domingo, 11 de septiembre de 2011

El nacimiento de la Inquisición en España (1ª Parte)

El 1 de noviembre de 1478, el papa Sixto IV, a petición de los Reyes Católicos, concede la bula que autoriza la fundación de la Inquisición en Castilla. Nadie imaginaría entonces la enorme trascendencia que esta decisión tendría en la historia y cultura de España. La iglesia ya había establecido desde el siglo XII tribunales inquisitoriales que perseguían delitos contra la Fe por toda la Europa cristiana, pero esta nueva inquisición se distinguía de las medievales en que dependía de la monarquía, lo que la convertiría en un eficaz instrumento político.

(Escudo de la Inquisición. La espada representa el trato a los herejes y la rama de olivo la reconciliación con los arrepentidos. Rodea el escudo la leyenda «EXURGE DOMINE ET JUDICA CAUSAM TUAM. PSALM. 73», que en latín significa "Álzate, oh Dios, a defender tu causa" salmo 73 (74).)

La idea primigenia que alentó la idea de una inquisición se forja en el siglo XIV, cuando muchas juderías españolas sufren los llamados pogromos, las enfurecidas masas de cristianos viejos atacaban a los judíos culpándolos de la miseria cotidiana, alentados por la propaganda antisemita. Muchos judíos se convirtieron forzosamente al cristianismo y aceptaron el bautismo y la práctica de los ritos cristianos, a estos nuevos cristianos de raiz judía se les llamó cristianos nuevos o conversos, contra estos se fue imponiendo una corriente de opinión que propugnaba su persecución por sospechar que su conversión no había sido sincera y que en secreto seguían practicando sus ritos. Estos conversos por tanto se creía constituían un peligro para la pureza de fe cristiana.

El acoso contra ellos adquirió gran intensidad en Andalucía y particularmente en Sevilla, que poseía una importante minoría conversa. En la década de 1470, el dominico fray Alonso de Hojeda prodigó las predicaciones anticonversas en las que se pedía una intervención inmediata de los reyes para acabar de raiz con aquellos malos cristianos que judaizaban, es decir, que practicaban aún la religión judía en secreto.

(Auto de Fe, de Pedro Berruguete (hacia 1450-1504) En la parte inferior derecha aparecen los condenados, dos de ellos en la hoguera, y otros dos tocados con corozas y cubiertos por sus respectivos sambenitos, en los que se lee "condenado herético", que esperan su turno custodiados por soldados. Es una escena que tuvo lugar a principios del siglo XIII pero el autor toma elementos de su entorno inmediato. Los personajes, perfectamente individualizados, están vestidos a la manera de finales del siglo XV y parecen inspirados en alguno de los autos de fe que se celebraron en Ávila en esos años. Merece la pena pinchar sobre la imagen para verla en detalle)

Hojeda aprovechó los meses que la reina Isabel la Católica residió en Sevilla (entre 1477 y 1478) para aportar supuestas pruebas de que los conversos judaizaban en secreto y demandó una investigación a fondo.

En un principio Isabel y Fernando respondieron con una campaña de predicaciones llevada a cabo por su confesor Hernando de Talavera en las que se invitaba a los conversos a desprenderse definitivamente de los ritos judaicos, pero esta vía fracasó y los reyes decidieron endurecer su postura estableciendo así el primer tribunal de la Inquisición para investigar los casos sospechosos.

(La catedral gótica de Sevilla aún estaba en construcción cuando en 1480 se instaló en la capital andaluza el primer tribunal del Santo Oficio)

En noviembre de 1478, el papa Sixto IV concede la bula para establecer un tribunal inquisitorial en Sevilla. Dos años después los reyes envían a la ciudad andaluza los primeros inquisidores: un asesor jurista de designación real, el doctor Ruiz de Medina y dos dominicos, fray Miguel de Morillo y fray Juan de San Martín, prior del monsterio de San Pablo en Valladolid.

El 11 de noviembre de 1480 el asistente mayor (gobernador) de Sevilla,  Diego de Merlo, presentó ante una sesión del cabildo municipal, la carta de la reina Isabel que ordenaba dar posada a los tres inquisidores, indicando sólo que las cosas que les traían a Sevilla eran :

"cumplideras al servicio real"

Sólo el gobernador sabía que los enviados de los reyes iban a :

"Inquirir y hacer pesquisas contra las personas que no guardan y mantienen nuestra santa Fe"

Y en consecuencia estaba avisado de que podría :

"Acaecer que algunas personas, sabiéndolo, alborotarían y querrían hacer algunos escándalos y alborotos"

La reina por tanto era consciente de que la misión que tenían los inquisidores podría originar una doble reacción: por una lado suscitaría una resistencia violenta por parte de los conversos y por otra provocaría una corriente de huida hacia el reino musulmán de Granada. Para conjurar ambas posibilidades habría que castigar el mal y evitar su contagio mediante una estrategia silenciosa manteniendo en secreto la constitución del tribunal hasta el momento oportuno.

Las previsiones de la reina se cumplieron al pie de la letra. Una vez que el cabildo de Sevilla aceptó el alojamiento de los inquisidores, estos expusieron los motivos de su visita :

"relación largamente de los reyes de hacer pesquisa, y de que ésta era justa y santa, porque los malos fuesen punidos e los buenos bien tratados".

La leyenda cuenta que al poco de saberse todo esto, el poderoso administrador de la hacienda catedralicia, Pedro Fernández Benadeva, el arrendador de aduanas y el mayordomo de la ciudad y otros muchos conversos ricos y poderosos se reunieron a deliberar en la casa de uno de ellos, Diego de Susán. Debatieron acerca de las nuevas amenazas que se cernían sobre ellos y sus prósperos negocios.

Dos posiciones se perfilaron; la que proponía organizar una conjura y defensa armada si la acción inquisitorial se llevaba a efecto o la que prefería mantener la prudencia a la espera de cómo se desarrollaran los acontecimientos. Los reunidos se decantaron finalmente por esta segunda opción, dejando abierta la posibilidad de empuuñar las armas si las circunstancias así lo requirieran (Benadeva disponía en su casa armas suficientes para 100 hombres)

(El gran inquisidor Tomás de Torquemada con los Reyes Católicos Isabel y Fernando en una ilustración de Stefano Bianchetti. Aunque la actuación del Santo Oficio en un principio se limitó a Sevilla, posteriormente se extendió a otras ciudades de Castilla y de Aragón. En todos los lugares la llegada de la Inquisición sembró el terror entre la población conversa, gran parte de la cual optó por huir)

Sin embargo la conjura llegaría a oídos de los inquisidores. Se dijo que fue la hija de uno de los conjurados, concretamente del administrador Pedro Fernández de Benadeva,  la que le confió el secreto a su amante, un cristiano viejo que de inmediato lo denunció a los inquisidores. Éstos respondieron mediante el apresamiento de Benadeva. Con la excusa de que el rey Fernando quería llegar a un acuerdo económico con los judeoconversos de Sevilla, mandaron llamar a Benadeva al convento dominico de San Pablo. éste no dudó en acudir, aunque desconfiado, se hizo acompañar de gente a caballo.. Sin embargo los frailes sólo permitieron entrar en el convento a Benadeva, que llegado frente a los inquisidores, les preguntó :

"¿Qué mandan vuestras paternidades?"

Entonces a una señal convenida, salieron hombres armados por todas partes y lo apresaron. Comenzaba la represión de la conjura, son los primeros pasos de la Inquisición....(Continuará)

Fuentes :

» Gil, Juan: “Los conversos y la inquisición sevillana”. Fundación El Monte, Sevilla, 2000.
» Martínez Millán, José: "La Inquisición española". Alianza, Madrid, 2007.
» Kamen, Henry. "La Inquisición española". Crítica, Barcelona, 2011.
» Nuñez Roldán, Francisco. “El nacimiento de la Inquisición”. National Geographic. 
» Sefardíes.es : http://sefardies.es

24 comentarios:

Lorenzo "el Retronauta" dijo...

Amena e ilustrativa serie que nos propone esta vez. Creo que va a dar tanto jugo como las anteriores de la leyenda negra española.
Esperando quedo la próxima. Un saludo.

RETABLO DE LA VIDA ANTIGUA dijo...

Interesante aportación. Es imposible conocer la realidad de la España del Antiguo Régimen sin tener en cuenta al Santo Oficio.

Saludos.

Juan dijo...

Muy interesante entrada, seguiré con impaciencia esa represión que se adivina muy cruel, como era de esperar de el ¿Santo? Oficio. Más que de religiosos hay que decir que estaba al servicio de la reacción más tremenda contra cualquier oposición. A inicios de la revolución burguesa en España sirvió como eficaz instrumento de Fernando VII para acabar con los liberales.

PACO HIDALGO dijo...

El tribunal de la Inquisición, que nace sólo para discernir al verdadera cristiano del converso por conveniencia, acabó por marcar la sociedad y vida de todo nuestro país en la Edad Moderna. Interesantes reflexiones de un tema tan amplio y con tantos matices. Lo seguiré con atención. Muy buena semana para tí, Pedro.

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

Interesante entrada sobre los primeros pasos de esta institución que sería una de las bases del poder regio durante los siglos XVI y XVII, una especie de policía de la Fe muchas veces utilizada con fines políticos. Y es que los familiares de la Inquisición sería temidos en aquella España como pocos.

Un abrazo y seguiremos atentos a esta serie.

Valverde de Lucerna dijo...

Una entrada muy instructiva sobre el origen de la Inquisición y el temor que inspiraba ya desde sus comienzos. Seguiremos pendientes del siguiente capítulo.
Un saludo.

Manuel dijo...

Hola Pedro:

Conozco descendientes de aquellas huidas, en este caso no fueron conversos, sino que mantuvieron la fé judia.

En su casa, en Caracas, hay una llave, que pertence a una casa que se encuetra en Córdoba. La transmiten de generación en generación. Según refieren, en alguna oportunidad regresaran a casa....Aunque hasta ellos mismos lo ven crudo.

Una influencia muy importante la de la inquisición en la historia de España.

Saludos

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Muy interesante su artículo sobre los comienzos de una de las lacras que han estigmatizado el buen nombre de España, ya en éstos iniciales comienzos se apunta lo que sería causa de desgracia para muchos: la delación.
Un saludo.

CarmenBéjar dijo...

La Inquisición no comenzó con buen pie su andadura por la Historia de España. Conjuras, complots, hombres armados, detenciones. Se suponía que debían velar por la buena práctica de la religión cristiana, sin hacer uso de la espada. Pero nada. Está claro que hablando no se entendía la gente de aquella época.
Saludos

Pedro de Mingo dijo...

@Lorenzo. Celebro que le resulte interesante, sin embargo no es una serie como pudo ser la de la Leyenda Negra, es una entrada que se dividirá en dos partes por no hacerla demasiado larga y que resulte más amena.

Un saludo y gracias por su visita :-)

Pedro de Mingo dijo...

@Retablo, efectivamente la Inquisición fue un factor determinante que influyó en política, pensamiento, moral etc. de los españoles de la época hasta su extinción ya en el siglo XIX. Influyó también de forma negativa en la imagen exterior de España, este punto ya se tocó en su día en la serie de la Leyenda Negra.
Obras como el Sanctae Inquisitionis Hispanicae Artes (Exposición de algunas mañas de la Santa Inquisición Española) publicado en Heidelberg en 1567 de Reginaldus Gonzalvus Montanus.son algún ejemplo.

Un saludo :-)

Pedro de Mingo dijo...

@Juan, como bien comenta, el Santo Oficio sirvió muchas veces como instrumento político, pero no crea que fue algo exclusivo de España, otros muchos paises tuvieron su Inquisición. E incluso sin llegar a tener un Santo Oficio como tal, practicaron métodos muy similares. Por ejemplo Carey McWilliam publicó en 1950 Wich-Hunt: The Revival of Heresy (Caza de brujas: el renacimiento de la herejía) un estudio sobre el Comité de Actividades Antiamericanas, en la que hace amplio uso de La Inquisición para entender el fenómeno contemporáneo de la histeria anticomunista. En definitiva, cazas de brujas, represión de ideas etc. han existido en todos los países y en todas las épocas.

Un cordial saludo.

Pedro de Mingo dijo...

@Paco, En un principio, como bien comenta, la Inquisición fue uno de los elementos que utilizaron los Reyes Católicos para cimentar una unidad territorial de un territorio, que ya unido, comenzaba su andadura como España tal y como la conocemos. A la unión territorial (siempre con sus matices y diferenciaciones de cada reino) había que sumarle una unidad religiosa. Este idea primigenia por supuesto fue cambiando y completándose a lo largo de toda la existencia del Santo Oficio.

Un saludo y gracias por su visita :-)

Pedro de Mingo dijo...

@Carolus, los familiares de la Inquisición aún siendo los miembro de menor nivel dentro del Santo Oficio, eran los más temidos ya que podía esconderse uno de ellos dentro de tu propia familia. Además quedaban impunes y en secreto porque nunca se podía desvelar al denunciante. Constituían una auténtica red de espionaje que se beneficiaba económicamente con cada una de sus delaciones. Sin duda fueron un elemento que marcó a la sociedad española durante siglos.

Un saludo y gracias por su visita y comentario :-)

Pedro de Mingo dijo...

@Valverde de Lucerna, espero que el siguiente capítulo también sea de su agrado. Está usted en lo cierto cuando habla del temor que inspiraba el Santo Oficio, imagínese (como he comentado más arriba) que el nombre de los delatores no era conocido por los acusados ya que no se hacía público...

Un abrazo y gracias por su visita.

Pedro de Mingo dijo...

@Manuel, curioso dato el que nos proporciona usted. Efectivamente los judíos expulsados de España (judíos sefarditas) tenían por costumbre llevarse la llave de su casa (no pudieron llevarse más que lo esencial para su partida) como recuerdo de su origen español y como promesa de regresar algún día, algunas de esas llaves se conservan hoy en día en manos de los descendientes de aquellos expulsados.

Gracias por su visita :-))

Pedro de Mingo dijo...

@desdelaterraza-viajaralahistoria, como usted muy bien comenta, la Inquisición supuso un elemento fundamental a la hora de crear la ya conocida Leyenda Negra. Si bien es cierto que el Santo Oficio no fue un instrumento exclusivo de España y en todos los países usaron la tortura como medio habitual. También es cierto que la pena más común era el destierro de la ciudad donde viviera y que la absolución era frecuente. Llegar a ser quemado en la hoguera era la excepción.

Un saludo.

Pedro de Mingo dijo...

@CarmenBéjar, realmente la Inquisición nuca hacía uso de la espada, ella nunca ejecutaba ni torturaba, sino que eran las autoridades quien cumplian estos mandatos. Como dato curioso le diré que en España, hubo tres siglos de Santo Oficio y que sería el último país en abandonar la cruel figura de la Inquisición, si bien su actividad fue decayendo poco a poco.

Un saludo y gracias por su comentario.

José Manuel Rodríguez Pardo dijo...

Habría que matizar que la inquisición de 1478 no fue la primera en establecerse en territorio español. En el siglo XIII la Corona de Aragón, vasalla de la Santa Sede, autorizó un tribunal inquisitorial para perseguir la herejía cátara. Esto lo señala Henry Kamen en su libro sobre la inquisición, y sin embargo especialistas como Julio Valdeón ni siquiera parecen conocerlo.

Por lo demás, el Santo Tribunal no fue tan terrible como se quiere señalar. Como dice Pedro de Mingo, eran las autoridades civiles quienes ejecutaban, y no mucho: las inquisiciones protestantes superaban en semanas los tres siglos de Inquisición Española. Saludos.

Pedro de Mingo dijo...

Estimado Jose Manuel.

Ciertamente existió una inquisición anterior en la Corona de Aragón, vasalla de la Santa Sede y por tanto fue una Inquisición pontificia que funcionó con los estatutos Excommunicamus del papa Gregorio IX. Todo ello como muy bien comenta usted en 1232 durante la época de la herejía albigense.
Sin embargo esta Inquisición que comentamos en la entrada, ya es el comienzo de una institución ligada al poder político, no a la Santa Sede, una institución que no caería en el olvido como la de Aragón y que echó raices en nuestra cultura hasta ya entrado el XIX.

Muchas gracias por su visita y comentario, Jose Manuel.

Miriam (hermana de Isaac) dijo...

Tras el periodo de exámenes..leí el blog como prometí, jeje, que vi la entrada, y me intrigó el tema.

Por cierto, buen blog, me encanta la Historia y siempre me interesan estos temas porque me siento un poco ignorante...

Mientras leía esta entrada, no podía parar de pensar en el libro que me estoy leyendo ahora que habla sobre los orígenes ya las prácticas y ritos de la Iglesia Católica. Se llama "Babilonia, misterio religioso" http://books.google.es/books?id=RcjBPAAACAAJ&dq=babilonia+misterio+religioso&hl=es&ei=njJ6To29O47OsgaGzbiyDw&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CC0Q6AEwAA

Es un libro muy polémico, pero, uff.. a mí me parece buenísimo! todo lo que dice es (o era) desconocido para mí, y creo que para la mayoría de los españoles. Estas cosas deberían enseñarlas en el colegio...en fín, menos mál que me dedico a leer, jejeje.

Dejo el libro en pdf por si a alguien le interesa. Saludos :)

http://infonom.com.ar/babilonia.pdf

Miriam (hermana de Isaac) dijo...

Creo que la inquisición ha marcado nuestra cultura, y creo además que ese espíritu inquisidor sigue latente tras el eslogan de "respeto". Conozco gente que ha estado en la cárcel en los años 60 por portar, vender o regalar Biblias en España durante el franquismo. Y sé que el Rey Juan Carlos I posee uno de esos títulos que se heredan sobre la inquisición..increíble...

P.D: en mi anterior comentario se me olvidó decir esto, :P

Anónimo dijo...

Un registro que deshonra a Dios
El clero de la cristiandad es más reprensible que otros líderes religiosos por el derramamiento de sangre. ¿Por qué? Porque además de haber tomado sobre sí el nombre de Dios han tomado el de Cristo. Así han asumido la obligación de seguir las enseñanzas de Jesús. (Juan 15:10-14.) Pero no han seguido esas enseñanzas, y así han acarreado gran vituperio tanto a Dios como a Cristo. El clero ha sido culpable de derramamiento de sangre tanto directamente —en las Cruzadas, otras guerras religiosas, inquisiciones y persecuciones— como indirectamente, al dar su aprobación tácita a guerras en las que miembros de las iglesias han matado a su semejante en otros países.
Por ejemplo, desde el siglo XI hasta el XIII el clero de la cristiandad introdujo las Cruzadas. El resultado de estas fue derramamiento de sangre y saqueo horrendos en el nombre de Dios y de Cristo. Se dio muerte a centenares de miles de personas. Entre las Cruzadas estuvo la Cruzada de los niños, en el año 1212, que terminó en la matanza insensata de miles de niños a quienes se indujo a participar en ella.
En el siglo XIII la Iglesia Católica Romana aprobó oficialmente otro horror que deshonraba a Dios: la Inquisición. Esta institución comenzó en Europa y se extendió a las Américas; duró más de seis siglos. Creada y apoyada por el papado, con ánimo asesino se usó para torturar y eliminar a todo el que no concordara con la iglesia. Aunque la iglesia había perseguido previamente a los no católicos, la Inquisición pasó a hacer mucho más que eso.
Peter De Rosa, quien afirma que es “católico patriótico”, dice en su libro reciente Vicars of Christ—The Dark Side of the Papacy (Vicarios de Cristo... el lado maligno del papado): “La iglesia fue responsable de la persecución de los judíos, de la Inquisición, de la matanza de millares de herejes, de volver a introducir la tortura en Europa como parte del proceso judicial. [...] Los papas nombraban y destituían hasta a emperadores, exigían que estos impusieran el cristianismo a sus súbditos bajo amenaza de tortura y muerte. [...] El efecto que esto tuvo en el mensaje del Evangelio fue horrendo”. El único “delito” de algunos que fueron asesinados fue que tenían una Biblia.

Anónimo dijo...

El papa Inocencio III, de principios del siglo XIII, De Rosa dice: “Se ha calculado que en la última y más violenta persecución por el emperador [romano] Diocleciano [del siglo III] por todo el mundo perecieron unos dos mil cristianos. Durante la primera atrocidad de la Cruzada del papa Inocencio [contra los “herejes” de Francia] se dio muerte a diez veces más personas. [...] Alarma el descubrir que, de un golpe, un papa mató a muchos cristianos más que Diocleciano. [...] [Inocencio] no tuvo reparos en usar el nombre de Cristo para cuanto Cristo mismo desaprobó”.
De Rosa menciona que “en el nombre del papa [los inquisidores] fueron responsables del más violento y continuo ataque contra la decencia en la historia de la raza humana”. Del inquisidor Torquemada, un dominico español, dice: “Nombrado en 1483, gobernó tiránicamente por quince años. Sus víctimas fueron más de 114.000, de las cuales 10.220 fueron quemadas”.
El escritor citado llega a esta conclusión: “El registro de la Inquisición sería vergonzoso para cualquier organismo; para la Iglesia Católica es aplastante. [...] Lo que muestra la historia es que, por más de seis siglos, sin interrupción, el papado fue el enemigo jurado de la justicia elemental. De una línea de ochenta papas, desde el siglo XIII en adelante, ninguno de ellos desaprobó la teología de la Inquisición ni su sistema represivo. Por el contrario, uno tras otro fueron añadiendo sus propios rasgos crueles al funcionamiento de esta mortífera maquinaria. Lo que uno no se explica es: ¿cómo pudiera ser que unos papas continuaran por generaciones en esta virtual herejía? ¿Cómo se les hizo posible repudiar todo punto del Evangelio de Jesús?”. Contesta: “Los pontífices prefirieron contradecir el Evangelio a contradecir a un predecesor ‘infalible’, pues eso abatiría al papado mismo”.
También fue desaforado el papel que el clero desempeñó en la institución violenta de la esclavitud. Las naciones de la cristiandad secuestraron a millones de africanos, los llevaron a lugares remotos y por siglos los maltrataron física y mentalmente como esclavos. Relativamente pocos miembros de la clase clerical se opusieron con vigor a ello. Algunos hasta afirmaron que era la voluntad de Dios. (Véase Mateo 7:12.)

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