gran héroe ganó la espada Tizona en el año 1093. Todo ocurrió cuando el general almorávide Abú Béker se encontraba con su ejército sitiando la ciudad de Valencia, finalmente desistieron de su empeño debido a la resistencia de los habitantes de la ciudad y al empuje de las huestes del Campeador, motivo por el cual se retiraron hacia los barcos que en la playa esperaban para volver de nuevo a tierra musulmana, sin embargo no hubo tiempo para eso y ambos ejércitos se encontraron junto al mar y entablaron feroz lucha, según parece El Cid venció al general y se apoderó de su espada, una espada valiosísima :

"Mató a Búcar el rey de allén de mar, e ganó a Tizón que mil marcos d'oro val".
(Del cantar del Mío Cid, versos 2425-2426.)

Esta valiosa espada por tanto no es la que le hizo ganar al Cid su fama y su valía, pues ya había ganado otras muchas batallas, si tenemos en cuenta que falleció en el año 1099, apenas seis años más tarde de lograr la posesión de la famosa espada, por lo que deducimos que su prestigio como caballero lo hizo empuñando otras armas, alguna de ellas igualmente famosas. Por ejemplo, durante la lucha contra Abú Béker, el Cid esgrimió la espada Colada y esta última espada fue ganada también por el Cid a otro de sus enemigos, el Conde de Barcelona, Ramón Berenguer II, en la batalla de Almenara (1082).

 (Monumento ecuestre al Cid Campeador en la ciudad de Burgos)

Hay otra teoría sobre el origen de la Tizona, en el documento templario "Liber Feudoprum" fechado en la época del Cid, se cita a la Tizona y se dice que por un tratado entre el conde de Barcelona Ramón Berenguer I y Armengol I conde de Urgel el primero le entrega al segundo una espada llamada Tizona entre los años 1018 y 1026 :

"Ipsam espadam cognominatam Tizonem"

El Cid guerreó con ambos condes por tanto esta espada podía habérsela arrebatado a alguno de los dos o formar parte de un botín de guerra.

Fuese como fuese ambas espadas eran de una calidad inigualable, la Colada una joya de la ingeniería metalúrgica de la época carolingia y la Tizona igualmente encerraba los secretos de la más alta elaboración de espadas de la cultura musulmana.

Tras la muerte del Cid Campeador, el arma con una hoja de 0,785 metro de largo por 0,045 de ancho peregrinó por diferentes manos y corrió mil aventuras, para empezar, sería uno de los regalos del Cid a sus yernos los infantes de Carrión, pero volvería a las manos del Cid tras el maltrato que sus hijas sufrieron a manos de estos, por lo que se la afrecería posteriormente a su sobrino Pedro Bermúdez y posteriormente a su nieto el rey García Ramírez V de Navarra (1100-1150), que a su vez la legó a sus sucesores, los reyes de Aragón y en las manos de todos los reyes aragoneses estuvo hasta que Fernando I de Aragón (1410-1416) se la regaló a su sobrino, Juan II (1406-1454), rey de Castilla y en la corte de los reyes castellanos estuvo hasta que El rey Fernando el Católico y la Reina Isabel de Castilla le regalaron la espada al Condestable Mosén Pierres de Peralta, primer Conde de Santisteban de Lerín, Barón de Marcilla y abuelo del primer marqués de Falces; por los servicios prestados por éste en las negociaciones que permitieron el matrimonio de ambos soberanos a finales del siglo XV.

(La Tizona, expuesta en el Museo del Ejército de Madrid)

Don Alonso, primer marqués de Falces y fundador de la casa,  guardó la espada en la armería de este marquesado y fueron sus legítimos dueños durante siglos. 
Sin embargo, durante la Guerra Civil española la espada se sustrajo de la casa de esta familia. El periódico "El Liberal" afirmaba en septiembre de 1936 del hallazgo de la Tizona cuando las tropas republicanas entraron en la casa de los Falces en Madrid. Entre los objetos estaba :

"Una espada con documento acreditativo de haber pertenecido al Cid Campeador"

El ejército rojo la trasladó a Barcelona con intención de llevarla como destino final a Rusia, pero cuando finalizó la guerra aparecería de nuevo en el castillo de Figueras. Se encontró dentro de una caja y en la tapa había un letrero que decía:

"Esta es la espada del Cid, Respetadla"

Posteriormente la espada fue trasladada al Museo del Ejército de Madrid por Luis Peral, coronel del ejército de Franco y allí estuvo mucho tiempo depositada y expuesta al público. Los marqueses de Falces siguieron siendo sin embargo sus legítimos dueños.
No terminarían aún sus aventuras, pero eso ya es tema del próximo capítulo .......(continuará)

13 comentarios:

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX. GABACHORVM MARCHIO ET LIBERA ILUSTRATIONE ECCLESIA CARDINALIS dijo...

Más de una vez he podido observar la Tizona en el Museo del Ejército (ahora supongo que se la habrán llevado a Toledo) pero siempre he dudado de que fuese la auténtica...interesante entrada.

Un saludo.

Pedro de Mingo dijo...

Me temo que no Carolus, si bien el Museo del Ejército está ahora en Toledo, la espada está en Burgos pues fue comprada por la Junta de Castilla y León para que se depositara junto a las tumbas del Cid y Doña Ximena. Ya lo explicaré en otro capítulo.
Un abrazo y gracias por visitar España Eterna.

La Dame Masquée dijo...

Las espadas del Cid, sin duda dos de las mas famosas de la historia. Todo cuanto rodea la legendaria figura del Cid lo es, hasta su buen caballo Babieca.
Veremos qué mas nos cuenta usted sobre ellas.
Tengo que avisar a mi padre, porque esta entrada hará especialmente sus delicias :)

Feliz fin de semana, monsieur

Bisous

Pedro de Mingo dijo...

Espero entonces que le gusten todas las que publicaré tras esta entrada, lo cierto es que he leído cosas muy interesantes estos días sobre las espadas que me han sorprendido y que espero que os gusten.

Un abrazo Madame.

Valier dijo...

Y recuerda, no es el arma, es como se usa (no recuerdo de donde era esta frase)...

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Desconocía la tan ajetreada existencia de esta espada, y ya veo que se quedó en España de milagro. Menos mal. Un cordial saludo a la espera de la continuación.

Pedro de Mingo dijo...

Gracias por vuestra visita, efectivamente fue la protagonista de muchas aventuras con y sin su dueño, y la cosa no acaba aquí, todavía tiene muchos secretos que desvelar que contaré en las próximas entradas.
Un saludo.

Kassiopea. dijo...

A mí lo que me parece increíble es que a día de hoy aún se conserve esa espada. Muchas veces dudo de que sea auténtica, no por nada, sino por la antigüedad que tiene.

Saludos.

Pedro de Mingo dijo...

Sobre su autenticidad hablaré en posteriores capítulos, puedo adelantar que no hay un estudio que confirme al 100% ni una cosa ni otra, de ahí que aumente el misterio que encierran ambas espadas.

Gracias por tu visita Kassiopea.

CarmenBéjar dijo...

Pues no tenía idea de las andanzas de la espada del Cid una vez muerto éste. Pensé que había aparecido en las vitrinas del Museo del Ejército así sin más...

Tengo ganas de leer la segunda parte de la historia.

Saludos

Pedro de Mingo dijo...

Carmen, no tendrás que esperar mucho, le estoy dando los últimos retoques. Me alegro de que te parezca interesante.

Un abrazo y gracias por tu visita.

Anónimo dijo...

EL CID FUE MUY VALIENTE

Anónimo dijo...

Espero que cuelguen, la segunda parte, yo tengo una espada, Tizona del cied a lo mejor era la verdadera espada, de Rodrigo

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