miércoles, 20 de julio de 2011

La Leyenda Negra : Del Romanticismo a la disolución del Imperio Colonial

El romanticismo español en el siglo XIX planteó de forma similar a la postura adoptada por los románticos europeos el hecho excepcional de España. El folklorismo tópico y típico dio lugar a páginas de inspirada creación literaria. Los temas históricos atrajeron la atención de estos escritores desde el Duque de Rivas con sus "Romances históricos" a Zorrilla con el "Don Juan".

La “españolada”, como la denominó Francisco Ayala, arraigó con rapidez entre los literatos españoles. El siglo XVIII había promocionado las formas de vida populares (modos de vestir, de hablar, de cantar, de bailar, de divertirse) que ejercieron gran atracción sobre la sociedad entera. El “majismo” popularista se dejó ver en la literatura de la época. Los sainetes de don Ramón de la Cruz contribuyeron a este rearme casticista.

Este movimiento encontraría su momento más propicio en la Guerra de la Independencia contra los franceses. El patriotismo popular se desbordó el 2 de mayo de 1808, un patriotismo que representaba lo más rancio y cerrado de lo tradicional, opuesto a cualquier medida reformista.

(Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, 5 de enero de 1744 – Puerto de Vega, Navia, 27 de noviembre de 1811) fue un escritor, jurista y político ilustrado español. Sintonizó como pocos con los problemas más relevantes y acuciantes de España, como el aislamiento y el retraso en el progreso con respecto al tren europeo. Fue a su vez un brillante pensador ilustrado que nos dejó una abundante obra que destaca por su claridad, concisión y sobriedad)

Otros españoles, que pronto serían etiquetados como afrancesados, intentaron a través del nuevo rey José I (Pepe Botella para los tradicionalistas españoles) cambiar las viejas estructuras del Antiguo Régimen e introducir los nuevos principios heredados de la Revolución Francesa. Pocos españoles intentaron abrir una tercera vía, entre la fidelidad a la monarquía española y las exigencias de reforma. Uno de ellos, el más significado, fue Jovellanos. Su respuesta al general francés Sebastián en 1809 no tiene desperdicio:

“Señor General: Yo no sigo un partido. Sigo la santa y justa causa que sostiene mi patria, que unánimemente adoptamos los que recibimos de su mano el augusto cargo de defenderla y regirla; y que todos habemos jugado seguir y sostener a costa de nuestras vidas. No lidiamos, como pretendéis, por la Inquisición ni por soñadas preocupaciones, ni por el interés de los Grandes de España; lidiamos por los preciosos derechos de nuestro Rey, nuestra Religión, nuestra Constitución y nuestra independencia. Ni creáis que el deseo de conservarlos esté distante del de destruir cuantos obstáculos puedan oponerse a este fin: por el contrario, y para usar de vuestra frase, el deseo y el propósito de regenerar la España y levantarla al grado de esplendor que ha tenido algún día, y que en adelante tendrá, es mirado por nosotros como una de nuestras principales obligaciones”.

El fin de la Inquisición

Tras la sustitución de Floridablanca en 1792 surgieron multitud de proyectos reformistas respecto a la Inquisición, como los de Tavira y Jovellanos. Especialmente importante fue Juan Antonio Llorente, sacerdote y secretario general de la Inquisición, cuya actuación fue decisiva para la consecución del decreto de 1808 por el que se suprimía el Santo Oficio. Su obra "Historia crítica de la Inquisición de España" fue el primer estudio en que se planteó el tema con cierto rigor; publicada en 1817, rápidamente se tradujo a los diversos idiomas europeos y se hicieron numerosas ediciones.

(La Constitución de 1812 fue el logro más importante de las Cortes de Cádiz. Lamentablemente toda su potencialidad transformadora del país quedó cortada drásticamente en 1814 con la restauración de Fernando VII. En la imagen el Juramento de las Cortes de Cádiz en la Iglesia Mayor parroquial de San Fernando. Expuesto como tal en el Congreso de los Diputados de Madrid. Merece la pena pinchar sobre ella para verla en detalle) 

Las Cortes de Cádiz fueron el gran foro de discusión sobre la valoración de la Inquisición. La supresión definitiva del Santo Oficio no se produjo, sin embargo, hasta 1834 y a partir de esta fecha se abrieron a los investigadores los archivos. Benjamín Warren Wiffen y Luis Usoz del Río acometieron conjuntamente entre 1837 y 1865 la publicación de una Biblioteca de reformistas antiguos españoles que suponía la disponibilidad, por primera vez para el lector, de los textos básicos de los protestantes españoles. 

Los historiadores conservadores, en conexión con el pensamiento católico más radical, sostuvieron que la Inquisición era necesaria para lograr la seguridad del Estado y para evitar las guerras de religión que habían padecido la mayoría de los países europeos. Posiblemente el intelectual más representativo de esta vertiente tradicionalista fue Marcelino Menéndez Pelayo, defensor a ultranza de la ortodoxia católica e incansable ensalzador de las glorias de España. Aunque si bien es cierto que intentó a través de su obra "Historia de los heterodoxos españoles" (1880) barrer los tópicos triunfalistas, no sólo no lo consiguió, sino que, por el contrario, radicalizó más las posturas.

(La influencia del clero siempre fue grande en la sociedad española. En las procesiones el clero lograba que las autoridades compartieran su espacio con el pueblo, con motivo de la celebración de la fiesta del patrono local o para obtener la ayuda de Dios con el fin de aplacar una una sequía, una peste o cualquier otra catástrofe. En la imagen el "Auto de fe de la Inquisición" de Francisco de Goya realizado entre 1815-19 Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid)

La Ciencia Española

En el siglo XIX continuaba la reflexión sobre las causas de la decadencia española. En este contexto surge la polémica sobre la ciencia española. El debate lo abrió Gumersindo de Azcárate con una serie de artículos publicados en la Revista de España (1876) defendiendo que por culpa de la Inquisición la actividad científica española no se había podido desarrollar plenamente durante tres siglos. La discusión fue tan importante que llegó hasta la Real Academia; Núñez de Arce dedicó su discurso de ingreso en esta institución a la intolerancia religiosa como causa de la decadencia intelectual:

“Sujeto por innumerables trabas nuestro pensamiento iba lentamente apocándose bajo la sombría, suspicaz e implacable intolerancia religiosa, que se abalanza sobre aquella sociedad indefensa, envolviéndola en sus invisibles redes para poder a mansalva extinguir con el hierro y el fuego las opiniones calificadas de sospechosas, hasta en lo más recóndito del hogar y en lo más hondo de la conciencia. En nombre de un Dios de paz, los tribunales de la fe sembraron por todas partes la desolación y la muerte; atropellaban los afectos más caros; ponían la honra y la vida de los ciudadanos a merced de delaciones, muchas veces anónimas, inspiradas quizá por la ruin venganza, por la sórdida codicia o por terrores o escrúpulos supersticiosos; relajaban los vínculos sagrados de la familia imponiendo, bajo pena de excomunión a los padres, el ingrato deber de acusar a sus hijos (…)”

(En España la República triunfó por primera vez en 1873 y duró poco más de un año. Sus presidentes fueron Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar. La segunda experiencia republicana se dio en 1931)

Juan Valera, en cambio, en su respuesta a Núñez de Arce atribuía la decadencia al propio orgullo español:

“La enfermedad estaba más honda. Fue una epidemia que infeccionó a la mayoría de la nación o a la parte más briosa y fuerte. Fue una fiebre de orgullo, un delirio de soberbia que la prosperidad hizo brotar en los ánimos al triunfar después de ocho siglos en la lucha contra los infieles. Nos llenamos de desdén y de fanatismo a lo judaico. De aquí nuestro divorcio y aislamiento del resto de Europa. Nos creímos el nuevo pueblo de Dios”.

La Generación del 98

A finales del siglo XIX y principios del XX desarrollan su labor una serie de escritores y pensadores, son los llamados regeneracionistas y los hombres de la generación del 98. Hay que señalar la enorme diferencia de matices entre los pensadores que componen cada grupo pese a estar catalogados bajo una misma etiqueta. 

Entre los regeneracionistas, aunque propugnaban reformas que consideraban eficaces para el país (no olvidemos que escriben influidos por el entorno decadente español y la pérdida de las últimas colonias que pone de manifiesto el fin del Imperio), se sitúan pensadores tan alejados entre sí como Macías Picavea o Joaquín Costa, este último mucho más crítico. A Picavea podemos considerarle como un claro defensor de la leyenda rosa; veamos cómo se expresa en este fragmento correspondiente a su obra "El problema nacional":

“¿Quién fue el primer político del Renacimiento? Don Fernando. ¿Quién fue su primer gobernante? Doña Isabel. ¿Quién fue el primer táctico y estratega que convirtió las tropas bárbaras de guerreros medievales en los ejércitos técnicos a la moderna? El Gran Capitán. ¿Quién fue el primer ingeniero militar? Pedro Navarro. ¿Qué ejércitos generalizaron por toda Europa de una manera sistemática las armas de fuego y la artillería? Los ejércitos españoles. ¿Quiénes iniciaron la técnica administrativa en el gobierno del Estado mucho antes que la Inglaterra del Parlamento y la Francia de Enrique IV? Los Reyes Católicos y sus ilustres consejeros. ¿Quién descubrió América? España. No se acabaría nunca esta serie de primacías históricas que plenamente nos pertenecen. (…) compárese con sus contemporáneas, la bárbara y feroz Inglaterra del monstruoso Ricardo III, del avaro Enrique VII y del brutal Enrique VIII, y la sombría y destartalada Francia de Luis XI, Carlos VIII y Luis XII, y asombrará la inmensa ventaja que el camino de las civilizaciones les llevaba”.

Algunos de los miembros de la llamada generación del 98 pese a haberse mantenido vinculados en su juventud a posturas europeistas, derivaron hacia posiciones casticistas en obras cuyos títulos son enormemente significativos. Así, Ramiro de Maeztu en su "Defensa de la Hispanidad" (1934) exalta la fe católica como esencia de España.

(La guerra de Cuba se inicia tras la insurrección de José Martí a la cabeza del Partido Revolucionario Cubano en 1895. Con la ayuda interesada americana, Cuba logró su independencia frente a España en 1898. El 10 de diciembre de ese año se firmaba el Tratado de París por el que España renunciaba a la isla. Esto supuso un mazazo en la conciencia popular, se perdía el último testimonio del imperio español. En la fotografía, un batallón de soldados españoles en la Guerra de Cuba)
 
Miguel de Unamuno también se plantea el tema de España en obras tan representativas como "En torno al casticismo" (1905). Personaje especialmente contradictorio y siempre atormentado por sus conflictos religiosos y existenciales, pasó de su antiguo deseo de “europeizar a España” a la afirmación de los valores castizos: ¡Que inventen ellos!”. Sin embargo, ante la impotencia para resolver los problemas de la decadente España, Unamuno gritará con fuerza: ¡Me duele España!”.

Joaquín Costa, es la figura más representativa del regeneracionismo. Profesor de la Institución Libre de Enseñanza, fue firme partidario de llevar a cabo decididas reformas que modificarán la problemática del campo español del que era un profundo conocedor. Es famosa su condena del inmovilismo basado en el recuerdo de glorias pasadas, que se resume en su frase echar doble llave al sepulcro del Cid. Asimismo, Costa fue bastante rotundo en su valoración del carácter español:

“(…) raza atrasada, imaginativa y presuntuosa, y, por lo mismo, perezosa e improvisadora, incapaz para todo lo que signifique evolución, para todo lo que suponga discurso, reflexión, labor silenciosa y perseverante… El pueblo español, rezagado de más de tres centurias, indigente, anémico, escaso de iniciativas, perdida la brújula, sin arte para redimirse (…)”.

(Goya reflejó fielmente el desgarro ideológico producido en la España de la crisis del Antiguo Régimen, desgarramiento que sería la base de las guerras civiles que desde el carlismo a la guerra de 1936 se han producido en nuestro país con resultados muy amargos. En la imagen el "Duelo a Garrotazos" siempre se vio como la representación del duelo entre las dos españas)
 
Pío Baroja es, posiblemente, el más radical del grupo del 98. Su novela "El árbol de la ciencia" (1911) constituye una de las descripciones más realistas de la sociedad española finisecular. En esta obra la preocupación por el atraso cultural, las lacras sociales, las contradicciones entre la ciudad y el campo quedan bien patentes:

“El chulo domina desde los Pirineos hasta Cádiz (…); políticos, militares, profesores, curas, todos son chulos con un yo hipertrofiado (…). Cuando estoy fuera de España (…) quiero convencerme de que nuestro país no está muerto para la civilización; que aquí se discurre y se piensa; pero cojo un periódico español y me da asco; no habla más que de políticos y de toreros. Es una vergüenza.”

Fuentes :

García Cárcel, Ricardo; Mateo Bretos, Lourdes (1990). “La leyenda negra”. Madrid: Altamira.
Alvar, Alfredo (1997). “La leyenda negra”. Madrid: Akal.
Molina Martínez, Miguel (1991). “La leyenda negra”. Madrid: Nerea.
Pérez, Joseph (2009). “La leyenda negra”. Gadir.

19 comentarios:

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

Plas Plas Plas! excelente entrada amigo Pedro. Grandes citas y grandes hombres los que nos traes hoy...siempre me he planteado una duda. Muchos hablan de la revolución francesa, de nuestro atraso, del Felón...pero yo a veces me pregunto: ¿y si no se hubiese producido la invasión francesa, España habría seguido por la senda del progreso que señalaba el inicio del reinado de Carlos IV con grandes hombres como Floridablanca o Jovellano, con investigaciones científicas como la de Malaspina, con un comercio floreciente y una flota poderosa?...nunca lo sabremos, pero creo que habría que redirigir la cosa por ahí, no crees?

Un abrazo.

PD: el libro sobre la Guerra de Sucesión y Almansa ya le tengo, pero aún así gracias, sin duda una gran obra nacida al amparo de las enseñanzas de Bernardo Ares. Te recomiendo aún otra llamada "Hispania-Austria III. La Guerra de Sucesión Española" dirigida F. Edelmayer, Virginia León y José Ignacio Ruiz...con un enfoque del conflicto más desde el lado imperial que borbónico.

AnGie SuGary dijo...

Hola :)
Hace mucho que no pasaba por aquí, debo admitir que he tenido muy desatendido mi blog pero mis últimos días en la preparatoria me mantenían ocupada y ahora es mi examen de admisión a la universidad. Le prometo que apenas me desocupe (osea el domingo) me pondré a leer cada una de sus entradas pues son de un tema que me inquieta demasiado.
También he visto que hace no mucho, nacio tu pequeña y encantadora hija. Felicitaciones, espero que esté bien y que sea una niña hermosa y saludable.

Me retiro y de verdad, ahora en vacaciones, leeré cada una de las entradas que me he perdido :)
Hasta Luego.

Manuel dijo...

Hola Pedro:

Como siempre ilustrativo del pensamiento español.

Definitivamente siempre habrá debsates sobre cómo debieron seguir España.

Todo depende del crital con que se mire.
Saludos

Lorenzo "el Retronauta" dijo...

Excelente entrada amigo.
Tocando todos los temas para desentramar la manida leyenda negra. Supongo que continuara, verdad?

Pero tranquilo, primero se debe a la familia ;-)

CarmenBéjar dijo...

Para mí, en mi modesta opinión, Jovellanos es uno de los más excelsos pensadores españoles y uno de los más olvidados al mismo tiempo. Sus ideas aperturistas comulgaban demasiado con la de los revolucionarios franceses para ser debidamente digeridas por los políticos y pensadores contemporáneos. Así no es extraño que se le tildara de afrancesado al igual que a sus amigos Goya o Moratín. Jovellanos acabó riendiéndose a la política, un campo en el que no debió de adentrarse de manera directa pues le acarreó el destierro y la cárcel.

Saludos

Valverde de Lucerna dijo...

Siempre este periodo de la historia de España ha sido muy desconocido, pero hoy, con esta entrada, me ha servido para entender los acontecimientos posteriores en el siglo XX y el el actual. Una exposición muy clara sobre España, la intolerancia, el casticismo...
Un aplauso muy fuerte y quizás haya que releerlo para entender la situación actual y la falta de lucidez de nuestros dirigentes para encaminar a España hacia un futuro esperanzador.
Un saludo.

nazgul dijo...

Hola e descubierto este blog y me encanta me pasare mas a menudo por a qui.Un saludo

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Excelente artículo, amigo Pedro, sobre el inveterado atraso español. Siempre perdiendo el tren de la modernidad, primero en los tiempos de Fernando VII, luego con la constitución del 37 que se dice acabo con el viejo régimen (pero sólo a medias) porque la oligarquía y el caciquismo campó libre hasta hace bien poco; y luego, una vez más, el tren de los regeneracionistas: un buen intento, pero frustrado. Bien lo dijo Ortega: "Regeneracionismo es el deseo; europeísmo en el medio de satisfacerlo". Y...en esas estamos aún, aparentemente lo hemos conseguido, realmente... a veces pienso que no.
Buenísimo, como le digo, su artículo de hoy. Un abrazo.

Pedro de Mingo dijo...

@Carolus; Gracias amigo mio por tus palabras. En cuanto a la teoría de qué hubiera pasado si.... Se podrían escribir ríos de tinta y todo quedaría en la mera especulación, pero sinceramente pienso que tarde o temprano el pensamiento liberal hubiera traspasado nuestras fronteras de igual forma, hubiera tardado más o menos en cuajar en nuestra España, pero lo hubiera hecho, por supuesto se hubiera encontrado con escollos como Fernando VII pero no se hubiera detenido su avance, si no hubiera existido Napoleón, otro habría ocupado su lugar y el proceso hubiera seguido su camino de igual forma. Finalmente la historia nos trajo a la "diosa razón" con las bayonetas napoleónicas, el resto de acontecimientos ya son conocidos por todos....

Es un interesante tema de debate, sin duda. Gracias por su comentario y un abrazo :-))

Pedro de Mingo dijo...

@AnGie: Ante todo mucha suerte en tu examen de acceso a la universidad, estoy convencido de que aprobarás. Lo primero es lo primero, una vez que apruebes ya tendrás tiempo de leer las entradas atrasadas y de ponerte al día con el blog.
Esperamos noticias tuyas sobre el resultado del examen.

Un abrazo :-)

Pedro de Mingo dijo...

@Manuel, Es un pensamiento ilustrado especialmente particular el español, con ideas nuevas pero sin romper del todo con el Antiguo Régimen, aunque poco a poco terminó calando con mayor o menor fortuna.

Gracias por su visita y un saludo :-)

Pedro de Mingo dijo...

@Lorenzo, efectivamente continuará, pero está ya en su capítulo final, pretendo terminar la serie antes de las vacaciones y luego retomar el blog con otros temas que espero sean de tu agrado.

Un saludo :-))

Pedro de Mingo dijo...

@Carmen, En mi opinión Jovellanos fue un seguidor del pensamiento ilustrado, que sin ser excesivamente radical en sus ideas, navegaba en un mar de prejuicios y en un tablero del juego pro Antiguo Régimen que finalmente acabó tachándolo de afrancesado, siendo ninguneado y desterrado...

Como suele pasar en tantas ocasiones, sería posteriormente cuando se tuvo en cuenta la magnitud de su obra y cuando se ensalzó su figura.

Gracias por su comentario Carmen y un saludo :-)

Pedro de Mingo dijo...

@Valverde de Lucerna, celebro que la entrada le haya mostrado luz sobre algunos temas actuales, como verá la Historia, como "Magistra Vitae", nos muestra muchas veces que los acontecimientos presentes son un reflejo de acontecimientos ya pasados, la cosa es saber entender y aprender del pasado para aplicarlo al presente. Cuánto de todo aquello seguimos arrastrando, cuánto de todo aquello es aplicable a muchos temas actuales....

Gracias por sus palabras y un cordial saludo.

Pedro de Mingo dijo...

@Nazgul, Celebro que el blog sea de su agrado. Ojalá le veamos comentando muchas veces por aquí, sus opiniones serán bien recibidas y contestadas sin falta.

Un saludo

Pedro González Miguel dijo...

Excepcional entrada amigo Pedro, una vez más, magníficamente asentada en la gran trabajo bibliográfico y de documentación ante los grandes nombres y autores que mencionas. Primero los ilustrados Jovellanos o Floridablanca, y luego Unamuno o Pío Baroja que arrojan luz sobre la realidad social y nacional de España en sus respectivas épocas. Mientras sigues ilustrándonos ese mito de la Leyenda negra española, gran trabajo, no me canso de aprender en tu blog. Un cordial saludo amigo.

Pedro de Mingo dijo...

@Desdelaterraza, Gracias por sus palabras. Efectivamente, el caso español fue el de la aplicación de las nuevas ideas, pero sólo a medias y de aquella manera.... El proceso se hizo a trompicones y en un largo periodo de tiempo y aún así se dejaron muchos cabos sueltos, el problema a mi entender es que no hubo unanimidad en los medios para conseguirlo ni tampoco en el resultado final de esa transformación.

La frase que usted nos trae de Ortega y Gasset es muy clarificadora, muchas gracias por su visita y comentario :-)

Pedro de Mingo dijo...

@Pedro, muchas gracias, pero el mérito de las citas se debe más a las fuentes que consulto que a mi mismo que simplemente me encargo de aprender de ello y mostrarlo en el blog.
Si alguien quiere profundizar más sobre el tema no tiene más que consultar las fuentes que se muestran al final de cada entrada.
Por otra parte mi gratitud hacia tí y tu blog es recíproca, ya sabes que soy uno de tus principales seguidores y siempre lo visito a diario en busca de más entradas.

Un abrazo amigo Pedro.

manipulador de alimentos dijo...

muy interesante esta página, me maravilla el empeño de la gente por hacerse daño y espero nferviertemente la llegada de ese mundo que creo que está por llegar en el que no tengamos que machacarnos mas :)
Un saludo!

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