sábado, 23 de octubre de 2010

La Sífilis ¿El mal español?

La sífilis es una enfermedad infectocontagiosa producida por la bacteria Treponema Pallidum. Su nombre fue acuñado por el cirujano y poeta italiano Girolamo Fracastoro, en su poema Syphilis sive morbus gallicus (‘sífilis o el morbo francés’) en 1530, en el que un pastor, llamado Siphilus, fue castigado por el dios Apolo a contraer la enfermedad por desafiarle. La palabra sífilis proviene del griego: Siph (cerdo) y philus (amor). Históricamente ha recibido un gran número de acepciones, según se “odiase” al país vecino:
  •  al principio en Italia se la conocía como «mal napolitano»;
  •  debido a la epidemia en el ejército francés, se lo conocía en Inglaterra como morbus gallicus (morbo gálico o enfermedad francesa);
  •  «mal caribeño», «mal francés» y «mal portugués» (en España);
  •  «mal español» (en Portugal);
  •  «enfermedad española» (en los Países Bajos, en aquella época parte del imperio español);
  •  «enfermedad polaca» (en Rusia);
  •  «enfermedad cristiana» (en Turquía);
  •  «enfermedad británica» (en Tahití);
  •  «morbo francés» en Italia y Alemania durante el Renacimiento;
  •  «morbo italiano» en la Francia renacentista;
  •  «morbo chino» en el Japón de la era Sengoku.
 (Treponema pallidum)

La enfermedad se puede transmitir por contagio sexual, por transmisión congénita (de madre a hijo, ya sea por la placenta o en el momento del parto) y, en la época actual, también por el uso compartido de jeringuillas. Se la conoce como la “gran simuladora” por tener un espectro de signos y síntomas muy amplios, que pueden evolucionar durante años si no se tratan, y que se puede dividir en 4 etapas: 
1. Sífilis primaria: la aparición del chancro (úlcera genital indolora): de 10 días a 3 meses. Muy contagioso. Desaparece sin tratamiento, pero entonces, la enfermedad evoluciona a la fase secundaria. 
2. Sífilis secundaria: se caracteriza por erupciones en la piel, inflamación de los ganglios (“bubones”), lesiones en las membranas mucosas, puede haber fiebre, fatiga intensa y alopecia. También desaparece sin tratamiento, pero entonces pasará a la siguiente fase (sífilis latente)
3. Sífilis latente: Esta es la fase asintomática, que puede durar años 
4. Sífilis terciaria o tardía: En esta fase avanzada la sífilis puede afectar posteriormente órganos internos como el cerebro, los nervios, los ojos, el corazón, los vasos sanguíneos, el hígado, los huesos y las articulaciones. Los signos y síntomas de la fase terciaria de la sífilis incluyen dificultad para coordinar los movimientos musculares, parálisis, entumecimiento, ceguera gradual y demencia (es característica la megalomanía). El daño puede ser grave y causar la muerte.
 

 (Arriba : Chancro, abajo : Sífilis secundaria)

La sífilis es una enfermedad con mucha historia. En la antigüedad, Hipócrates, en su obra “Epidemias”, describió epidemias de sífilis y viruela en el siglo V antes de nuestra era: “el mal se fijaba en las partes vergonzosas, en los pies y en las manos”. En tiempos del Emperador Tiberio, Celso describe: “si sobreviene un tumor en la ingle, acompañado de fiebre (cuya causa no se manifiesta), tiene una úlcera en la vulva”.En la Edad Media y el Renacimiento, las malas condiciones higiénicas en Europa favorecieron epidemias de sífilis. En aquellos tiempos se decía que “había que apartar a los leprosos de la sociedad”, puesto que se confundían las lesiones sifilíticas con las que aparecían en la lepra. Ya en el siglo XII, como constancia de que había enfermedades transmitidas por la vía sexual Alain de Lisle habló de lesiones que eran consecuencia de placeres carnales. En 1502, un médico español, Juan Almenar, reconoció el modo de transmisión haciendo una excepción para los clérigos, que se contagiaban “por una corrupción del aire”, y Paracelso (1546) escribió: “el venéreo se debe al comercio impuro de un caballero con una cortesana que tenía bubones”.
 ¿Y qué ocurrió en la época del Descubrimiento de América? Existen 3 hipótesis respecto del origen de la sífilis: su origen en el Nuevo Mundo, la mutación de otras treponematosis ya presentes en Europa y el transporte desde el Viejo al Nuevo Mundo. En Marzo de 1493 al llegar Colón al Puerto de Palos de su primer viaje, se dirigió a Sevilla y de allí cruzó toda España para llegar a Barcelona. Ya existía en España una enfermedad endémica conocida por el nombre de bubas. Al regresar de su tercer viaje con uno de sus tripulantes, Pedro Magarit, éste había adquirido la sífilis en la isla “La Española” (isla de Santo Domingo). La enfermedad fue reconocida a su vuelta porque ya se conocía en España. Por otra parte, el capellán de Hernán Cortés escribió: “Los naturales de la isla La Española están todos infestados del venéreo, y por este motivo, los españoles que tuvieron relaciones con mujeres indias no tardaron en adquirir una enfermedad tan contagiosa como cruel”. Rothschild y colaboradores publicaron en el año 2005 un artículo en la revista médica Clinical Infectious Diseases. En dicho artículo, analizan numerosos esqueletos europeos y americanos de la época precolombina, demostrando en muchos esqueletos americanos, la presencia de lesiones óseas de origen claramente sifilítico, a diferencia de algunos escasos esqueletos europeos, orientando dicho hallazgo a una presencia endémica escasa en Europa. Por tanto, queda claro que la enfermedad ya estaba presente en América antes de la llegada de Colón, y, aunque no queda clara su presencia en Europa, dadas las numerosas referencias antes comentadas, la teoría actual sugiere que la sífilis epidémica es el resultado de una mutación de la sífilis endémica y que la llegada de Colón fue una coincidencia.
 En 1905 Schaudin y Hoffman descubrieron el agente etiológico de la enfermedad. En 1913, Hideyo Noguchi —un científico japonés que trabajaba en el Instituto Rockefeller— demostró que la presencia de la espiroqueta Treponema pallidum (en el cerebro de un paciente con parálisis progresiva) era la causante de la sífilis.Desde el siglo XIV se han probado numerosos tratamientos, algunos ineficaces (como el uso del guayaco), otros muy tóxicos o difíciles de administrar (mercurio, derivados del arsénico, sulfamidas), hasta la actualidad, siendo la Penicilina y sus derivados y la Azitromicina, el tratamiento de elección, el cual es curativo si se administra a tiempo.


“Ilustres sifilíticos”: Clave: S (caso sospechado); (muerto de sífilis).

Gracias especiales a la colaboradora : Dra. Raquel Monsalvo (Especialista en Medicina Interna)

4 comentarios:

Pedro de Mingo dijo...

Raquel, artículos tan profesionales siempre serán bienvenidos en este blog. Muchísimas gracias por tan estupendo aporte.
Un saludo y ojalá que nos hagas unos cuantos más.

Raquel dijo...

Es un honor poder participar en tu magnífico blog.
Besos

Valier dijo...

Eres mejor que House, Ra! Ni la 14 edicion de la Enciclopedia Harrison esa...

Raquel dijo...

Jejeje, y ya van por la 17ª edición!!! Muchas gracias, amigo. A ver si preparo alguna otra entradilla, la Medicina tiene historias preciosas!!!
Besos

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