lunes, 13 de diciembre de 2010

El final de Carlos V : El paludismo y su dedo meñique

“Deseo retirarme entre vosotros a acabar la vida y por eso quería que me labrásades unos aposentos en San Jerónimo de Yuste”. 

Así escribió Carlos V a Fray Juan de Ortega (autor del Lazarillo de Tormes) cuando abdicó definitivamente al trono en 1555. A sus 53 años estaba cansado y envejecido, tal y como describe el embajador veneciano Federico Baodaro:

“Su estatura es mediana, y su aspecto grave. Tiene la frente amplia, los ojos azules y de expresión enérgica, la nariz aguileña y un poco torcida, la mandíbula inferior larga y ancha, lo que le impide unir los dientes y hace que no se entienda con claridad el final de las palabras que pronuncia. Los dientes de delante son escasos y cariados; su tez bella, su barba corta, erizada y canosa. Los miembros de su cuerpo bien proporcionados”.

Carlos V (en la imagen, el tercero empezando por la izquierda) y su familia.

Tras un largo viaje no exento de avatares, emprendido en septiembre de 1556 en Bruselas, llega a Yuste en febrero de 1557, acompañado de su séquito y de su extraordinaria colección de relojes. Durante su retiro, el Emperador se dedicó a la lectura de la Biblia y de las obras de Fray Luis de Granada, y siguió cultivando su desmesurada afición culinaria, tal y como describió el doctor Matisio:

“Salvo manifiesto empeoramiento de su salud, no perdona el cordero asado; el buey o la ternera, al horno, hervidos o cocidos; conejos y capones al horno; liebres, perdices, truchas, pescado fresco, si lo hubiere. Toda clase de repostería, dulces, compotas, mermeladas, barquillos, y en su temporada, los melones, que él mismo siembra en su jardín de Yuste, y hasta defiende entre sus criados, porque considera que es mejor un ruin melón que un buen pepino”.

Debido a esto, Carlos V sufrió importantes ataques de estreñimiento, hemorroides y gota, uno de ellos le dejó el brazo izquierdo casi paralizado y el brazo derecho tan afectado que casi no podía escribir; sin embargo, hizo caso omiso a los consejos de Luis Quijada: “La gota se cura tapando la boca”.

En el verano de 1558, comienza de forma brusca con episodios de fiebre alta, sudoración, pérdida de su voraz apetito y decaimiento extremo, postrándolo en cama, con la boca entreabierta y con abundantes secreciones respiratorias que era incapaz de expectorar. En esta agonía pasó el monarca un mes. Pese al tratamiento con sangrías y purgantes, su salud empeoró progresivamente hasta su fallecimiento el 21 de septiembre de 1558, a los 58 años de edad, tras pronunciar su última palabra: “Jesús”.

Curiosidades:

• Se sabe que Carlos V falleció de paludismo (malaria) causado por la picadura de un mosquito proveniente de las aguas estancadas de uno de los estanques construidos por el experto en relojes e ingeniero hidrográfico Torriani.

 (Mosquito Anopheles)

• La malaria (del italiano medieval mala aria – mal aire) o paludismo (del latín palus – pantano) es una enfermedad parasitaria, producida por las especies del Plasmodium,  que se transmite por la picadura de la hembra del mosquito Anopheles

 (Glóbulos rojos parasitados y rotos)

En el humano, se multiplican en el hígado y posteriormente infectan los glóbulos rojos, reproduciéndose también en su interior, provocando la ruptura de los mismos y ocasionando por tanto, los clásicos síntomas de fiebre alta, ictericia (coloración amarilla de la piel), dolores musculares, cefalea, anemia grave etc, síntomas que se reproducen cada 2 ó 3 días (al completarse el ciclo eritrocítico o asexual de Plasmodium), dejando de esta manera al organismo exhausto, pudiéndose llegar al coma, al shock, a la insuficiencia renal y, finalmente, a la muerte si no se trata. Es lógico pensar que las numerosas sangrías practicadas al Rey no hicieron más que empeorar su ya precario estado de salud.

(Plasmodium Falciparum)

• En 2004, los doctores Julián de Zuluaga, Pedro Alonso y Pedro L. Fernández, consiguieron analizar una falange del dedo meñique del Emperador, demostrando la presencia de cristales de ácido úrico (que ocasionaron la famosa gota), así como los parásitos causantes del paludismo.

El meñique del Rey tiene también una curiosa historia: durante la Revolución Gloriosa, en 1868, unos revolucionarios exhumaron el cuerpo del Rey. Se dice que el Marqués de Villaverde consiguió, tras sobornar con 20 reales a uno de los guardianes de la cripta, una falange del dedo meñique. Posteriormente se arrepintió, devolviéndolo al Rey Alfonso XIII, quien lo depositó en una urna en El Escorial, cerca de donde reposaba el cuerpo del Emperador. Transurridos los años, el Dr. Julián de Zuluaga (experto en medicina tropical) vio en un periódico la fotografía de un soldado republicano abrazado a una momia: era el cuerpo momificado de Carlos V, nuevamente exhumado durante un asalto a El Escorial, en la Guerra Civil Española. 

 (Momia del Emperador Carlos V)

El Dr. Julián de Zuluaga pidió permiso al Rey Juan Carlos I para exhumar de nuevo el cuerpo y analizarlo en busca del paludismo. Don Juan Carlos no lo concedió, pensaba que bastantes avatares había sufrido la momia como para volverla a manipular. En el 2004 un alto cargo del Patrimonio Nacional,  informó a Julián de lo ocurrido en la Gloriosa, del arte de los marqueses de Villaverde, y de la decisión de Alfonso XIII., por lo que volvió a solicitar autorización al Rey Don Juan Carlos para analizar únicamente el dedo meñique, permiso que finalmente le fue concedido, y gracias al cual sabemos la verdadera causa del fallecimiento de Carlos V.

Gracias a la colaboradora Dra. Raquel Monsalvo, especialista en Medicina Interna.

10 comentarios:

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX. GABACHORVM MARCHIO ET LIBERA ILUSTRATIONE ECCLESIA CARDINALIS dijo...

Una entrada muy interesante sobre los últimos años del César y de su larga agonía, agonía similar a la que viviría su bisnieto Carlos II...el voraz apetito de los Austrias les traía siempre problemas de estómago, agravados aún más por sus malformaciones en la mandíbula...menuda historia la de la momia, que viajes y que poco respeto de unos y otros por los muertos...me ha parecido muy mal tanto el fetichismo del Marqués de Villaverde como el cachondeo que se traía el soldado republicano...lo de abrir tumbas es una vergüenza...

Un saludo.

La Dame Masquée dijo...

Qué barbaridad, ni despues de muerto pudo descansar. Mire que tuvo ajetreo la pobre momia. Las cosas que llega a hacer la gente con tal de apropiarse de un trocito.
Bueno, por lo menos ahora ya se sabe a ciencia cierta las causas de su muerte.

Feliz comienzo de semana

Bisous

Retablo de la Vida Antigua dijo...

Lo de los dientes cariados era muy normal. Era difícil, en grado sumo, encontrar personasen aquella época con dentaduras en buen estado.

Saludos.

CarmenBéjar dijo...

Ver la momia de tan augusto personaje me ha puesto los pelos de punta. Sabía que los revolucionarios jacobinos durante la revolución fracesa había profanado las tumbas reales, pero no que algo parecido hubiese ocurrido en España. ¡Qué horror!

En cuanto a la alimentación de los reyes es reseñable que en aquella época aún se desconocían las soluciones a enfermedades tan comunes como la gripe, que año tras año segaba la vida de miles de españoles. La gota era hereditaria y no se relacionaba el mal con la carne. Además los médicos desaconsejaban la verdura y la fruta y el pescado casi no se comía por las malas condiciones de conservación.

Saludos

Pedro de Mingo dijo...

@Carolus, efectivamente es una vergüenza que no se dejara descansar a la momia con la dignidad que se merece, lo del soldado republicano seguramente se debió a la ignorancia, pero lo del marqués no tiene explicación alguna, simple morbo quizás.
Son esos avatares de la historia que uno quisiera borrar, pero ya que no se puede al menos es bueno conocerlo.
Un abrazo.

@Madame, ya ve usted qué falta de respeto, pero no sólo con esta sino con todas las momias y si no que se lo preguntes a las que hay en el museo de El Cairo. Lo que ya no tiene explicación lógica es que esos soldados se hicieran fotos junto a ella. Pero en fin, al menos se sabe la causa de la muerte.
Un abrazo afectuoso.

@Retablo de la Vida Antigua, usted lo ha dicho, era muy difícil encontrar dentaduras en buen estado, eso es cosa ya de finales del siglo pasado.
Igual que la gota, una enfermedad de "ricos" debido a los excesos en la dieta que hacía acumularse ácido úrico.
Un saludo :-)

@CarmenBéjar, es cierto, pone los pelos de punta, pero es que nunca se ha tenido respeto por los muertos, muchas tumbas reales españolas se han abierto, bien por simples saqueadores ignorantes, bien por invasores como lo franceses o bien por la soldadesca ignorante, una lástima no tener respeto alguno por los personajes que escribieron nuestra historia. Pero esto es algo que se ha dado en todos los tiempos, los españoles tampoco tuvieron piedad con las tumbas de las ciudades que saqueaban, lo mismo es aplicable a ingleses, franceses etc....
Gracias por el comentario sobre la alimentación, efectivamente es tal y como usted lo comenta, lo que antes se desaconsejaba, ahora se recomienda especialmente las verduras, el pescado etc...
Un cordial saludo :-)

Manuel dijo...

Pobre emperador.....ni muerto descansa......

Para la época, las sangrías eran la medicina universal. A la anemia producida por el parásito, se unía la producida por los médicos.

Tendemos a pensar que el paludismo es solo tropical. También en Europa se vivió esa plaga. España quedo "libre" de paludismo en 1964.

Saludos Interesante post.

Saludos

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

No es extraño que con tanta sangría acabaran muriéndoseles a los médicos todos sus pacientes. Aunque el emperador, parece que no tenía remedio ya en su retiro de Yuste. Por cierto, la historia del meñique, que desconocía, de impresión. Un saludo Pedro.

PACO HIDALGO dijo...

Hay que ver que el emperador se llevó toda su vida guerreando contra los protestantes alemanes, bereberes y franceses de Francisco I y nadie pudo matarlo, y lo tuvo que hacer un mosquito, un simple mosquito (sería protestante). Cuando estuve en Yuste ví su habitación y se sabe que el sabía que iba a morir, porque la malaria era común en la zona y la gente sabía cuanto tiempo podía durar. También recuerdo que cuando atravesó el puerto de Tornavacas para llegar a Yuste, el invierno fue durísimo y le costó mucho llegar a su lugar de retiro, pronunciando la célebre frase de que "ésta será la última vez que pase un puerto, el próximo será para llegar al altísimo". Muy buena entrada e instructiva. Saludos.

Pedro de Mingo dijo...

@Manuel, en este caso es plenamente aplicable lo de que el remedio es peor que la enfermedad, eso de las sangrías nunca lo entenderé, quizás tú como médico podrías un dia darnos alguna explicación. Lo de la malaria en España hasta 1964 no tenía ni idea.
Muchas gracias por visitarme :-))

@desdelaterraza-viajaralahistoria, si, realmente lo del meñique es una historia truculenta y no demasiado conocida. Se ve que en este mundo hay gustos para todo, pero hay ciertos fetichismos que tiran para atrás, por muy dedo imperial que fuera.
Gracias y un saludo.

@Paco, tiene gracia, posiblemente el mosquito fuera protestante :-)) Para que vea usted lo que son las cosas, el emperador dueño de medio mundo, acabó siendo víctima de un simple mosquito, para que vea lo poca cosa que somos seamos quienes seamos.
Gracias por el aporte de la frase del emperador, no la conocía y me resulta especialmente interesante, efectivamente fue el último puerto que atravesó.
Gracias por tu visita Paco.

Aitor Sj dijo...

Muy bueno el blog.
Estoy tratando de saber qué soldados acompañaron al rey a Yuste, si eran de infantería, caballería, etc.

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