martes, 20 de septiembre de 2011

El nacimiento de la Inquisición en España (2ª Parte)


Los primeros autos de fe :

Un cronista refiere que luego, en las semanas que siguieron al apresamiento :

“fueron apresados algunos de los más honrados e de los más ricos regidores e jurados, e bachilleres e letrados e hombres de mucho favor”.

Descabezados sus líderes, los conversos sevillanos fueron presa del miedo y, muy pronto, de la Inquisición. La única reacción posible, descartado un motín, era la huida. La peste que asoló la ciudad en las primeras semanas del año 1481 la favoreció más aún. Sin embargo, ni la epidemia detuvo el ardor de los inquisidores.

El 6 de febrero de 1481, éstos mandaron celebrar el primer auto de fe de la nueva Inquisición real en el paraje de Tablada, al sur de la ciudad, donde fueron quemadas seis personas (hombres y mujeres).

(Tomás de Torquemada, Valladolid, 1420 - Ávila, 16 de septiembre de 1498. Fue el Inquisidor General de Castilla y Aragón en el siglo XV y confesor de la reina Isabel la Católica. Gran artífice del Edicto de Granada, que ordenó la proscripción de todos los judíos de España para el 2 de agosto de 1492. Se le ha llamado «el martillo de los herejes, la luz de España, el salvador de su país, el honor de su orden».Hernando del Pulgar, historiador de la época, al escribir acerca de Juan de Torquemada (tío del inquisidor), dijo que "sus aguelos fueron de linage de los convertidos a nuestra santa fe católica" en su libro "Claros varones de Castilla")

En el auto predicó el celoso fray Alonso de Hojeda, el mismo que había alentado la persecución y que desaparecería víctima de la peste a los pocos días, signo, según quisieron ver algunos, de la indignación divina. La peste fue ocasión para que los inquisidores establecieran el tribunal en un lugar de aires más puros: Aracena, en la actual provincia de Huelva, donde prosiguieron la persecución, pues prendieron y sentenciaron a veintitrés personas. Condenadas por judaizar, fueron quemadas en el auto de fe que tuvo lugar el 23 de julio de 1481, a la vista de muchos nobles sevillanos huidos de la peste y del numeroso gentío de la villa y sus aldeas. Pasada la epidemia, los inquisidores regresaron a Sevilla y con ellos los temores de la comunidad conversa. Los autos de fe continuarían sin descanso.

A Pedro Fernández Benadeva le llegó el turno en el tercer auto que tuvo lugar en Sevilla, el 21 de abril de 1481. No se le acusaba de rebelión o de traición. Los delitos que le llevaron a la hoguera fueron la herejía por la práctica de los ritos judaicos, el respeto de los sábados, el consumo de carne de la carnicería de los judíos y de pan cenceño (ácimo, sin levadura), y consentir que los rabinos fueran a su casa para leer y enseñar. También se le acusaba de materialismo ateo, de no creer en la resurrección y en la inmortalidad por haber proferido públicamente que no había ni hay otra vida, sino la presente de nacer y morir, ni había otro paraíso, sino pasarlo bien en este mundo. 

(Algunos judíos interpretaron que la persecución inquisitorial podría ser un castigo divino, al que seguiría la venida del Mesías, tal como establecía la tradición hebrea. En la imagen el "Auto de Fe" de Francisco Rizi 1683, Museo del Prado, Madrid. Merece la pena pinchar sobre ella para verla con detalle pues se trata de la Plaza Mayor de Madrid con la asistencia del rey Carlos II y de su esposa, María Luisa de Orleáns)

A pesar de que Benadeva negó hasta el final que no fuese fiel cristiano, sobre él cayó todo el peso de la ira justiciera inquisitorial, que incluía la excomunión, la confiscación de bienes (esclavos, casas y fincas rústicas) y la relajación, es decir, la entrega del reo a la jurisdicción civil para que ejecutara la pena capital. Su dramática muerte causó regocijo en buena parte de la población, hasta el punto de que años después de su desaparición se recitaban en Sevilla canciones alusivas a su muerte en la hoguera.

Muchos otros conversos siguieron la misma suerte. Hechos los primeros escarmientos, los inquisidores, que habían situado su cárcel en el castillo de Triana, promulgaron a finales de mayo de 1482 un edicto de gracia por el que se garantizaba el perdón a aquellos que confesaran sus culpas en un plazo de dos meses. Mientras se agotaba, la cárcel fue llenándose de judeoconversos.

Las hogueras no se apagan

Al año siguiente, 1483, continuaron los autos de fe. Fue tremendo el que se celebró el 16 de mayo, en el que se quemó a cuarenta y siete conversos entre hombres y mujeres (perecieron familias enteras), incluidos algunos clérigos. En 1484 se encendieron más hogueras. El 2 de mayo, más de un centenar de conversos reconciliados (perdonados por la Iglesia) y casi el doble de mujeres fueron sacados en procesión desde la iglesia de San Salvador hasta el monasterio de San Pablo, vestidos con sambenitos (los escapularios donde se escribían sus delitos); el domingo siguiente sucedió otro tanto.

(El sambenito es una prenda utilizada originalmente por los penitentes católicos para mostrar público arrepentimiento por sus pecados, y más adelante por la Inquisición para humillar a los condenados por delitos religiosos. En origen se trataba un saco de lana bendecido por el cura, de donde viene el nombre de saco bendito que da lugar a sambenito por asimilación fonética con San Benito. El sambenito usado por la Inquisición era una especie de gran escapulario con forma de poncho. Estaba hecho con una tela rectangular con un agujero para pasar la cabeza, que una vez puesta le llegaba al condenado hasta poco más abajo de la cintura por el frente y por la espalda, dejando los hombros al descubierto. Esta imagen es de un grabado de Goya)

Cuando los Reyes Católicos volvieron a Sevilla en octubre de 1484, la ciudad estaba hundida en la pobreza y diezmada por la peste, por la represión inquisitorial y por las confiscaciones. Para entonces ya se habían constituido tribunales en Córdoba, Jaén y Ciudad Real, reunidos todos bajo la presidencia de fray Tomás de Torquemada. Según el inquisidor del tribunal de Sevilla, Diego López de Cortegana, entre 1481 y 1524 hubo 5.000 quemados y 20.000 reconciliados en la ciudad y su distrito. Durante el mandato de Torquemada aumentaron los tribunales por toda Castilla y también las condenas a la hoguera.

Quedó en el ánimo de muchos si el camino para la conversión era la fuerza o la predicación. Pero no hubo debate, sino más de tres siglos de represión de cualquier disidencia religiosa o moral, detrás de la cual se escondió la avaricia y la envidia de muchos inquisidores que actuaron, según denunció un cronista:

“Sin autoridad de la Iglesia y con precipitación de consejo”.
 
Curiosidades :

» El sambenito solía llevar, como decoración, motivos que aludían a la condena: una cruz de San Andrés en el caso de los delitos leves, demonios y llamas en los delitos más graves que se castigaban con la muerte en la hoguera. Muchas veces llevaban escrito el nombre del condenado. El sambenito a menudo era expuesto públicamente tras la ejecución de la sentencia para que sirviera de memoria y ejemplo.

» La Inquisición vigiló la vida de cada individuo en España con gran minuciosidad. Cualquier persona mayor de 12 años (en el caso de las niñas) o de 14 (en el caso de los niños) era considerada completamente responsable por la Inquisición.

» Las autoridades eclesiásticas nunca ejecutaban a los condenados. Se procedía a la "relajación al brazo secular" es decir se entregaba al reo al poder civil para que éste llevara a cabo la ejecución. A los huidos se les ejecutaba en efigie, es decir se quemaban una figura que los representaba. También se llegó a quemar los cadáveres de los herejes ya fallecidos.

» El medio más seguro de evitar los castigos del Santo oficio era aprovechar el periodo de gracia, que era generalmente de 30 días, en que los inquisidores ofrecían a través del "edicto de gracia" una oportunidad para que los conversos confesaran sus faltas. En 1486, en Toledo,  fueron así reconciliadas nada menos que 4300 personas.

» En Sevilla, el establecimiento de la Inquisición, provocó una desbandada de conversos, los cronistas hablan de unas 3000 familias que marcharon a Portugal, Francia o el norte de África. Su ejemplo se extendió a otras ciudades españolas como Barcelona, donde en 1485 al saberse que el Santo Oficio iba a implantar un tribunal hubo un éxodo de todas las familias de conversos llevando consigo "Todas las pecunias que tenían en esta ciudad para trasportarlas a otros reinos".

» Los autos solían realizarse en un espacio público de grandes dimensiones (en la plaza mayor de la ciudad, frecuentemente), generalmente en días festivos. Los rituales relacionados con el auto empezaban ya la noche anterior (la llamada "procesión de la Cruz Verde") y duraban a veces el día entero. El último auto de fe público tuvo lugar en el año 1826 donde el maestro de Ruzafa, Cayetano Ripoll, fue condenado a ser ejecutado en la horca y quemado después, en Valencia por hereje. Pero como ya en aquellos tiempos no se consentía tan horrible espectáculo, la sentencia dispuso que no fuese quemado de forma real, sino que las llamas se pintaran en un cubo, dentro del cual estaría el cadáver, el cual sería arrojado al río.

Fuentes :

» Gil, Juan: “Los conversos y la inquisición sevillana”. Fundación El Monte, Sevilla, 2000.
» Martínez Millán, José: "La Inquisición española". Alianza, Madrid, 2007.
» Kamen, Henry. "La Inquisición española". Crítica, Barcelona, 2011.
» Nuñez Roldán, Francisco. “El nacimiento de la Inquisición”. National Geographic. 
» Sefardíes.es : http://sefardies.es

34 comentarios:

Miquel dijo...

verdaderamente interesante ¡¡¡ salut

Mari-Pi-R dijo...

Muy interesante pero a la vez vergonzoso de que hubiese pasado, donde está la libertad de religión y demás.
Saludos

Lorenzo "el Retronauta" dijo...

¡Dios Mio que barbaridad! Y luego se llamaban criaturas del Señor, amor al projimo y todo eso. Donde estaban las enseñanzas de Cristo en aquellos días. En fín, suerte de los dias -actuales- que nos han tocado vivir. Como ateo irreducto que soy, ya me habrían quemado en la hoguera ¡Salvajes!

Manuel dijo...

Hola Pedro:

Realmente atroz...Y esta gente se dice estar cerca de Dios.
Me impresiona eso de que la Iglesia no ejecutaba a los reos...pero era el ejecutor intelectual.

Saludos

Valverde de Lucerna dijo...

Me pregunto si había tanto judaizante o quizás era la codicia para hacerse con los bienes de los acusados. Siempre se asociará la Inquisición a la parte oscura de la historia de España, pero no olvidemos que Miguel Servet murió en la hoguera en Ginerbra y no eran católicos... En todos los sitios el fanatismo tiene la misma cara.
Muy interesante la entrada.
Un saludo.

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

La Inquisición o la Iglesia al servicio de la Monarquía. Como ya hemos hablado en otras ocasiones, la Inquisición española acabó convirtiéndose en una especie de policía del Rey, temida y respetada. Todos estos autos de fe no eran más que una exaltación de la religiosidad monárquica, un golpe de efecto de cara al hombre de a pie que sabía lo que le podía suceder si traicionaba a la Santa Madre Iglesia y al Rey, pues era la religión el principal elemento de cohesión entre los diversos territorios de la Monarquía compuesta de los Austrias.

El gigantesco cuadro de Rizzi merece una otra exclusiva. Espero poder hacerla un día ;)

Un abrazo amigo.

PACO HIDALGO dijo...

Es curioso como estas primeras ejecuciones pudiese provocar una gran mortandad, a lo que se añadía otras causas cíclicas, como epidemias, sequías o guerras. Desde un principio, la Inquisición tuvo muy claro que los autos de fe proporcionarían riquezas y limpieza de elementos pelegriosos a sus intereses, independientemente de su fe o patriotismo. Geniales estas entradas, Pedro. Coincido con Carolus en la grandeza del lienzo de FRay Francisco Rizzi. Saludos.

C.G.Aparicio dijo...

Muy interesantes tus entradas sobre la Inquisición.
Te recomiendo, si tienes tiempo, que leas un libro de BEATRIZ COMELLA titulado "LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA". Es muy breve, en una tarde lo dejas zanjado, pero es realmente interesante porque no es el típico libro que se dedica a criticar ferozmente a la Inquisición, sino que intenta dar una visión diferente de ella, comparándola con los Tribunales de Justicia de la época para así demostrar que aunque cruel (esto es algo que no se puede negar) no estaba tan alejada de lo que imperaba en la época. Además, tiene datos realmente curiosos. Si tienes tiempo, no dudes en echarle un vistacillo!!

Un saludo!!

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Le entra a uno miedo pensar que a uno le hubiera podido tocar vivir en aquellos tiempos, interesantes, como todos, pero peligrosos como pocos. Un saludo.

Francisco Doña dijo...

He sentido el ardor de las hogueras y el tufo de las epidemias mientras leía esta entrada. Es una satisfacción salir indemne y, por añadidura, más ilustrado.

A mi amigo Lorenzo "el retronauta" le digo que no se preocupe. Por ateo no se quemaba a nadie; aunque supongo que era porque, entonces, no había.

Felicitaciones a los demás comentaristas, especialmente a Carolus II y Paco Hidalgo, con cuyos planteamientos coincido plenamente.

Bien traída me parece la referencia a Servet, por Valverde de Lucerna. Pronto celebraremos el quinto centenario de su nacimiento y procuraré escribir algo sobre él.

Como siempre, Pedro, muchas gracias y ¡enhorabuena!

CarmenBéjar dijo...

Desde la perspectiva actual no podemos sino temblar de horror ante semejantes actuaciones. Sin embargo, el brazo secular ejecutaba a un mayor número de presos y se aplicaba la tortura sin contemplaciones. 3.000 presos quemados son una barbaridad, en todo caso.
A la Monarquía le vino muy bien la implantación de la Inquisición, pues en definitiva era otra forma, directamente dirigida por ella, para eliminar a gentes potencialmente peligrosa desde el punto de vista religioso o aplicar la expropiación de bienes a familias poderosas y ricas de creencia judía. Además, aunque se convirtieran, siempre estaban en el ojo del huracán.
Saludos

AƒяođiTส dijo...

Muy didactico el Post, lo felicito...!!!
Podre leer todo lo que caiga en mis manos de la inquisicion y nunca deja de horrorizarme...!!
Saludos...!!!

RETABLO DE LA VIDA ANTIGUA dijo...

La restauración del Santo Oficio con Fernando VII es una de las páginas más sombrías y absurdas de nuestro pasado. Lo del cubo con las llamas pintadas es de espanto.

Saludos.

La Dame Masquée dijo...

Ah, pues mire, no sabía de dónde procedía la palabra sambenito. Pensé que estaba relacionada de alguna manera con el santo. Resulta muy curioso conocer el origen.

Aquello era tremendo. Todo el reino debía de oler a carne chamuscada. Qué tiempos, monsieur! Alguna ventaja debía tener vivir en estos nuestros.

Buenas noches

Bisous

Eduardo de Vicente dijo...

Grande empezaba a ser España en esta época pero más grande hubiera sido de dejar a los judíos integrados en su sociedad.

Saludos.

Pedro González Miguel dijo...

Veo amigo Pedro que has iniciado otra serie, que espero esa tan instructiva y excelente como la anterior acerca de la Leyenda Oscura. Y para oscura la labor de la Inquisición como elemento represivo de la Monarquía Hispánica, defensora de la moral y la religión católica extremada. Ejemplo de esa extrema religiosidad son esos primeros y crueles autos de fe que no relatas. Impresionante relato cuya continuación espero con ansiedad. Un abrazo amigo Pedro.

iglesiasoviedo dijo...

Realmente fue una etapa oscura y terrible tanto en España como en Europa. Algo de lo que no se puede sentir orgullosa la Iglesia ni el país, algo que visto con la perspectiva de los años uno no llega a comprender.
Un abrazo.

Pedro de Mingo dijo...

@ Miquel, gracias por su visita y su interés, esperaremos sus comentarios cada semana.

Un saludo :-)

Pedro de Mingo dijo...

@ Mari-Pi-R. No debe usted mirar la historia pasada con los ojos del presente, conceptos como el de la libertad de religión son muy modernos y en aquella época estaban fuera de cualquier planteamiento y no sólo en el pensamiento europeo. Hay que mirar los acontecimientos pasados despojados de los ideales y prejuicios del presente.

Un saludo y muchas gracias por su visita y comentario.

Pedro de Mingo dijo...

@ Lorenzo, como he comentado un poco más arriba, efectivamente si lo contemplamos desde la perspectiva actual resulta verdaderamente incomprensible, pero el pensamiento religioso de la época veía perfectamente factible la expansión de la fe mediante medios que hoy en día resultan bárbaros, pero ojo, se siguen
utilizando actualmente en algunos paises donde las minorías religiosas son perseguidas e incluso exterminadas.
Afortunadamente hemos evolucionado en algunos aspectos como este, de otra forma, quizás le impondrían un sambenito por su anterior comentario :-)))

Un saludo y gracias, amigo Lorenzo.

Pedro de Mingo dijo...

@ Manuel, efectivamente la Iglesia no se manchaba las manos con sus sentencias, eran ejecutadas por las autoridades civiles.

Gracias por su visita y un saludo.

Pedro de Mingo dijo...

@ Valverde de Lucerna, de todo habría, creo sinceramente que la mayoría de procesos se hicieron con el ánimo de conseguir los fines para los que estaba creada la Inquisición, pero seguramente otros muchos se hicieron con unos fines menos "espirituales" y más materiales. De todas formas no es justo asociar a la Inquisición a la parte oscura de la historia de España cuando era una institución que actuó en toda Europa.

Muchas gracias y un saludo.

Pedro de Mingo dijo...

@ CAROLVS II, claramente los autos de fe son también un instrumento de propaganda política, un símbolo de la autoridad y un elemento de cohesión de los territorios de la Monarquía, una poderosa maquinaria que el poder supo utilizar durante siglos. Si bien estoy seguro de que en estos primeros tiempos de la
Inquisición nunca se podría imaginar la influencia y poder que llegaría a alcanzar.

En cuanto al magnífico cuadro que comenta, me encantaría ver en su blog un análisis del mismo, daría para varias entradas sin duda.

Un saludo y gracias por su interesante comentario.

Pedro de Mingo dijo...

@PACO HIDALGO, Como he comentado arriba, creo que la Inquisición en un primer momento tuvo en el ánimo seguir los preceptos para los que estaba creada, pero seguramente muchos procesos se hicieron con unos fines menos "espirituales" y más materiales. El "poderoso caballero" seguramente fue el protagonista de muchos falsos testimonios y de muchas falsas acusaciones, todos los instrumentos de poder tienen su lado oscuro, no le quepa duda...

Un saludo y gracias, amigo Paco.

Pedro de Mingo dijo...

@ C.G.Aparicio, tomaré en cuenta su recomendación, siempre se echa de menos una publicación que hable del Santo Oficio desde otra perspectiva que no sea la del "lado oscuro". Lo he encontrado en esta dirección, por si alguien más quiere leerlo : http://books.google.com/books?id=pgurIoG9OSYC&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false

Gracias y un saludo,

Pedro de Mingo dijo...

@ desdelaterraza-viajaralahistoria, ciertamente eran tiempos peligrosos para los no cristianos o para los poseedores de un buen número de enemigos, pues una simple denuncia podía llevarte ante el tribunal sin conocer de qué se te acusaba ni quién había sido.

Muchas gracias por su visita y comentario.

Pedro de Mingo dijo...

@ Francisco Doña, como bien dice, no siempre el castigo era la muerte, lo más probable era un castigo físico, un escarnio público o un destierro, por ejemplo a los súbditos judíos se les dio un plazo para abandonar los reinos de los Reyes Católicos o aceptar el bautismo, aunque se les permitíó llevarse todas sus propiedades, siempre que no fueran en oro, plata o dinero. La razón dada para justificar esta medida era la «recaída» de muchos conversos debido a la proximidad de judíos no conversos que los seducían y mantenían en ellos el conocimiento y la práctica del judaísmo...

Muchas gracias por su visita :-))

Pedro de Mingo dijo...

@ CarmenBéjar, efectivamente fueron muchas las ejecuciones, pero el brazo secular también tenía un buen número de procesados por los delitos de la época, si a esto le unimos la mortandad por enfermedad o por la guerra vemos que le muerte en esta época era de lo más habitual por desgracia.
También es cierto que la Inquisición fue un instrumento político muy poderoso en manos de la Monarquía, gracias a él no sólo podían ser eliminados los supuestos conversos, judaizantes o judíos, sino también todo tipo de elementos molestos, pero eso ocurrió en España y en otros paises del ámbito no católico. Como muy bien han comentado antes, Miguel Servet fue un ejemplo de ello, pues fue ejecutado en la hoguera, por hereje en Ginebra, esta ciudad se regía por los principios de la Reforma tal como Calvino los había definido en sus Ordenanzas eclesiásticas, basadas en su obra magna, "Institución de la religión cristiana". Servet fue detenido y juzgado por herejía (por su negación de la Trinidad y por su defensa del bautismo a la edad adulta). Así que como verá no sólo era a la Iglesia Católica a la que le gustaba hacer hogueras. (También es cierto que ya fue quemado simbólicamente en Viena por la Inquisición Católica el 17 de junio de 1553)

Un saludo y gracias por su visita :-)

Pedro de Mingo dijo...

@ AƒяođiTส, celebro que la entrada le haya resultado interesante, espero tenerla a menudo por aquí.

Un cordial saludo :-)

Pedro de Mingo dijo...

@ RETABLO DE LA VIDA ANTIGUA, efectivamente la "lúcida" mente de Fernando VII era tan retrógrada y anclada en el pasado que no se le ocurrió otra cosa que restaurar la Inquisición tras haber sido anteriormente abolida durante la dominación de Napoleón y el reinado de José I (1808-1812) y en 1813 po los diputados liberales de las Cortes de Cádiz. Afortunadamente la Inquisición fue definitivamente abolida el 15 de julio de 1834 por la regente María Cristina de Borbón, durante la minoría de edad de Isabel II.

Gracias por su visita :-))

Pedro de Mingo dijo...

@ La Dame Masquée, si, es curioso que del término "saco bendito" venga a derivarse "sambenito" . Además la expresión "llevar un sambenito", "te cuelgan un sambenito" o "cargar a alguien un sambenito" tiene actualmente el significado de cargar con una culpa inmerecida o perder la reputación y ser despreciado por algún oprobio.

Un saludo y gracias por su visita :-))

Pedro de Mingo dijo...

@ Eduardo de Vicente, estoy completamente de acuerdo con usted, los judíos no sólo se llevaron sus riquezas, también su cultura y sabiduría. Este es un fragmento de Toledo Sefarad (http://www.toledosefarad.org/JUDERIA/historia.php) que lo ilustra muy bien :

"En un primer momento trabajaron en tareas agrícolas. Al incrementarse la vida ciudadana se convirtieron en clase urbana y se dedicaron al comercio, a las labores administrativas y a la recaudación de impuestos. Algunos desempeñaron cargos importantes como ministros y tesoreros de reyes tanto musulmanes como cristianos. También los había que se dedicaron al préstamo con interés. Estos constituían las clases altas, mientras que las clases bajas se dedicaban a labores artesanales: peleteros, sastres, zapateros, joyeros, plateros, boticarios, especieros...

La medicina era una profesión típica de judíos. Hubo grandes médicos y científicos, matemáticos, astrónomos. Eran especialistas en la fabricación de instrumentos de cálculo como relojes, astrolabios, cuadrantes etc"

Un saludo :-))

Pedro de Mingo dijo...

@ Pedro González Miguel, celebro que le guste esta serie, pero me temo que sólo se componía de dos partes. El tema de la Inquisición da para muchos capítulos, pero en esta entrada sólo se ha tratado el tema del nacimiento de la Inquisición en España. Aún así en posteriores entradas volveremos sobre el tema.

Un cordial saludo.

Pedro de Mingo dijo...

@ iglesiasoviedo, ciertamente por muchos años que uno tenga nunca llegará a comprender estos acontecimientos desde la perspectiva actual, pero en aquel tiempo no era tan descabellado librarse por cualquier medio de los elementos molestos o poco afines con la unidad que se quería mantener en España.

Muchas gracias por su visita :-))

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